Por James Petras

15 de junio de 2015

Traducido por Mariola García Pedrajas

Introducción: Grecia ha sido noticia de portada en la prensa financiera mundial durante los últimos cinco meses, mientras el recién elegido partido izquierdista ‘Syriza’, el cual manifiesta su oposición a las llamadas ‘medidas de austeridad’, se enfrenta a la Troika (Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea y Banco Centras Europeo).

Desde el principio, los líderes de Syriza, encabezados por Alexis Tsipras, adoptaron varias posiciones estratégicas con consecuencias fatales – en lo que se refiere a la implementación de sus promesas electorales de elevar los estándares de vida, terminar con el vasallaje a la Troika y seguir una política exterior independiente.

A continuación describiremos los fallos sistémicos iniciales de Syriza y las concesiones subsiguientes que erosionan aún más los estándares de vida griegos y acentúan el papel de Grecia como un colaborador activo del imperialismo de EEUU e israelí.

Ganar las elecciones y renunciar al poder

La izquierda europea y norteamericana celebró la victoria electoral de Syriza como una ruptura con los programas de austeridad neoliberales y el lanzamiento de una alternativa radical que implementaría las iniciativas populares de cambios sociales fundamentales, los cuales incluían crear empleo, restaurar las pensiones, revertir las privatizaciones, reordenar las prioridades del gobierno y dar prioridad al pago a los empleados antes que a los bancos extranjeros. La “prueba” de esta agenda de reformas radical estaba contenida en el ‘Manifiesto de Salónica’ que Syriza prometió sería el programa que guiaría a su recién elegidos miembros del gobierno.

Sin embargo, antes de ello, e inmediatamente después de ser elegidos, los líderes de Syriza adoptaron tres decisiones básicas que impedían ningún cambio fundamental: de hecho, estas decisiones hicieron que se tomara un rumbo reaccionario.

Lo primero y más importante, Syriza aceptó como legítima la deuda exterior de aproximadamente 350.000 millones de dólares, aunque la mayoría había sido firmada por los anteriores gobiernos cleptocráticos, bancos corruptos, negocios e intereses financieros e inmobiliarios. Prácticamente nada de esta deuda se usó para financiar actividades productivas o servicios vitales que fortalecieran la economía y la futura capacidad de Grecia de devolver los préstamos.

Cientos de miles de millones de euros fueron desviados a cuentas de bancos extranjeros y negocios inmobiliarios o invertidos en acciones y bonos del estado en el extranjero. Tras ratificar la “legitimidad” de esta deuda ilícita, el siguiente paso de Syriza fue declarar su “disposición” a pagar la deuda. La ‘Troika’ enseguida comprendió que el nuevo gobierno de Syriza sería el rehén gustoso de más coacción, chantaje y pagos de la deuda.

En segundo lugar, y relacionado con lo anterior, Syriza declaró su determinación a permanecer en la Unión Europea y eurozona y aceptó así la entrega de su soberanía y capacidad para modelar una política independiente. Declaró su disposición a someterse a los dictados de la Troika. Una vez en manos de la Troika su única política sería ‘negociar’, ‘renegociar’ y hacer más concesiones a los bancos extranjeros de la Unión Europea en un proceso totalmente unilateral. El rápido sometimiento de Syriza a la Troika fue su segunda traición a su programa electoral, pero no la última.

Una vez que Syriza demostró a la Troika, su disposición a traicionar su programa electoral, la Troika aumentó sus exigencias y endureció su intransigencia. Bruselas menospreció la retórica de izquierdas de Syriza y sus teatrales gestos radicales como una mera cortina de humo dirigida al electorado griego. Los banqueros de la Unión Europea sabían que cuando llegara el momento de negociar nuevos acuerdos de préstamos, el liderazgo de Syriza capitularía. Mientras tanto, la izquierda europea y estadounidense se tragó toda la retórica radical de Syriza sin examinar su comportamiento real.

En tercer lugar, al asumir el gobierno, Syriza negoció una colación con el partido Griegos Independientes, de extrema derecha, pro-OTAN, xenófobo y antiinmigrantes, lo que garantizó que Grecia seguiría apoyando las políticas militares de la OTAN en Oriente Medio, y Ucrania y la brutal campaña de Israel contra Palestina.

En cuarto lugar, la mayoría de los miembros del gabinete del primer ministro Tsipras no tienen ninguna experiencia en la lucha de clases. Lo que es peor, la mayoría eran intelectuales del mundo académico y antiguos consejeros del PASOK sin capacidad o inclinación a romper con los dictados de la Troika. Su ‘práctica’ académica consistía en gran medida en el ‘combate’ teórico, de poca utilidad en las confrontaciones del mundo real con poderes imperiales agresivos.

