El 11 de septiembre de 1973, sitiado en el Palacio de la Moneda por los generales traidores que habían perpetrado un golpe de estado contra el gobierno democrático, el presidente Salvador Allende se dirige a la nación por última vez. El último discurso es transmitido a las 9:10 de la mañana por Radio Magallanes. El discurso, de una dolorosa belleza, acaba con un mensaje de esperanza ante los terribles sucesos que afronta Chile:

“Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.”

Poco después, el presidente se suicida, negándose a entregar el gobierno a los golpistas o a renunciar a su cargo que le había sido otorgado por el pueblo. Lo que viene después es conocido, la dictadura de los militares encabezados por Pinochet, asesinatos, torturas, desaparaciones y la venta del país al capital de los EE.UU. como pago a su colaboraci��n en el golpe y apoyo entusiasta al gobierno militar.

Aquí puedes consultar la grabación original del discurso: Discurso de Salvador Allende.