Por Nicolás García Pedrajas

Ahora Madrid ha sido presentado como el paradigma de la “nueva política”, de la gente empoderada que va a cambiar todo lo que habíamos visto hasta ahora. Esa “nueva política” que mira por encima del hombro y desprecia a las partidos tradicionales, incluyendo en el mismo saco a personas con decenas de años de lucha a sus espaldas. Sin embargo, en menos de una semana tres hechos han ocurrido que hacen pensar que estas “nueva política” se parece mucho a la vieja política que tanto critica.

El primer caso que ha tenido que resolver Ahora Madrid ha sido el de los tuits del que ha sido el concejal de cultura más breve de la democracia, Guillermo Zapata. La historia es conocida por todos. Guillermo Zapata hace unos años hizo una serie de tuits en los cuales de mofaba de las víctimas del holocausto judío, y posteriormente hacía lo mismo con las niñas asesinadas en Alcácer, Ireve Villa y Marta del Castillo. El caso era sencillo de solucionar, una persona que mostraba tal desprecio por el sufrimiento humano debería de haber sido cesado de forma inmediata y su acta de concejal exigida. En caso de que se hubiera negado debería haber sido expulsado de Ahora Madrid.

Sin embargo, en pocas horas tanto los miembros de Ahora Madrid como sus apoyos mediáticos han dado un curso acelerado de cómo caer en todos los vicios de los partidos tradicionales. Siempre que una persona de un partido como el PP o el PSOE ha sido pillado en un caso de este tipo hemos visto una serie de pasos, que Ahora Madrid ha seguido punto por punto. El primero ha sido defender lo indefendible. Intentar defender como un ejercicio intelectual los tuits publicados por Guillermo Zapata resulta patético. ¿Se imaginan ustedes lo que habrían dicho en Ahora Madrid y su coro mediático si esos tuits hubieran sido de Esperanza Aguirre o Ángel Gabilondo?

El segundo paso es el “y tú más”. Ha resultado casi divertido ver a todos los fans de Ahora Madrid rebuscando los tuits del resto de miembros de partidos o pidiendo la dimisión de los políticos del PP que han defendido el franquismo. Como en todos los casos anteriores en los que se ha usado esta estrategia, ningún tuit que se encuentre de otro político, por barbaridad que sea, va a justificar la miseria moral de los tuits de Guillermo Zapata.

Y finalmente la “campaña mediática”. En lugar de argumentar una defensa de Guillermo Zapata, algo muy difícil de conseguir cuando uno lee lo que ha escrito, se levanta el fantasma de la cacería mediática. Si Ahora Madrid va a seguir hablando de persecuciones cada vez que alguno de sus miembros es pillado en un renuncio les recomiendo que hablen con Esperanza Aguirre, que es una maestra en el arte de las cortinas de humo. Resulta también muy divertido escuchar a Ahora Madrid hablar de cacería mediática, cuando ellos cuentan con varios boletines oficiales tanto escritos, El Diario, Público o Infolibre, como televisados, La Cuatro o La Sexta. Si quieren saber de verdad lo que es el maltrato de los medios de comunicación les recomiendo que se pasen un día por IU. Ahí sí se van a enterar de lo que es que los medios de comunicación solo te nombren cuando pueden machacarte.

El segundo episodio ha sido la imputación de Rita Maestre por una protesta por la existencia de una capilla en la Universidad Complutense de Madrid. Primero dejar claro que me parece una barbaridad que exista un templo religioso en una Universidad y que estoy totalmente de acuerdo con que se hagan actos de protesta contra ello. Pero lo que ha ilustrado el caso de la imputación de Rita Maestre es que la “nueva política” comparte con la vieja la doble moral y el doble rasero.

Yo estoy en contra desde el principio, cuando todos lo defendían sin la más mínima reflexión, de que se aparte de los cargos o las listas a las personas imputadas. Estoy en contra por dos razones. La primera porque la imputación es solo una acción dentro de un sumario, que no presupone culpa alguna y que en muchos casos se hace simplemente para proteger los derechos de defensa del imputado. La segunda razón en que dependiendo de la razón de la imputación, es posible que esta aunque pueda llevar condena legal no sea ni mucho menos una acción de la que avergonzarse o moralmente reprobable. En el caso de Rita Maestre estaríamos en este segundo caso. Pero cuando Podemos clamaba por la salida de todos las listas y cargos de los imputados no hacía ninguna aclaración ni diferencia, eran TODOS los imputados. De hecho este episodio ya se vivió con Tania Sánchez, caso de mucho peor cara, en la que también los “nuevos políticos” buscaron argucias legales y morales para justificar unas acciones injustificables de Tania Sánchez en el ayuntamiento de Rivas. Si se quiere exculpar a Rita Maestre hay que reconocer que se cometió una equivocación cuando se defendió la exclusión de todos los imputados y plantear una redefinición de esa propuesta, no defender solo a los míos. Creo que un poco de humildad y de reconocer errores tampoco iba a hacer tanto daño a la “nueva política”.

Y finalmente el tercer episodio que ha dejado a la “nueva política” en el límite de la antigua ha sido el caso del programa de Ahora Madrid. Una de las cosas que más se ha criticado siempre de la “vieja política” es el incumplimiento de sus programas electorales. Aquella afirmación cínica de que las promesas electorales están para romperlas. Es evidente que si un partido no cumple el programa para el que se le ha votado está cometiendo un enorme fraude a sus electores.

Pues nada más tomar posesión, Manuela Carmena anunció que Ahora Madrid renunciaba a crear un banco público, una de las promesas de su programa. A continuación añadió que el ayuntamiento seguirá pagando todas sus deudas, aunque la auditoría de esas deudas era también parte de su programa. Y para finalizar afirmó que “cuando asumí la candidatura dije desde un primer momento que lo entendía (el programa) como un conjunto de sugerencias pero que no todas se podían entender como presupuestos de implicación programática activa”. Es decir que el programa de Ahora Madrid es algo que Manuela Carmena entiende como un conjunto de sugerencias. Si hubiera votado a Ahora Madrid me hubiera gustado que se me hubiera dicho a priori qué propuestas del programa eran reales y cuales sugerencias. No creo que sea descabellado pensar que los votantes de Ahora Madrid pensasen que el programa era para cumplirlo y no para sugerirlo. De nuevo, se imaginan ustedes que dirían los dirigentes de Podemos y su coro de fans si Mariano Rajoy afirmara que el programa electoral con el que el PP ganó las elecciones en 2011 era un conjunto de sugerencias.

Creo que estos tres casos resumen muy bien lo que podemos esperar de estos “nuevos políticos”. Aunque lo que me resulta más deprimente es ver como las mismas personas que criticaban con dureza estas actitudes en políticos del PP y el PSOE ahora las defienden de manera entusiasta si las hacen desde Podemos y sus satélites.

Salud y república.