Por Nicolás García Pedrajas

Es lugar común de los voceros de la “nueva política” afirmar que antes de ellos no existía nada y que hasta el fuego lo han inventado ellos. Es evidente que, aparte de convertir la política cada vez más en un circo, han inventado poco, pero es muy interesante comprobar de forma inequívoca como esta pequeña burguesía indignada no es nada nuevo. En 1918 Lenin publicaba su libro “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo” y ahí describía al pequeño burgués que sufre de vez en cuando los embates del capitalismo:

“Para los marxistas está plenamente establecido desde el punto de vista teórico -y la experiencia de todas las revoluciones y los movimientos revolucionarios de Europa lo han confirmado enteramente- que el pequeño propietario, el pequeño patrón (tipo social que en muchos países europeos está muy difundido, está difundido en masa), que sufre bajo el capitalismo una presión continua y muy a menudo un empeoramiento increíblemente brusco y rápido de sus condiciones de existencia y la ruina, adquiere fácilmente una mentalidad ultrarrevolucionaria, pero que es incapaz de manifestar serenidad, espíritu de organización, disciplina, firmeza. El pequeño burgués «enfurecido» por los horrores del capitalismo, es un fenómeno social propio, como el anarquismo, de todos los países capitalistas. La inconstancia de estas veleidades revolucionarias, su esterilidad, su facilidad de cambiarse rápidamente en sumisión, en apatía, en imaginaciones fantásticas, hasta en un entusiasmo «furioso», por tal o cual tendencia burguesa «de moda», son universalmente conocidas. Pero a un partido revolucionario no le basta en modo alguno con reconocer teórica, abstractamente, semejantes verdades, para estar al abrigo de los viejos errores que se producen siempre en ocasiones inesperadas, con una ligera variación de forma, con una apariencia o un contorno no vistos antes, en una situación original (más o menos original).”

Es imposible leer esta descripción y no constatar como describe perfectamente a la “nueva política” y su movimiento de indignados, 15emeros, occupyosos y demás hierbas de burgueses que ahora se dan cuenta de que el capitalismo es un sistema explotador porque les afecta a ellos, mientras antes callaban cuando recibían sus migajas.

Y esto está escrito hace 100 años.