El 25 de mayo pasado Izquierda Unida consiguió un excelente resultado en las elecciones europeas. Es cierto que un 10% de los votos no es suficiente para poder afrontar un cambio de la sociedad, pero también es cierto que IU se enfrenta a un bloqueo informativo total, a una sociedad desclasada, desmovilizada y desideologizada, y a una clase trabajadora que se creyó clase media y aún no ha salido de su ensoñación. Es por ello que este 10% se puede considerar como un moderado éxito y la continuación de una recuperación de IU progresiva y continuada. En 10% conseguido es un ascenso relevante respecto a la situación en la que se encontraba el partido no hace mucho tiempo. Precisamente cuando era dirigido por las personas que más están apostando por la venta del partido y empujando hacia las posiciones vacuas.

Y sin embargo, lo que podía haber sido un celebración y una motivación para seguir creciendo sobre una base de un electorado fuertemente ideologizado y convencido de sus posiciones políticas, está a punto de convertirse en la tumba política de IU. Junto con el ascenso de IU se produjo la sorpresa de la aparición fulgurante del montaje Podemos. Un partido político que, aunque inicialmente auspiciado por Izquierda Anticapitalista, pronto fue tomado por un pequeño grupo de figuras mediáticas al mando de Pablo Iglesias y que ha recibido una de las campañas de propaganda más descomunales que se recuerdan en democracia. Esta irrupción pareció dejar grogui a muchos de los dirigentes de IU y también ha conseguido que muchos de los miembros de IU que siempre se han caracterizado por su menor compromiso ideológico y su mayor “flexibilidad” hayan visto la oportunidad de su vida para hacer carrera.

El montaje Podemos, al que luego se han ido sumando diferentes trepas y figuras mediáticas con Ganemos, es de libro de texto de manipulación informativa. De la noche a la mañana un grupo de personas, todos ellos jóvenes y universitarios, todos ellos muy preparados y todos ellos muy 2.0, empiezan a aparecer de forma absolutamente desproporcionada en prensa y televisión. Grupos mediáticos en manos de grandes oligarcas financieros como A3 Media, Mediapro o Telecinco, apoyan de forma descarada la promoción de la imagen de Pablo Iglesias, Carolina Bescansa, Íñigo Errejón o Juan Carlos Monedero. Para cualquier persona con un poco de experiencia en medios de comunicación este hecho sólo debería ponerlo en guardia respecto a los objetivos de tal montaje. Es evidente que los responsables de estos medios, José Manuel Lara, Jaume Roures y Silvio Berlusconi jamás apoyarían a una alternativa real de izquierda. Más aún, este montaje también cuenta con el apoyo de los medios de la extrema derecha que al convertirlo en centro de sus ataques son perfectamente conscientes del favor que le hacen en su electorado potencial.

¿Qué pretende el sistema político con ello? En mi opinión hay tres objetivos complementarios que nacen de la situación actual del PSOE. Cuando se lanza Podemos, justo antes de las elecciones europeas, hay una preocupación real por el futuro del PSOE en los grandes círculos del poder económico. Es cierto que el 10% de IU no es un porcentaje excesivamente alto, pero si ponemos las cosas en su debido contexto, la situación puede verse mejor. En 2008, en las elección generales, la relación de votantes PSOE/IU fue de más de 10 a 1, en las elecciones del 2014, ese relación pasa a poco más de 2 a 1. Es evidente que para la clase capitalista, el peligro de que IU pueda en un futuro superar al PSOE es real. Y esa es realmente su preocupación. El PSOE junto con los sindicatos UGT y CC.OO, vergonzosamente amaestrados, constituyen el dique necesario para evitar que cualquier opción realmente de izquierda puede ser alternativa de gobierno. El desplome del PSOE en la línea del PASOK griego asusta en los círculos de poder. Con esta situación se lanza el montaje de Podemos.

