Por Glen Ford (www.blackagendareport.com)

Traducido por Mariola y Jesús García Pedrajas

La multinacional del petróleo Royal Dutch Shell se enfrenta a un proceso civil acusada de complicidad en los crímenes del gobierno nigeriano contra sus ciudadanos, entre los que destaca la ejecución del escritor y activista Ken Saro-Wiwa y otros compañeros en 1.995. Shell, sin ninguna duda, se presentará a si misma como una víctima. “Es una falsa dicotomía separar la corrupción de los gobiernos de Nigeria – militares y civiles – de la presencia depredadora de las petroleras. Las dos están unidas por un fuerte vínculo.” Ambos, el que paga y el matón, son igualmente culpables del crimen.

La multinacional del petróleo Royal Dutch Shell ha sido llevada a juicio, en Nueva York, como acusada en un proceso civil por complicidad en la muerte del escritor y activista por el medio ambiente Ken Saro-Wiwa y ocho compañeros en 1.995. la ejecución de Saro-Wiwa atrajo la atención mundial sobre la catástrofe medioambiental que la producción de petróleo ha traído a la región del delta del río Níger, hogar del pueblo Ogoni. Saro-Wiwa y sus compañeros acusados fueron juzgados por un gobierno militar, pero Shell está acusada de colaboración en las ejecuciones y en las torturas de muchos otros miembros del pueblo Ogoni – todo con el fin de asegurar beneficios multimillonarios. Las compañías multinacionales de todo el mundo están siguiendo el caso, temiendo que muchas de ellas sean llamadas para rendir cuentas por su relación simbiótica con regímenes asesinos en las regiones ricas en recursos de todo el planeta.

La degradación medioambiental en Nigeria es una consecuencia de la podredumbre moral y política que flota alrededor del neocolonialismo. Es la manifestación física de la total rendición de la soberanía nacional a los extranjeros – como Shell – por parte de las clases nativas que rigen la tierra para el beneficio de los extranjeros. Poner los recursos de un país a disposición de los extranjeros es la corrupción definitiva – que lleva a cualquier otro crimen que se pueda concebir.

Es una falsa dicotomía separar la corrupción de los gobiernos de Nigeria – militares y civiles – de la presencia depredadora de las petroleras. Las dos están unidas por un fuerte vínculo. Las multinacionales extranjeras pagan a los regímenes para mantener la paz – y los regímenes actúan recíprocamente, imponiendo a su pueblo “la paz de los muertos.” Existen otras fuentes de corrupción en el mundo desarrollado, otras contradicciones entre los gobiernos y sus pueblos, pero el control de los recursos económicos por los extranjeros agrava cualquier otra división en la sociedad. La competencia por hacerse con el flujo de dinero extranjero se convierte en el Gran Juego de la política nacional. Cuanto mayor sea el flujo de dinero, mayor es el imperativo para mantener a la gente bajo control. La policía y el ejército actúan como matones pagados para la protección de los extranjeros. La descapitalización del país es total. La ciudad más importante de Nigeria, Lagos, es también una de las más caras del mundo – a pesar de que el 70% de los nigerianos subsiste con un dólar al día o menos. No hay mayor corrupción imaginable.

“Poner los recursos de un país a disposición de los extranjeros es la corrupción definitiva”

En el juicio, Shell buscará ponerse a si misma como una parte inocente, incluso una víctima de la brutalidad y corrupción africanas. Shell podría ser comparada, más propiamente, con un hombre de negocios que alquila a un asesino a sueldo para matar a un líder sindical. Tanto el hombre de negocios como el matón son igualmente culpables de asesinato. La mayor responsabilidad recae en el hombre de negocios, cuyo dinero hace el crimen posible.

En el delta del Níger, los rebeldes Ogoni ha reducido a la mitad la producción de petróleo, apretando las tuercas a la compañía estadounidense Chevron (en la que, casualmente, solía trabajar Condoleezza Rice). De acuerdo con Amnistía Internacional, cientos de civiles han sido asesinados en la lucha. El gobierno nigeriano ha declarado toda la región del delta como zona militar. Sin duda, grandes crímenes han sido cometidos, a instancias de las grandes petroleras. Antes de ser llevado a la muerte, Ken Saro-Wiwa predijo que algo así podría ocurrir.

Artículo original

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