De un rasguño a gangrena

Al capitular ante la Unión Europea desde el principio, incluyendo aceptar el pago de la deuda ilegítima, liarse con la extrema derecha y someterse a los dictados de la Troika, se preparó el escenario para que SYRIZA traicionara todas sus promesas y se agravara la situación económica de sus simpatizantes. Las peores traiciones incluyen: (1) no restaurar el poder adquisitivo de las pensiones; (2) no restaurar el salario mínimo; (3) no revertir las privatizaciones; (4) no acabar con los programas de austeridad; y (5) no incrementar los fondos para educación, salud, vivienda y desarrollo local.

La Troika y sus publicistas en los medios de comunicación financieros están exigiendo que Syriza recorte aún más el sistema de pensiones, empobreciendo a aproximadamente 1,5 millones de trabajadores jubilados. Contrariamente a los ‘ejemplos’ presentados en los medios de comunicación de grandes pensiones que disfrutan menos del 5% de los pensionistas, los griegos han sufrido los mayores recortes en las pensiones de Europa en el último siglo. Solo en los últimos 4 años la Troika recortó las pensiones griegas ocho veces. La inmensa mayoría de las pensiones han sufrido recortes de casi un 50% desde 2010. La pensión media es de 700 euros al mes pero un 45% de los pensionistas griegos reciben menos de 665 euros al mes – por debajo del umbral de pobreza. A pesar de ello la Troika exige reducciones aún mayores. Éstas incluyen que se acabe con los subsidios a los pensionistas que viven en extrema pobreza, una subida de la edad de jubilación a los 67 años, la abolición de prestaciones ligadas a ocupaciones peligrosas y para las madres trabajadoras. Las anteriores medidas regresivas, impuestas por la Troika e implementadas por la anterior coalición de derechas, mermó seriamente el fondo de pensiones griego. En 2012, el programa de ‘reestructuración de la deuda’ de la Troika llevó a la pérdida de 25.000 millones de las reservas en bonos del estado del gobierno griego. Las políticas de austeridad de la Troika se aseguraron de que las reservas del fondo de pensiones no se repusieran. Las contribuciones al mismo se desplomaron mientras que el desempleo se disparaba a casi un 30% (Financial Times 6/5/15 p.4). A pesar del ataque frontal de la Troika al sistema de pensiones griego, el “equipo económico” de Syriza expresó su disposición a elevar la edad de jubilación, recortar las pensiones un 5% y negociar más traiciones a los pensionistas que se enfrentan a la indigencia. Syriza no solamente ha sido incapaz de cumplir sus promesas de campaña de revertir las anteriores políticas regresivas, sino que está dedicada a sus propias medidas ‘pragmáticas’ de venta del país a la Troika.

Peor aún, Syriza ha intensificado y ampliado las políticas de sus predecesores reaccionarios. (1) Syriza prometió congelar las privatizaciones: ahora promete incrementarlas por un valor de 3.200 millones de euros y privatizar nuevos sectores públicos. (2) Syriza ha aceptado desviar los escasos recursos públicos a las fuerzas armadas, incluyendo una inversión de 500 millones de euros para modernizar las Fuerzas Aéreas griegas. (3) Syriza saqueó aproximadamente 1000 millones de euros del fondo nacional de pensiones y de las arcas municipales para cumplir con los pagos de la deuda de la Troika. (4) Syriza está recortando la inversión pública en proyectos de infraestructura para la creación de empleo para cumplir las fechas límites impuestas por la Troika. (5) Syriza ha aceptado cumplir con un superávit presupuestario del 0.6% cuando Grecia está sufriendo un déficit del 0.7% este año – lo que significa más recortes antes de finalizar el año. (6) Syriza prometió reducir el IVA en productos esenciales como los alimentos; ahora acepta una tasa del 23%.

La política exterior de Grecia mimetiza la de sus predecesores. El ministro de Defensa de extrema derecha, Panos Kammenos, ha sido un firme partidario de las sanciones de EEUU y la Unión Europea contra Rusia – a pesar del habitual frenesí de falso desacuerdo de Syriza con las políticas de la OTAN, seguido de su total capitulación – para permanecer en buenos términos con la OTAN. El régimen de Syriza ha permitido a todos y cada uno de los bien conocidos cleptócratas que retengan su riqueza ilícita y que incrementen sus propiedades en el extranjero con transferencias masivas de sus actuales ‘ahorros’ fuera del país. Para finales de mayo de 2015, el primer ministro Tsipras y el ministro de Finanzas Varofakis habían vaciado las arcas públicas para cumplir con los pagos de la deuda, aumentando las posibilidades de que los pensionistas y trabajadores del sector público no reciban sus prestaciones. Tras vaciar las arcas públicas griegas, Syriza impondrá ahora la “solución de la Troika” sobre las espaldas de las empobrecidas masas griegas: o bien firma un nuevo plan de austeridad, bajando las pensiones, subiendo la edad de jubilación, eliminando leyes que protegen la estabilidad laboral de los trabajadores y sus derechos de negociación o se enfrente a un erario público vacío, sin dinero para las pensiones, un incremento del desempleo y una profundización de la depresión económica. Syriza ha vaciado las arcas públicas de manera intencionada, saqueado los fondos de pensiones y de los gobiernos locales para poder chantajear a la población para que acepte como un ‘hecho consumado’ las políticas regresivas de banqueros de línea dura de la Unión Europea – los llamados “programas de austeridad”.

