Por John Maxwell

Traducido por Mariola García Pedrajas

Franceses y estadounidenses conspiraron para humillar y explotar a Haití a lo largo de la historia de esta la primera república negra del mundo. Ahora, en este tiempo de catástrofe, reclaman una relación especial basada en una historia compartida. Qué sinsentido vergonzoso y soez – como si la víctima y el perpetrador de una atrocidad compartieran algún lazo que debiera ser atesorado.

¿Si comparten su dolor, por qué no dejan de causarlo?”

Si compartieran mi dolor no seguirían haciéndome sufrir, torturándome, negándome mi dignidad y mis derechos, especialmente mi derecho a la autodeterminación y la autoexpresión. Hace seis años enviaron a su Embajador Extraordinario y Ministro Plenipotenciario a realizar una acción ilegal según las leyes de su país, mi país y las de la comunidad internacional de naciones.

Fue un acto tan vergonzoso, tan bestialmente vil e infame que sus periodistas y agencias de noticias, sus diplomáticos y políticos hasta el día de hoy no han sido capaces de describirlo honestamente o admitir el crimen que fue cometido cuando el embajador de Estados Unidos James Foley, un diplomático de carrera, llegó a la casa del Presidente Jean Bertrand Aristide con un puñado de matones de la CIA y marines de Estados Unidos y secuestraron al Presidente de Haití y a su esposa.

El matrimonio Aristide fue subido a un avión de la CIA normalmente utilizado para las “rendiciones” de supuestos terroristas y su confinamiento en los gulags de calabozos y cámaras de tortura de Estados Unidos repartidos por el mundo. El avión, en el cual el matrimonio Aristide fue registrado como “cargamento,” voló a Antigua – a una hora de vuelo – y permaneció en territorio de Antigua mientras el Departamento de Estado de Colin Powell y la CIA intentaban chantajear y sobornar a varios países africanos para que aceptaran (“dieran asilo”) al Presidente secuestrado y a su esposa. La República Centroafricana – uno de los “rincones oscuros del mundo” de George Bush –aceptó, por una suma no hecha pública, dar al matrimonio Aristide asilo temporal.

Antes de que se pudiera diseñar y pagar por ninguna trama creíble – para la desaparición del matrimonio Asistide – éste fue rescatado por amigos y enviado a un asilo temporal a Jamaica donde el gobierno se plegó ansiosamente al chantaje de Condoleezza Rice para negarles el asilo permanente al cual tenían derecho y que esperaban la mayoría de los jamaicanos.

Los marines fueron reemplazados por tropas extranjeras pagadas por las Naciones Unidas.”

Mientras tanto en Haití los marines de Estados Unidos protegían a una mezcolanza indisciplinada de violadores y asesinos para permitirles que entraran en la capital. Los marines expulsaron a los estudiantes de medicina de la nueva Facultad de Medicina establecida por Aristide con la ayuda de profesores cubanos. Los marines acamparon en la facultad, realizando asaltos nocturnos, seguidos por flotas de ambulancias con bolsas para cadáveres, a la caza de activistas de Fanmi Lavalas descritos como “chimeres” – terroristas.

Los verdaderos terroristas, liderados por dos asesinos convictos, Chamblain y Philipe, asistieron a los marines en su erradicación de “chimeres” hasta que los marines fueron reemplazados por tropas extranjeras pagadas por las Naciones Unidas que se hicieron cargo de la caza en nombre del mundo civilizado – Francia, Canadá, Estados Unidos y Brasil.

Los terroristas y lo que quedaba de los Tontons Macoutes de Duvalier y la FRAPF, cachorro de la CIA, declararon la apertura de la veda contra lo que quedaba de los programas de Aristide para construir la democracia. Quemaron el nuevo museo haitiano de Cultura, destruyeron la estación de televisión de los Niños y en general arrasaron todo lo que pudiera recordarles a los haitianos su gloriosa historia.

Los haitianos no saben que sin su ayuda Latinoamerica podría ser aún parte del Imperio Español y Simón Bolivar una breve nota histórica a pie de página.

Imagina, ¡negros hablando francés!

Hace aproximadamente noventa años, cuando el profesor Woodrow Wilson era Presidente de Estados Unidos su Secretario de Estado era un abogado fundamentalista llamado William Jennings Bryan que se había presentado tres veces sin éxito a las elecciones a Presidente. Estos Unidos había decidido invadir Haití para recaudar la deuda que Haití tenía con Citibank.

El General Smedley Butler, el único soldado estadounidense que ha ganado dos veces la Medalla de Honor del Congreso, describe su papel en el ejército de Estados Unidos:

“Ayudé a hacer que México fuera seguro para los intereses petroleros estadounidenses en 1914. Ayudé a convertir a Cuba y Haití en un lugar aceptable para que los chicos del Nacional City Bank recaudaran sus ganancias. Ayudé en la violación de media docena de repúblicas centroamericanas para beneficio de Wall Street. El registro de extorsiones sistematizadas es largo.”

