Como es de sobra conocido el Congreso de Suresnes del PSOE marcó el cambio de un partido de ideas socialistas y de defensa de la clase trabajadora en el partido de la OTAN, el imperialismo, la defensa del capitalismo y el abandono de cualquier principio de izquierda. En aquel momento, Felipe González y sus acólitos usaron los mismos argumentos que se oyen ahora dentro de IU para apoyar los montajes Ganemos en detrimento del propio partido. Poco después de Suresnes el PSOE consiguió alcanzar el poder de forma arrolladora. Es evidente que la táctica electoral fue buena. Por supuesto, en su época de gobierno sirvió a los intereses del capital a los que había vendido su alma. ¿Sirvió de algo a la clase trabajadora el abandono de los principios por la toma del poder? Es evidente que no.

Con Ganemos, IU se enfrenta al mismo dilema del PSOE en Surenes, mantener sus principios y valores de izquierda o sustituirlos por términos vagos como ciudadanos, abajo y arriba, mayorías, los golpeados por la crisis, clase media y demás bobadas. Y como en el caso del PSOE, Suresnes no admite vuelta atrás. Y desafortunadamente, el abismo ideológico está cada vez más cerca. Ganemos está a punto de convertirse en el Suresnes de IU.

Desde las últimas elecciones europeas IU se está comportando de forma errática, empujado por la presión mediática exterior, el miedo de muchos de algunos de sus dirigentes y el oportunismo de otros. La obsesión por los resultados electorales y el deslumbramiento de algunos miembros del partido que han visto en los últimos movimientos una oportunidad de promoción personal ha acabado por empujar al partido en la senda de la indefinición ideológica y el tacticismo.

Con el advenimiento de Ganemos, IU está renunciando a la defensa de sus principios e integrándose en un magma indefinido ideológicamente y poco claro en sus ideas. Si un partido, como ya ha hecho IU, renuncia a presentarse a las elecciones y a elaborar su propio programa, ¿cuál es su utilidad? Renunciar a las que son dos de las tareas fundamentales de cualquier partido político es admitir que IU es una herramienta obsoleta que debe ser reemplazada.

La táctica se está basando en renunciar a siglas y programas por presuntas asambleas de ciudadanos montadas alrededor de Ganemos. Ganemos, no olvidemos, fue una llamamiento personalista de Ada Colau para intentar abrirse su propio hueco en Barcelona ante el auge de Podemos tras las elecciones europeas. Este movimiento ha atraído en diferentes lugares a gente variopinta. En tanto en cuanto que muchos de estos Ganemos están basados en figuras que se han hecho famosas en los medios de comunicación, y ni mucho menos en una alternativa real “desde abajo”, aunque he de reconocer que no sé muy bien que significa “desde abajo”, están condenados o bien al fracaso o bien a depender del nuevo personaje mediático de turno, sea Ada Colau, José Chamizo, Rubén Sánchez o Juan Torres.

Se me dirá que esto no es así, que Ganemos no tiene nada que ver con el montaje de Podemos, que es una iniciativa de los ciudadanos. Yo contesto algo bastante simple al que piense esto, que se vaya a un barrio obrero y pregunte por el Ganemos de su ciudad, sus iniciativas y quienes lo forman. Verá por lo que responden lo mucho que le importan a la gente real estas cosas.

En estas historias IU está perdiendo trabajo, esfuerzo y capital político al perder su valor como alternativa. Mientras tanto, la negativa de Podemos a seguir en estos Ganemos, al fin y al cabo ellos no han montado su chiringuito para regalarlo, deja a Ganemos huérfano y a IU en una muy mala situación. ¿Qué hará IU cuando se quede sola en muchos Ganemos como es probable que ocurra?

IU ha olvidado completamente el principio de la acción política. Primero es necesario tener claros los principios políticos del partido, segundo es necesario formar a los militantes y tercero es necesario la lucha ideológica para convencer a los ciudadanos de tus principios. En esto es fundamental saber a qué clase social se dirige el partido. Eslóganes vacíos como “somos mayoría”, “somos el 99%” o “desde abajo” no sirven para nada. La sociedad está dividida en clases sociales, y un partido como IU debe tener claro que la clase trabajadora es su clase. No sé si somos mayoría, porque no sé si los trabajadores con conciencia de clase lo son. Lo que sí sé es que si IU no se dirige a la clase trabajadora y se pierde en términos ambiguos como “ciudadano”, entonces es cierto que es un partido obsoleto y prescindible. El segmento de partidos que apelan con palabras vacías a la generalidad de la ciudadanía está superpoblado, si IU se suma a la fiesta será para servir las copas y limpiar los retretes. En esta situación es normal que el portavoz de Ganemos Madrid se atreva a afirmar en la prensa que no son de izquierdas ni de derechas o que el manifiesto de Ganemos Córdoba ni siquiera contenga la palabra izquierda.