El objetivo es, como hemos dicho, triple. En primer lugar se crea una reserva de votos en un partido sin ideología. Es evidente que este tipo de votante “indignado” es fácil de recuperar por el bipartidismo en el momento que un atisbo de recuperación económica se empiece a vislumbrar. El mensaje de Podemos es descaradamente individualista y , por lo tanto,  no constituye peligro alguno. Uno de sus eslóganes más repetidos lo deja bien claro: “No soy antisistema, el sistema es anti-yo”. Incluso para los líderes de Podemos es esto así, cuando señalan la posible recuperación económica o la mejora de la imagen del PSOE como sus mayores riesgos para el crecimiento del partido [1]. Con este partido se evita el peligro de que el votante perjudicado por la crisis haga el viaje a la izquierda real, viaje cuya vuelta es mucho más difícil. En segundo lugar, se consigue limitar el ascenso de IU. Si tenemos en cuenta las previsiones de las encuestas antes de las elecciones europeas, el partido más perjudicado por la irrupción de Podemos fue IU. En este campo el efecto es doble, se consigue limitar la visión de IU como una alternativa real de poder al limitar su ascenso y se consigue también fomentar su imagen de partido caduco ante los jóvenes representantes de la “generación mejor preparada de la historia”. Estupidez esta última que no vamos a molestarnos en discutir. El tercer objetivo es dinamitar ideológicamente a IU desde su propio interior. Desde las elecciones europeas la presión mediática en este sentido ha sido brutal, con la desafortunada colaboración de muchos dirigentes de IU, algunos de buena fe, otros de no tan buena fe. El objetivo es convertir a IU en un partido similar al Partido Democrático para así eliminar de forma definitiva cualquier alternativa de izquierda a medio y largo plazo. Las voces internas en IU pidiendo caras nuevas, nuevos mensajes y olvidar las viejas causas han sido numerosas desde las elecciones europeas. Desafortunadamente, hay que decir que la triple estrategia está siendo tremendamente exitosa hasta el momento.

Es importante tener en cuenta una cosa clave en este análisis, y es que no podemos ser simplistas. Aunque,  como hemos dicho, Podemos es una montaje surgido con el apoyo de los grandes grupos de información del capitalismo, su origen y desarrollo está influido por muchos aspectos. Así, Podemos surge de Izquierda Anticapitalista de la denominada por ellos mismos “Operación Coleta” y se alimenta del desmesurado ego de Pablo Iglesias, del oportunismo de algunos viejos conocidos como Juan Carlos Monedero o Luis Alegre y de nuevas caras como Íñigo Errejón o Carolina Bescansa. Una vez que ha surgido este movimiento, es cuando el sistema observa el enorme potencial perturbador que tiene en la izquierda e inicia su brutal campaña de apoyo. Se puede hacer un paralelismo con el PSOE surgido de Suresnes en 1974, con el cual comparte muchas cosas. Felipe González y toda la camarilla que se hace con el poder en el PSOE en Suresnes no habían sido introducidos en el partido por los grandes poderes financieros, pero inmediatamente que son observados por él se reconoce su potencial para vender cualquier principio de izquierda al mejor postor y son aupados a la dirección del partido por encima de unos dirigentes en el exilio con mucho más compromiso ideológico. Es penoso recordar cómo los argumentos de caras nuevas y juventud ya se usaron en aquel momento para desplazar del partido a dirigentes con compromiso ideológico por arribistas sin principios como Felipe González.

El resultado es que cada vez con más frecuencia, los dirigentes de IU salen a los medios de comunicación a defender convergencias, coaliciones y demás ayuntamientos, con todo tipo de cosas, Podemos, Ganemos, plataformas ciudadanas, etc., sin saber muy bien sobre qué base ideológica ni con qué objetivo. Esto tiene un primer efecto pernicioso de enorme calado de cara al futuro. IU está dando la imagen de un partido sin proyecto ni liderazgo que trata de agarrarse a estos movimientos de “preparadísimos” y “jovencísimos” líderes para tratar de evitar su desaparición. Más penoso es aún ver cómo estos continuos ofrecimientos son respondidos con desdén e ignorados en su mayoría. Mientras que IU ha ofrecido en numerosas ocasiones pactos a Podemos, Podemos ni siquiera se ha dignado a contestar a la mayoría de estos ofrecimientos.