Desde el mismo principio, Syriza se sometió a los dictados de la Troika, incluso mientras escenificaba su ‘resistencia por principios’. Primero mintieron al público griego, llamando a la Troika ‘socios internacionales’. Mintieron de nuevo llamando al memorándum de la Troika para una mayor austeridad ‘documento de negociación’. Los engaños de Syriza tenían por objetivo esconder su continuación del ‘marco’ sumamente impopular impuesto por el desacreditado régimen anterior de extrema derecha.

Conforme Syriza saqueaba los recursos del país para pagar a los banqueros, intensificaba su servilismo internacional. Su ministro de Defensa ofrecía nuevas bases militares a la OTAN, incluyendo una base marítimo-terrestre en la isla griega de Karpathos. Syriza intensificó el apoyo político y militar de Grecia a las intervenciones militares de EEUU y la Unión Europea y el apoyo a los terroristas ‘moderados’ en Oriente Medio, con el ridículo argumento de ‘proteger a los cristianos’. Syriza, para ganarse el favor de los sionistas de EEUU y europeos, reforzó sus lazos con Israel, suscitando una ‘alianza estratégica’ con el estado terrorista del apartheid. Desde sus primeros días en el gobierno, el ministro de Defensa de extrema derecha Kammenos propuso la creación de un ‘espacio de defensa común’ que incluyera a Chipre e Israel – de esta manera apoyando el bloqueo por tierra y mar de Gaza por parte de Israel.

Conclusión

La decisión política de Syriza de ‘incrustarse’ en la Unión Europa y la eurozona, a cualquier coste, significa que Grecia continuará siendo un estado vasallo, y la traición a su programa y adopción de políticas profundamente reaccionarias, incluso mientras hacen exhibición de su falsa retórica izquierdista, y fingen ‘resistencia’ a la Troika. A pesar de que Syriza saqueó los fondos públicos de pensiones y las arcas municipales, muchos izquierdistas crédulos en Europa y EEUU continúan aceptando y racionalizan lo que han decidido llamar “compromisos pragmáticos y realistas”.

Syriza podía haber confiscado y usado 32.000 millones de dólares de propiedades inmobiliarias de las Fuerzas Armadas griegas para implementar un plan de desarrollo e inversión alternativo – alquilando estas propiedades para uso como puertos marítimos comerciales, aeropuertos e instalaciones turísticas.

Syriza enterró a Grecia aún más en la jerarquía dominada por las finanzas alemanas, al renunciar a su poder soberano para imponer una moratoria sobre la deuda, abandonar la eurozona, administrar sus recursos financieros, restaurar la moneda nacional, imponer el control de capitales, confiscar los miles de millones de euros en cuentas ilícitas en el extranjero, movilizar los fondos locales para financiar la recuperación de la economía y reactivar el sector público y privado. El impostor “sector de izquierdas” dentro de Syriza reiteraba sus impotentes “objeciones”, mientras que la farsa de los vendidos Tsipras-Varofakis avanzaba hasta su capitulación definitiva.

Al final, Syriza ha acentuado la pobreza y el desempleo, incrementado el poder extranjero sobre la economía, erosionado aún más el sector público, facilitado el despido de los trabajadores y recortado las indemnizaciones por despido – a la vez que expandía el papel del ejército griego fortaleciendo sus lazos con la OTAN e Israel.

Igualmente importante, Syriza ha vaciado totalmente la fraseología de izquierdas de ningún significado cognitivo: para ellos – la soberanía nacional se traduce en vasallaje internacional y la anti-austeridad se convierte en capitulaciones pragmáticas para una nueva austeridad. Cuando el acuerdo Tsipras-Troika se firme finalmente y las terribles consecuencias de la austeridad para las próximas décadas finalmente penetren en la conciencia del público griego, esperemos que las traiciones sean un revulsivo para las masas. Quizás Syriza se fracture, y la “izquierda” finalmente abandone sus cómodos puestos en el gobierno y se una a los millones de descontentos para crear un partido alternativo.

Artículo original en inglés:

http://petras.lahaine.org/?p=2039