Alguien, por lo demás un personaje abominable, definió una vez el consenso así: “Consenso: El proceso de abandonar toda creencia, principio, valor y política en busca de algo en lo cual nadie cree, pero al cual nadie objeta; el proceso de evitar los mismos problemas que se han de resolver simplemente porque no se puede llegar a un acuerdo del camino a seguir. ¿Qué gran causa se habría luchado y ganado bajo la bandera “Estoy por el consenso”? En eso está IU, en el abandono de todos sus principios por el consenso con una supuesta ciudadanía mayoritaria que no existe.

La batalla de ideas debe ser el eje de cualquier apuesta política. Es necesario convencer, explicar, formar, argumentar, luchar. Hay que meterse de una vez una cosa en la cabeza, si queremos hacer algo HAY QUE DESPERTAR A LA GENTE PRIMERO. Sino hacemos eso no tenemos ninguna opción. Podemos es un montaje mediático cuyo éxito radica en dos aspectos básicos, el brutal apoyo de los medios de comunicación y el mensaje simple de prometer a la gente que todo se soluciona en dos tardes. Ningún movimiento serio, le llamemos Ganemos o como sea, puede apelar a la gente que quiere soluciones simples. Nuestra tarea debe ser que la gente se de cuenta de que no existen soluciones simples, que las soluciones son complejas y duras. Y que sólo una clase trabajadora concienciada y en lucha tiene alguna posibilidad ante el poder del capital.

Cuando Margaret Thatcher y Reagan ganaron las elecciones su objetivo no era sólo tomar el poder, era conseguir el cambio de las bases del pensamiento político. Convertir en aceptable los principios del capitalismo carroñero que tenemos en la actualidad. Y en eso tuvieron un éxito absoluto. Pensar que con procesos vacuos con el aroma infantil y egoísta del 15M se puede revertir la situación después de 30 años de guerra ideológica de la derecha, que no ha sido contestada por la izquierda, es infantil. Sólo un trabajo paciente de formación ideológica y de lucha continua en las ideas servirá para hacer algo a largo plazo. Sólo el proletariado, que no olvidemos no existe en Ganemos, donde sólo existes si eres 2.0, sirve para la lucha. La clase media siempre da un paso atrás cuando su situación mejora o cuando empiezan a caer las hostias.

Un punto básico es que la renuncia de principios no tiene vuelta atrás. Cuando se deja de hablar de marxismo, de lucha de clases, cuando incluso se evita la palabra clase, cuando se admiten borradores de manifiestos, como en Córdoba, donde la palabra izquierda NO APARECE NI UNA VEZ, se está admitiendo que esos principios no tienen valor. Cuando se abandonan los mismos fundamentos del partido por un cortoplacismo electoralista, el camino que se coge no tiene retorno. El ejemplo de los partidos socialdemócratas es muy claro. Más recientemente tenemos el caso de Italia, la izquierda desclasada ha conseguido el gobierno y está usando ese poder para avanzar la agenda neoliberal como antes han hecho todos los partidos de izquierda que renunciaron a sus principios. ¿Es eso lo que queremos? El futuro es encontrarnos con la desaparición del concepto mismo de izquierda, o incluso con el término izquierda, como en EE.UU., donde la palabra izquierda se ha convertido casi en un insulto.

Muchos de los miembros de IU aducen que los principios no han cambiado. Que IU sigue siendo marxista y de izquierdas, y que los valores del partido no han cambiado. Pero, ¿qué significa realmente eso? Si se avergüenza de sus principios, si los esconde, si cree que son motivo de censura, ¿de verdad creen en ellos? ¿Para qué sirven unas ideas si se esconden en el desván? ¿Acabará IU como el PSOE diciendo que tiene alma republicana pero apoya a la monarquía?

Como táctica a corto plazo es probable que también sea un fracaso. Uno de los primeros problemas en el análisis que está haciendo IU es confundir la realidad con los montajes mediáticos. Primero se cometió el error de hacer un acercamiento a Podemos que ha conseguido alienar a parte del electorado y la militancia y que está siendo abandonado por el desdén de Podemos. Ahora con Ganemos se está cometiendo el mismo error. IU no se da cuenta que los Ganemos sólo se sustentan en las figuras mediáticas que están detrás y que sin ellas sólo son sombras en la noche.

Las críticas a la oposición a la táctica actual son de poco calado ideológico, y se exponen argumentos tan ridículos como el miedo al cambio, que son nuevos tiempos o que a la gente no se le puedo hablar de lucha de clases. Estoy seguro que los viejos dirigentes del PSOE que fueron barridos por los arribistas del “clan de la tortilla” escucharon argumentos muy similares cuando defendían un partido socialista realmente anclado en los trabajadores. El resultado está a la vista.

Finalmente un último comentario. Por favor, dejad de insultar la memoria del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías comparando estos montajes mediáticos de pequeños mesías con el movimiento bolivariano; o al proletariado, que es la base popular de este movimiento bolivariano, con la base social que apoya a cosas como Ganemos.