Por Nicolás García Pedrajas

El elitismo y la soberbia de Podemos, y ahora de su adjunto Izquierda Unida en la forma de Unidos Podemos1, no es nada nuevo. Desde un primer momento, con sus continuas referencias a la “generación mejor preparada de la historia”, en la que por supuesto no se incluía a nadie sin título universitario, y su propio nacimiento en unos de los espacios más elitistas que se puedan encontrar, la Universidad, el elitismo siempre ha sido una constante. Desde su inicio, Podemos ha sido un partido político2 de “ilustrados” que seguían el viejo aforismo de “todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

Sin embargo, la sorpresa inicial y el posterior enfado tras el fracaso en las últimas elecciones generales de una generación de políticos que unen a su falta de principios morales e ideológicos unas ambición desmedida, ha hecho que por unos días parte de su impostura se venga abajo. De la misma forma que la famosa frase del “lumpen” en un momento de acaloramiento nos permitió conocer mejor a Pablo Iglesias, los insultos a los votantes por parte de Podemos y su cohorte de hooligans nos revelan mucho sobre el verdadero lugar que ocupa Podemos en la escena política.

Sin entrar en lo más granado de los insultos en redes sociales de los votantes de Podemos, en sus llamamientos a asesinar a los pensionistas o incluso las peticiones de que los votos de los urbanitas cool contaran más que los de las personas sin estudios o los jubilados3, tenemos muchos ejemplos por parte de los más distinguidos miembros de la dirección de Podemos y su cohorte mediática.

El pistoletazo de salida lo dio el propio Pablo Iglesias, y posteriormente otros líderes de su partido como Carolina Bescansa, achacando la debacle de Unidos Podemos al miedo. Este mensaje se intercala con sutiles referencias al voto de Podemos definido como voto joven y urbano. Se establece así una división implícita que no se dice en voz alta pero queda muy clara, por un lado el voto de Podemos, joven, urbanita, formado y cool, frente al resto de partidos, voto de viejos e incultos, pueblerinos asustados por el fantasma del miedo mostrado por Rajoy. Hemos perdido, pero seguimos siendo más inteligentes que ellos, que no saben votar a quién deben. Esta imagen narcisista encaja muy bien con el segmento al que Podemos pretende apelar. Esa “generación mejor preparada de la historia”, crecida en el egoísmo y que aspira a volver a ser clase media para seguir con su vida, mientras la clase trabajadora a la que desprecia vuelve a su condición de proletariado que es a donde pertenece.

A partir de ahí su bien engrasado coro mediático comienza el aquelarre. El Jueves llama gilipollas a todos los que no han votado a Podemos en su portada después de las elecciones, y representa a los votantes del resto de partidos como pobres, sucios y estúpidos rodeados de basura y moscas. Supongo que preferirán a Pablo Iglesias, Tania Sánchez y Alberto Garzón en Vanity Fair, sin duda mucho más cool que el resto de los mortales no votantes de la “nueva política”. Ante las comprensibles críticas, Pascual Serrano4, también habitual en la defensa de Podemos, censuraba las críticas aludiendo a la libertad de expresión, confundiendo intencionadamente los términos. Yo puedo ejercer mi crítica a la miserable portada de El Jueves en el derecho de mi libertad de expresión de la misma forma que El Jueves puede publicar la portada que quiera en el ejercicio de su libertad de expresión. La crítica no cercena el derecho a la libertad de expresión a no ser que lo que se pretenda sea evitar que el otro se exprese. No creo que a Pascual Serrano se le escape ese detalle sino que supongo que no encontró otra forma de defender la indefendible portada de El Jueves.

Esta forma de proceder de Podemos y sus acólitos no es nueva, basta recordar aquel artículo que pasará a la historia de Isaac Rosa: Las mejores mentes de mi generación presentándose a primarias, donde ya nos presentaba a Podemos como la élite intelectual de su generación.

Miembros de Izquierda Unida también se han sumado de forma entusiasta a esta nueva izquierda cool. Ramón Luque, miembro de la dirección de EUiA describía en un artículo reciente el segmento social en el que se asienta Unidos Podemos: “Ese país nuevo se asienta en una España real: joven, formada, urbana y dinámica que corresponde al siglo XXI, y deja atrás la España y, por cierto, la izquierda –toda la izquierda– que se ancle o quede mirando al siglo XX.” Sin duda alguna una buena descripción de aquellos que se creen la élite intelectual y desprecian a la clase trabajadora. Me imagino que entre la izquierda del siglo XX que hay que dejar atraás también se incluyen las decenas de miles de muertos que hay en las cunetas y tapias de todos los cementerios de España por defender los derechos de los trabajadores.

David Torres, otro habitual vocero de Podemos, escribía en el BOE de Podemos, el periódico el Diario: “Esta aseveración increíble, pronunciada por un taxista con dos hijos y la mujer en paro, revela no sólo hasta qué punto alguien puede estar ciego, sordo y desinformado, sino con qué facilidad los grandes poderes domestican a un pobre hombre hasta su raíz, hasta convertirlo en un muñeco de ventrílocuo. El amaestramiento viene de lejos, se hizo a base de golpes y de hostias consagradas durante los largos decenios del franquismo, una táctica de palo y zanahoria en la que la zanahoria sigue a la misma distancia y ya casi no hace falta enseñar el palo.