El efecto sobre el funcionamiento y las bases de IU ya se puede ver. IU ha aceptado sin apenas debate interno las primarias como mecanismo para la elección de candidatos. No vamos a entrar en una explicación profunda de todos los defectos de las primarias. Baste decir que significan la completa antítesis de lo que es un proceso democrático. De forma inevitable las primarias se convierten en un concurso de popularidad. Los candidatos más jóvenes, guapos y mediáticos tienden a ganarlas. Además, es evidente que en un proceso de primarias es necesario que las personas que vayan a votar conozcan a los candidatos. Este conocimiento sólo puede venir por los medios de comunicación, con lo cual o bien los candidatos son capaces de reunir cantidades enormes de dinero o bien dependen de su presencia mediática. Es evidente que ninguna de las dos cosas es posible para los candidatos más a la izquierda. Las primarias son el mecanismo perfecto para eliminar la disidencia. Sin alguno no lo cree así que estudie el caso de EE.UU. donde llevan más de un siglo.

El segundo efecto pernicioso está siendo la obsesión por la juventud y las “caras nuevas”. Este es otro mecanismo similar al anterior para eliminar las referencias ideológicas. En lugar de políticos formados y comprometidos como Cayo Lara, buscamos figuras mediáticas jóvenes, con ambición y fácilmente maleables que servirán al sistema mucho mejor. Se vende la juventud como un valor en sí mismo, sin tener en cuenta trayectorias, convicciones políticas, etc. Así IU se está planteando la elección para secretario general o candidato a presidente de Alberto Garzón, una persona que puede ser en el futuro alguien relevante en el partido, pero cuya corta trayectoria aconsejaría prudencia hasta que sus convicciones y planteamientos políticos sean refrendados por sus actos. Respecto a la juventud como valor en sí mismo sólo recordar que Felipe González tenía 40 años cuando llegó al poder, Aznar 43, Zapatero 44 y Matteo Renzi 39. No creo que el hecho de la edad sea garantía de nada.

Además IU está poniendo a su propia militancia en un terrible dilema. ¿Por qué milita una persona en un partido como IU? En mi caso al menos, ya que yo soy militante, lo hago porque creo que es el mejor instrumento que tenemos para intentar un cambio real de la sociedad basada en otro tipo de principios como la igualdad, la no explotación, la lucha de clases, etc. Aunque los errores y defectos de IU son muchos, como en cualquier unión de personas, si creyera que hay mejores instrumentos, como las asambleas ciudadanas, Podemos, Ganemos u otro partido, estaría militando en ellos. Si desde la misma IU oigo continuos mensajes orientados a dejar nuestras señas, ser generosos, incluso renunciar a presentar candidatura propia, ¿qué utilidad tiene IU entonces? Si el mismo partido manda el mensaje implícito de que ya no es un instrumento útil, ¿no sería más coherente echar el cierre e irnos todos a casa, o pasarnos en masa a militar a esos partidos nuevos que van a salvarnos?

El argumento más usado por los que tratan de vender IU a estos nuevos movimientos es utilitarista. Afirman que no se puede seguir hablando de ideologías, de clases sociales y de luchas a una sociedad que ha perdido esos referentes. Desafortunadamente hemos olvidado que no puede ganar una alternativa de izquierda si la mayoría social es de derecha. Y para eso no hay atajos. Decía Malcom X: “El mayor error del movimiento es tratar de organizar a gente dormida alrededor de objetivos específicos. Tienes que despertar primero a la gente, después obtienes la acción” (“The greatest mistake of the movement has been trying to organize a sleeping people around specific goals. You have to wake the people up first, then you’ll get action.”). Precisamente ese el error que está cometiendo IU, unirse a movimientos sin ideología, basados en que cada uno quiere ver su problema resuelto. No se puede organizar a la gente sobre objetivos concretos egoístas, porque la intersección de ese programa de mínimos tan repetido es simplemente el conjunto vacío.

Admitiendo este concepto de la política como un problema de mercadotecnia se hace un daño irreparable a la minoría que aún tiene claro que los conceptos clave de la dialéctica izquierda/derecha no sólo no están anticuados, sino que en la situación actual de victoria absoluta de clase capitalista sobre el trabajador son ahora más necesarios que nunca. Más aún, incluso en el improbable caso de que se consiguiera acceder al poder con estas formaciones sin principios ideológicos, ¿qué haríamos? Aunque la frase “un programa de mínimos” se repita hasta la náusea y quede muy bonita como eslogan, su utilidad real es nula. Un gobierno no se hace con un programa de mínimos, ni mucho menos con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un gobierno tiene que tomar decisiones difíciles y basadas en unos principios ideológicos firmes. El problema de la vivienda no se resuelve dando pisos a todo el mundo o pagando hipotecas a los endeudados. El problema de la vivienda ha de resolverse junto con el resto de problemas en una reforma global del marco económico. De lo contrario llegamos a enormes contradicciones y agravios. Y como el problema de la vivienda todos los demás, el empleo, la sanidad o la educación.

