Por Paul Craig Roberts

Traducido por Mariola García Pedrajas

Zero Hedge publica una historia de “Keep Talking Greece” que apareció por primera vez en The Times(1). Según esta historia, el desplome de los niveles de vida impuesto a los griegos por la canciller alemana Merkel y los bancos europeos ha forzado a muchas jóvenes griegas a caer en la prostitución.

La fuerte subida en el número de mujeres que ofrecen servicios sexuales ha hecho caer los precios a 4 euros la hora. Según el cínico artículo en The London Times, esto es 4,24 dólares, suficiente para un trozo de tarta de queso o un sándwich, el valor que la austeridad impuesta por los banqueros le ha dado a una hora del uso del cuerpo de una mujer.

Cuando uno lee una historia como esta, tiene la esperanza de que se trate de una parodia o una caricatura. Aunque The London Times ha decaído mucho, aún no es el tipo de periódico que se puede comprar en las cajas de los supermercados(2).

La historia gana credibilidad a la luz de las páginas webs en EE.UU. en las que estudiantes universitarias publicitan su disponibilidad como amantes para hombres que dispongan de los medios financieros para ayudarlas con sus gastos. Según varias informaciones periodísticas, la de amante parece ser una ocupación importante entre las estudiantes de universidades de coste elevado tales como NYU (New York University).

Las chicas de NYU lo tienen mucho mejor que las griegas. La relación de amante es monógama y puede ser de larga duración y cariñosa. Los puritanos cuestionan las diferencias de edad, pero la diferencia de edad fue durante mucho tiempo una característica de los matrimonios de clase alta. Las prostitutas tienen un gran número de parejas, cada una de las cuales puede ser una fuente de enfermedad, y no reciben nada a cambio excepto el dinero. En Grecia, si el informe es correcto, el pago es tan bajo que la mujer no puede sobrevivir con lo que cobra más allá del próximo almuerzo.

Esto es capitalismo en acción. En EE.UU las penalidades derivan de unos costes de las matrículas que se disparan, con un 75% del presupuesto de la universidad que se destina a la administración, en vez de a ayudas para profesores y alumnos, y de la falta de trabajos disponibles para los que obtienen el título con los que poder pagar los prestamos universitarios. Estos días tu camarero en el restaurante puede ser un profesor adjunto a tiempo parcial que espera conseguir un trabajo a tiempo completo como actor. Como amantes, a las chicas de NYU les irá mejor.

En Grecia las penalidades se imponen desde fuera del país por la Unión Europea, a la que Grecia se unió sin reflexionar, renunciando a su soberanía a cambio de austeridad. Los banqueros y sus agentes en la Unión Europea y el gobierno alemán afirman que los griegos se beneficiaron de los préstamos y que, por tanto, son responsables de devolver los préstamos.

Pero los préstamos no se le hicieron al pueblo griego. Los préstamos se hicieron a gobiernos griegos corruptos a los que se sobornó para que aceptaran los préstamos, y los ingresos se usaron con frecuencia para compras al mismo país origen del préstamo. Por ejemplo, los gobiernos griegos fueron sobornados para que pidieran dinero prestado a bancos alemanes y otros bancos extranjeros para comprar submarinos alemanes. Este es el tipo de corrupción que hizo que creciera la deuda griega.

La historia contada por los medios de comunicación financieros y los economistas neoliberales que publicitan a los banqueros es que los griegos pidieron el dinero de manera irresponsable y lo gastaron en bienestar para sí mismos y tras haber disfrutado los frutos de los préstamos ahora no quieren devolverlos. Esta historia es una mentira. Pero la mentira sirve para garantizar que se expolie a los griegos para convertir en bueno el propio error de los bancos de excederse en los préstamos. Los bancos se quedaron tanto con las tasas de los préstamos como con los sobornos de los productores de submarinos. (Uso a los productores de submarinos para representar de forma genérica el tipo de bienes y servicios extranjeros en los que se gastaron los préstamos).

En Grecia los préstamos se están pagando con dinero “ahorrado” recortando las pensiones griegas, servicios sociales y educativos, y el empleo público, y con el dinero conseguido con la venta de activos públicos tales como puertos, sistemas municipales de agua e islas protegidas. Los recortes en pensiones, educación, servicios sociales son una sangría de dinero para la economía, y la venta de activos públicos son una sangría de dinero para el presupuesto del gobierno. Michael Hudson cuenta la historia de manera brillante en su nuevo libro, Killing the Host (Matar al huésped).

El resultado es una penuria generalizada, y el resultado de la penuria es que las mujeres jóvenes griegas tienen que venderse a sí mismas.

Es exactamente como Marx, Engels, y Lenin dijeron.

Uno pensaría que la gente en todas partes estaría enfadada. Pero la mayoría de los que comentaron en Zero Hedge (y que representan los cacareados “valores occidentales”) no ven nada por lo que estar enfadados.

http://www.zerohedge.com/news/2015-11-28/meanwhile-greece-price-prostitute-drops-€4-hour

El porcentaje de rusos pro-occidentales que mira a occidente como modelo debe estar acercándose rápidamente a cero.

¿Qué es más importante? ¿La dignidad de las mujeres u otro millón de millones de dólares para los banqueros?

La “civilización” occidental ha dado su respuesta: otro millón de millones de dólares para los banqueros.

(1) http://www.thetimes.co.uk/tto/news/world/europe/article4624755.ece

(2) El autor hace referencia a los diarios sensacionalistas o tabloides británicos, de venta habitual en las cajas de supermercados (N. de T.)

Artículo original en inglés:

http://www.globalresearch.ca/author/paul-craig-roberts