He aquí la España de los santos inocentes; la España de Azarías, aquel tonto de pueblo que era feliz con su milana bonita; la España de Paco el Bajo, aquel labriego analfabeto que sólo sabía garrapatear su nombre y al que el señorito usaba de sabueso para que le rastreara las perdices cazadas. La película, la cumbre más alta del cine español, honra la novela de Delibes a tal extremo que, de no ser por la escena del tren, no habría manera de fechar el espanto de ese país neofeudal donde el médico advierte al señorito que no se lleve a su secretario otra vez de caza o el hombre podría quedarse cojo para siempre: “Tuya es la burra”. Exactamente. Podría estar ambientada en los cincuenta, en los sesenta, en los setenta. Podría rodarse otra vez pasado mañana”. Volvemos a lo mismo, fuera de su ambiente de podemitas ilustrados todo es oscuridad, maldad e ignorancia. El desprecio a todo lo que no sea su círculo de urbanitas transpira en cada frase.

Otra “politóloga” de Podemos, Dina Bousselham, resumía bien en otro artículo su visión sobre qué es Podemos: “Hace dos años una fuerza extraparlamentaria (un outsider institucional) que venía principalmente de leer políticamente y analizar socialmente, en los grandes think tanks populares que son las universidades públicas españolas lo que venía sucediendo en los últimos cinco años en nuestro país desde la emergencia del 15M, elaboró una hipótesis de impugnación del régimen que, fundamentalmente, introdujo una nueva forma de pensar e interpretar la realidad política. De nuevo volvemos a la continua referencia a su condición de intelectuales, de ilustrados llamados a guiar al pueblo ignorante, en este caso a introducir una nueva forma de pensar, ¡nada menos! Como no podía ser menos el artículo empieza con una cita de Gramsci y una posterior referencia a Kierkagaard, y lo culmina con la simpleza recurrente del 99%, algo que hasta uno de los economistas de cabecera de Podemos como Vincenç Navarro ya denunció como una enorme estupidez.

En la misa línea en una intervención ante el Consejo Ciudadano de Podemos y en un arranque de inaudita modestia, Pablo Iglesias afirmaba hace unos días: “A veces hemos podido ser víctimas de nuestra propia lucidez, de que parecía que lo hacíamos todo bien”. Tampoco hay que ser tan duros con la autocrítica.

Y lo que resulta más vergonzoso es ver como Izquierda Unida, partido que se definía como de clase trabajadora hasta hace bien poco, haya asistido mudo al espectáculo elitista de su socio sin mover un músculo. Aunque pedir a Izquierda Unida que aporte ya algo a la política más allá de una penosa sumisión a Podemos es pedir demasiado.

En todo esto parece que Unidos Podemos se sigue preguntando por qué los trabajadores no les votan en masa y que sigue sin comprender las razones para ello.

Quizás Unidos Podemos no entienda por qué hay muchos trabajadores que votan al PP o por qué una gran mayoría de trabajadores no les vota a ellos, que son la élite, lo mejor de su generación, la mejor preparada de la historia.

Yo no sé las razones del voto de cada trabajador, pero sí sé que quizás los trabajadores no les voten porque notan desde la distancia su desprecio de niñatos y niñatas con título universitario. Quizás no les voten porque sienten como les miran por encima del hombro desde su atalaya de politólogos, sociólogos y demáslogogos. Quizás no les voten porque conocen a muchos de ellos que llevan viviendo del cargo público, la cooperación organizada alrededor de las subvenciones, las ONGs de diverso pelaje, el activismo social y demás cuentos desde hace años mientras ellos madrugan y se pasan las horas en la caja de un supermercado, en un andamio o sirviendo mesas por un sueldo que apenas les permite llegar a fin de mes. Quizás no les voten porque donde han podido alcanzar el poder solo se han repartido sillones, muchas fotos en bicicleta, mucho acto propagandístico inútil, caridad en lugar de justicia y las mismas políticas de siempre. Quizás no les voten porque les han visto decir una cosa y la contraria en el mismo discurso, porque han dado tantos bandazos que ya no saben quiénes son, porque han prometido todo sin explicar como lo harían. Quizás no les voten porque han leído la ambición que denota su ávida mirada. Quizás no les voten porque conocen a muchos de esta “nueva política” que desde luego no son nuevos en vivir de la política, y los conocen demasiado como para tener ninguna confianza en ellos.

Quizás no les voten porque saben que no son de los suyos. Son la misma pequeña burguesía egoísta, narcisista y hedonista que los ha traicionado tantas veces. La misma que solo quiere a la clase trabajadora para que sea la carne de cañón de la defensa de sus intereses.

1Uso el término Unidos Podemos por respetar el nombre de la coalición electoral, aunque es evidente que Izquierda Unida ha quedado completamente obliterada por Podemos. Desde el día de las elecciones todo ha quedado reducido al análisis y la nueva estrategia de Podemos con Izquierda Unido de mudo convidado de piedra.

2Llamarlo movimiento político o cualquier otra cosa resulta absurdo, son desde su fundación un partido político con la misma estructura y funcionamiento que el PP, PSOE o IU con un barniz de nomenclatura modernita.

3Creo que sin embargo también es interesante tener en cuenta comentarios de este tipo por parte de una gran parte de los seguidores de Podemos en las redes sociales para conocer realmente cuál es la base electoral principal de este partido.

4La trasformación de Pascual Serrano en defensor de Podemos me resulta especialmente penosa en una persona de su trayectoria. Especialmente relevante creo el hecho de que un periodista como él, especializado en la manipulación mediática, jamás haya analizado el descomunal apoyo que ha recibido y recibe Podemos de parte de ciertos medios de comunicación propiedad de grandes empresas como son el diario Público, o las televisiones La Sexta o Cuatro. También relevante que tras escribir un libro excelente como “La comunicación jibarizada. Cómo la tecnología ha cambiado nuestras mentes”, haya sucumbido a todo lo que denuncia en dicho texto.