El Geneal Butler afirmó: “En ese tiempo sospechaba que era simplemente parte de un chanchullo, ahora estoy seguro de ello… Mis facultades mentales permanecían en animación suspendida mientras obedecía las órdenes de los superiores. Esto es típico en el servicio militar.” Butler se comparó de forma desfavorable con Al Capone. Dijo que sus extorsiones oficiales hacen a Al Capone parecer un aficionado.

El Secretario de Estado Bryan se quedó asombrado con los haitianos; “Imagina” dijo, “negros(1) hablando francés.”

Smedley Butler y Bryan estuvieron involucrados en Haití por algo que pasó casi cien años antes. Los señores de esclavos franceses, expulsados de Haití y vencidos de nuevo cuando trataron de re-esclavizar a los haitianos, se confabularon con los estadounidenses para matarlos de hambre hasta que se sometieran con un embargo comercial. Sin ventas para el azúcar haitiano, el país estaba débil y vencido cuando la flota francesa llegó portando una demanda de reparaciones. Después de haber comprado su libertad con sangre, los haitianos fueron obligados a comprarla de nuevo con oro.

Los franceses demandaron, esencialmente, que los haitianos pagaran a Francia una cantidad equivalente al 90 por ciento de todo el presupuesto haitiano en el futuro inmediato. Cuando esta obligación resultó demasiado ardua para poderle hacer honor, City Bank ofreció a los haitianos un “intercambio de la deuda” pagándole a los franceses a cambio de una deuda a más largo plazo con un interés más bajo. Los términos pueden haber parecido mejor pero fueron simplemente igual de usureros y la deuda no se canceló hasta 1947.

Los señores de esclavos franceses se confabularon con los estadounidenses para matarlos de hambre hasta que se sometieran con un embargo comercial.”

Debido a la deuda los estadounidenses invadieron Haití, confiscaron el Tesoro Público, exiliaron al Presidente, sus políticas de Jim Crow(2) fueron usadas para dividir a la sociedad, para hostigar a los pobres y finalmente provocaron una segunda lucha por la libertad que fue uno de los episodios más brutales en la historia colonial. Mucho antes de que Franco bombardeara Guernica, provocando el horror y la repulsa de la gente civilizada, los americanos perfeccionaron sus técnicas de bombardeo con vuelos en picado contra campesinos desarmados haitianos muchos de los cuales nunca habían visto un avión antes.

Los estadounidenses montaron un ejército haitiano a imagen de sus marines de Jim Crow y fue esta gente y la extraña y alienada Élite los que, con algunos negros reclutados como los Duvaliers, han regido Haití la mayor parte del siglo pasado.

Cuando volé sobre Haití por primera vez en 1959 en ruta desde Nueva York a San Juan, Puerto Rico, vi por primera vez la frontera entre la verde República Dominicana y el marrón Haití. Los periodistas del primer mundo interpretan la ausencia de árboles en el lado haitiano como las depredaciones de los pobres, dejando de lado el hecho de que la religión occidental y el capitalismo estadounidense fueron los principales responsables.

¿Por qué no hay en ninguna otra parte del Caribe una deforestación similar?

La constitución de Haití de Dessalines ofrecía santuario a todo esclavo escapado de cualquier color. Fueran tales personas del color que fueran eran consideradas “negras” y tenían derecho a la ciudadanía. Solo las personas certificadas oficialmente como “negras” podían poseer tierras en Haití.

La ocupación estadounidense, anticipándose a Hayek, Freedman y Greenspan, decidió que esa norma era un estorbo al desarrollo. Al Subsecretario de la Marina de Estados Unidos, un tal Franklin D. Roosevelt, se le dio el trabajo de escribir una nueva constitución moderna para Haití.

Los estadounidenses perfeccionaron sus técnicas de bombardeo con vuelos en picado contra campesinos haitianos desarmados.”

Esta constitución significó que los extranjeros podían poseer tierras. En muy poco tiempo las madereras estaban ocupadas, derribando viejos árboles de caoba y pino caribeño para puertas labradas para los ricos, motoras de caoba, mesas y sillas para salas de juntas, etc. La tierra devastada se dedicó a producir caucho, plantas de sisal para cuerdas y todo tipo de cultivos descabellados.

Cuando el Presidente Paul Magloire vino a Jamaica hace cincuenta años los haitianos aún hablaban de una presa en el río Artibonite para producir electricidad y para la irrigación de cultivos. Pero los estragos del pasado reciente han sido demasiado para poder recuperarse.

Como escribe Marguerite Laurent (Ezili Danto): No esperes saber como un pueblo con una cultura vudú que reverencia la naturaleza y especialmente los árboles Mapou (un tipo de roble o ceiba pendantra/bombax) y otros grandes árboles de ese tipo como la morada de entidades vivas y por lo tanto cosas sagradas, fueron forzados a ver a la Iglesia Católica, durante la Rejete – la violenta cruzada anti-vudú – reunir a comunidades enteras a punta de pistola en plazas públicas, y los forzaron a ver a sus agentes quemar árboles haitianos para enseñarles que sus Dioses vudúes no estaban en la naturaleza, que los árboles eran la “casa de Satán.”

