Por Nicolás García Pedrajas

Pasados unas días después de las elecciones generales viene ahora el momento de tratar de reflexionar sobre los resultados en lo que respecta a Izquierda Unida.

Hace unos días escribía aquí mismo una entrada en la que manifestaba mi poca esperanza en que IU tuviera arreglo dada la deriva ciudadanista que había tomado el partido en los últimos años y especialmente desde la aparición de Podemos. IU es cada vez más un partido orientado a la clase media como Die Linke, el Bloco de Esquerda o el Front de Gauche, y menos un partido de trabajadores con base comunista, aunque de esto último quede la retórica y las proclamas de cara a la galería.

Este hecho lleva a que en los últimos meses hayamos asistido a un espectáculo de falta total de coherencia política, fruto de plantearse todas las cuestiones en términos electoralistas y no de principios. El deseo no disimulado de una gran parte de dirigentes de IU de entregarse a una fusión/absorción con Podemos ha dado lugar a gran cantidad de situaciones vergonzosas.

Esta falta absoluta de coherencia es sin duda uno de los primeros problemas de IU. En los últimos meses los bandazos ideológicos de IU darían para llenar una enciclopedia. En especial la relación con Podemos y los usos de la “nueva política” han sido especialmente dados al cambio de discurso constante1. En pocos días, o a veces incluso simultáneamente en el tiempo, se pasaba del halago y la petición de unidad a Podemos:

A la crítica y la denuncia de su intento de acabar con IU:

A la negociación para tratar de ir juntos a las elecciones:

O a criticar aspectos que luego se aceptan:

Y posteriormente al absurdo de criticar en la campaña al partido al que se había pedido matrimonio y con el que se compartían listas en Cataluña y Galicia. Este punto es especialmente importante, porque la práctica totalidad del giro a la derecha que se había producido en Podemos se había hecho antes de empezar la negociación con IU. Si Podemos era ya un remedo de la UCD, ¿cómo es posible que IU estuviera negociando su absorción por Podemos?2:

Pero el colofón al esperpento ha llegado después de las elecciones. En primer lugar es interesante ver como en IU nadie ha asumido ninguna responsabilidad por el peor resultado electoral de la historia de IU. Se han obtenido 923.105 votos, menos que los 969.946 del 2008 y menos que los 935.504 de 1986. Eso a pesar de un censo mayor en 1,5 millones que en 2008 y en 7 millones que en 1986.

La excusa de la presencia de Podemos es pueril. En 2008 no estaba Podemos pero el PSOE obtuvo 6 millones más de votos, y en 1986 el PSOE obtuvo el 44.1% de los votos. En ambos casos IU contaba también con un rival a su derecha con un discurso muy similar al actual de Podemos. Y en ambos casos ese hecho no fue excusa para tapar el fracaso.

Pero incluso después de estos los peores resultados de IU en unas generales se sigue insistiendo en la unión con Podemos:

Aquí ya nos planteamos un problema incluso más serio que la falta de coherencia o la poca experiencia. Durante la campaña electoral, como hemos señalado más arriba, el candidato de IU ha criticado muy duramente a Podemos, acusándolo de haber dejado de ser un partido de izquierda para virar al centro e incluso a la derecha. Si estas críticas se hacían de verdad, y no de cara a la galería para contentar a militantes y electores, ¿cómo es posible que se vuelva a plantear la unión con Podemos?

Es evidente que la referencia al Podemos del 2014 es una coartada muy débil porque el giro de Podemos a la derecha empezó prácticamente la noche de las elecciones europeas. Sin embargo, esa coartada es aún más ridícula si tenemos en cuenta que el último intento de IU de alcanzar un acuerdo con Podemos se hizo hace solo 2 meses. A esas alturas el giro a la derecha de Podemos era patente para todo aquel que no quisiera cerrar los ojos a la evidencia. Pero ya roza lo esperpéntico si el pacto se sigue produciendo después de las críticas realizadas durante la campaña.

Es claro que con un mensaje tan errático ningún partido puede tener la credibilidad. Pero además las posibles explicaciones no dejan en muy buen lugar al líder actual de IU. Si las críticas eran reales, una mínima coherencia debería imposibilitar seguir manteniendo la estrategia de confluencia con Podemos. Si las críticas eran falsas, estamos ante un monumental engaño a los votantes y a muchísimos militantes que las han creído de buena fe. Aunque quizás la respuesta la haya dado uno de los más fervientes defensores de Garzón, Julio Anguita, quién en una entrevista después de la elecciones consideraba que lo que se dice en campaña son mentiras justificables:

Durante la campaña, el candidato de IU, Alberto Garzón, ha señalado que Podemos había entrado en una deriva de ir al centro político. ¿Usted también lo ve así?

Lo que a veces se dice en una campaña… Garzón es una persona muy seria, pero en una campaña… Meterse en ese debate es perder el tiempo. Hay que ver qué va a votar Podemos y qué proposiciones de ley va a presentar. Todo lo demás es hablar sobre futuribles.”

Conozco a muchas personas que han votado a IU a pesar de Garzón, porque son votantes de izquierda desde hace tiempo y porque en los últimos días han creído en la vuelta a un discurso más de izquierda de IU durante la campaña electoral. Me imagino lo que estarán ahora pensando cuando ven como hasta en la derrota enorme que se ha producido se sigue practicando el culto al líder y se vuelve a plantear una unión con un partido al que se ha criticado duramente durante la campaña.

Y respecto a la confluencia con Podemos a mi me surge una pregunta importante, ¿adónde lleva esta convergencia los principios ideológicos de IU? Podemos se ha mostrado a favor del Euro, la OTAN, la presencia de tropas de EE.UU. en España, el libre mercado, la competencia a costa de la clase trabajadora, etc. ¿De verdad no hay ahí ningún principio ideológico que a los militantes de IU les parezca inaceptable?3

¿Cómo se aceptaría en IU una unión con un partido con estas propuestas?:

Un partido no es de izquierda o marxista simplemente porque su líder o sus militantes lo repitan constantemente. Hay que demostrarlo con los hechos, con las alianzas pre y postelectorales y con las propuestas y actuaciones del día a día.

Un saludo

1Para evitar dudas, mi opinión de Podemos es clara desde el inicio, y la puedes leer en “Soy de IU, Podemos sí es mi enemigo”.

2También sería bueno dejar de engañar a los militantes. La unión electoral con Podemos, sea cuál fuere la fórmula, es una absorción de facto. Es evidente que unirse a una formación con mucho más apoyo electoral que IU dejaría a IU sin personalidad propia. El caso de Galicia y Cataluña es bastante claro. En la práctica totalidad de prensa, radio y televisión toman a En Marea y En Comú Podem como parte de Podemos, sin ni siquiera nombrar a IU. Incluso el resultado final que todos atribuyen a Podemos, 69 escaños, considera a las convergencias como parte de Podemos e ignora a IU.

3Desafortunadamente esto no es nuevo. Durante las negociaciones con Podemos antes de las elecciones generales IU tampoco planteó objeciones ideológicas. Según han reconocido los participantes el único problema fue la composición de las listas y la negativa de Podemos a acomodar a determinados líderes del PCE en puestos que garantizaran la obtención de su escaño.