En asociación con Estados Unidos, el Presidente mulato Elie Lescot (1941-45) expulsó de forma sumaria a los campesinos de más de 100.000 hectáreas de tierra, arrasando sus casas y destruyendo más de un millón de árboles frutales en un esfuerzo vano de cultivar el árbol del caucho a una escala de gran explotación. Además, con el pretexto de la campaña Rejete, cientos de acres de tierras de los campesinos(3) fueron despejadas de árboles sagrados de forma que Estados Unidos pudieran tomar esas tierras para la agroindustria estadounidense.

Tras la inundación

Norman Manley solía decir “que el río descienda” cuando parecía probable que su partido prevalecería. La palabra criolla haitiana Lavalas transmite el mismo significado.

Desde el rechazo decisivo del pueblo haitiano a la dictadura de Duvalier a principios de los 90, su chispa y líder ha sido Jean Bertrand Aristide cuyas buenas referencias se ven avaladas por el hecho de que la CIA y los conservadores estadounidenses han estado intentando desacreditarlo casi desde el primer momento.

Como lo expresa en uno de sus libros, su intención ha sido construir un paraíso sobre la montaña de basura legada por Estados Unidos y la Élite a Haití.

La lista de hechos concretos es demasiado larga par ponerla aquí, pero la destrucción del nuevo museo de Cultura, el hacer pedazos la facultad de medicina, la destrucción de la televisión de los niños, dan una idea. Pero donde se captura toda la esencia de estos hechos es en el intento brutal de destruir el espíritu de la comunidad haitiana; el intento de destruir Lavalas asesinando a sus hombres y violando a sus mujeres, la subversión dirigida por los estadounidenses de una fuerza de policía real, los ataques a la educación y la destrucción de los sistemas de autoayuda de la comunidad, lo que significó que cuando el huracán Jeanne y todos los demás desastres metereológicos que han golpeado a Haití desde entonces ocurrieron, murieron muchas más personas que en ningún otro país golpeado de forma similar. En un terremoto, totalmente impredecible, cualquier factor negativo se multiplica.

El bloqueo estadounidense de la ayuda internacional significa que no hay ningún sistema moderno de suministro de agua en ninguna parte, ninguna organización de la ciudad, ni carreteras seguras, ninguna de la infraestructura ordinaria de los otros estados caribeños. No hay ninguna legislación sobre estándares de construcción, ni refugios de emergencia, ni parques. Por lo tanto, cuando escribo sobre madres que inadvertidamente caminan sobre cuerpos de bebés muertos en el barro, cuando escribo sobre gente tan pobre que tiene que comer tortas hechas de arcilla y cebo, cuando escribo de gente con su cara “arrancada” o sobre cualquiera de las 8 millones de historias de horror de la escena del crimen que es Haití, por favor, no me digan que comparten su dolor o el mío.

¿Díganme dónde está Lovinsky Pierre Antoine y decenas de miles como él?

Si comparten mi dolor y su dolor, ¿por qué no dejan de causarlo? ¿Por qué no paran la tortura?

Si quieren entenderme miren a la mujer en la fotografía, y los niños mitad enterrados con ella. No pueden escuchar sus gritos porque saben que no tiene ningún sentido gritar. No servirá más de lo que sirve votar.

Qué esta pensando: quizás es algo como esto – ¡No, señor! ¡No puede compartir mi dolor!

En algún momento quizás, cuando la cámara se haya ido la gente volverá a desenterrarnos con sus manos desnudas

Pero no usted.

John Maxwell es un veterano periodista jamaicano. Ha tratado temas caribeños durante más de 40 años. Actualmente es columnista en el Jamaica Observer. Se le puede contactar en jankunnu@gmail.com.

(1) Bryan utilizó la palabra “nigger”, una forma altamente peyorativa de referirse a personas de raza negra en inglés americano. (Nota de la traductora)

(2) Las políticas de Jim Crow hacen referencia a leyes estatales y locales promulgadas en Estados Unidos entre 1876 y 1965. El objetivo de estas leyes era mantener la segregación racial. Las políticas de Jim Crow se consideran paradigma del racismo institucionalizado. (Nota de la traductora)

(3) http://64.233.169.104/search?q=cache:ln3-qgp1sw8J:www.jigsawtek.com/haai2/How_deforestation_started_in_haiti.pdf%2BPine%2Bforest,%2BHaiti,%2Bclear%2Bcutted,%2BUS%2Bcompany&hl=en&ct=clnk&cd=1&gl=us&client=firefox-a

Enlace artículo original en inglés:

http://www.blackagendareport.com/?q=content/no-mister-you-cannot-share-my-pain