Más aún, en el mensaje infantil que se está lanzando, se obvia el hecho de las dificultades que habría que encarar. Cualquier cambio real en el modelo económico se tendría que enfrentar a la oposición de los poderes económicos nacionales e internacionales. La batalla sería muy larga y dura y sólo una sociedad fuertemente movilizada y con principios firmes podría sostener dicha batalla. Propuestas como la auditoría de la deuda o la nacionalización de las eléctricas sólo se pueden llevar a cabo con sangre, sudor y lágrimas. Pero claro, explicar las cosas de esta forma no da votos, es mejor decirle a la gente que en dos tardes vamos a volver a los años anteriores de la crisis, que todos vamos a volver a ser clase media, tener un piso en la playa, ver series americanas todo el día y como siempre ya puede volver a importarnos un carajo los que son más pobres que nosotros. Por poner un ejemplo, la nacionalización de las eléctricas sería imposible sin un cambio profundo en las leyes, cambio en el cual España también está sujeta a tratados internacionales vinculantes. Este tipo de batallas son durísimas, baste recordar el caso de Argentina. No se le puede decir a la gente que se van a nacionalizar las eléctricas sin explicar el cómo y el coste.

En esta situación la palabra más repetida es “ganar”. La excusa es que ahora se trata de tomar el poder, luego ya veremos qué se hace. Sin embargo, es muy importante saber para qué se quiere ganar el poder. Por eso es tan pernicioso el mismo nombre de Ganemos. ¿Ganemos para qué? El espíritu de ganemos a secas es el que ha seguido el Partido Comunista Italiano. Después de vender todo su brillante pasado ha conseguido que su sucesor, el Partido Demócrata, alcance el poder. ¿Para qué? Para aupar al gobierno a un trepa como Mateo Renzi que empezó en el Partido Popular Italiano como dirigente local, que también afirma que la izquierda y la derecha ya no existen, que defiende la privatización de los servicios públicos, que ha pactado con Silvio Berlusconi la reforma electoral y aplica los postulados de la troika como buen alumno. ¿Es eso lo que queremos? Pues eso tendremos.

Más aún, estos movimientos tienen similitudes incluso con los movimientos de ultraderecha. Ambos ofrecen una imagen simplificada en la cual identifican un enemigo común, para la ultraderecha son los inmigrantes, para estos los políticos (la “casta”). Es curioso destacar que este discurso antipolíticos es usado también por la ultraderecha en EE.UU. y también fue característico del franquismo. La primera referencia no es una sorpresa, teniendo en cuenta que Podemos ha tomado la mayoría de sus estrategias de marketing de los usos políticos de EE.UU, uno de los sistemas de gobierno más podrido del mundo.

Las características fundamentales de todos estos movimientos, ya sean Podemos, Ganemos u otras hierbas, son comunes. Todos parten de una perspectiva no ideológica, comienzan su análisis hablando de la desaparición de la dialéctica izquierda/derecha y no hablan de clases sociales. Todos ellos se apoyan en figuras mediáticas, que están tratando de hacer carrera de su presencia en la prensa, radio, televisión y las “redes sociales”. Encontramos aquí un poco de todo, desde los omnipresentes dirigentes de Podemos como Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Jose Carlos Monedero o Carolina Bescansa, los que tratan de usar la fama que le ha dado la PAH como Ada Colau, el ex-defensor del pueblo andaluz José Chamizo, el portavoz de Facua, Rubén Sánchez, o los intelectuales de siempre, como Juan Torres López, que después de hacer carrera con el PSOE, ahora tratan de volver a la relevancia con estos chiringuitos. Sobre el montaje Podemos no voy a extenderme, todo el que no tenga el intelecto cegado por la propaganda atroz que recibe diariamente en todos los medios del capitalismo tiene elementos de juicio más que suficientes. Si alguien quiere más información sobre este tema le sugiero los siguientes enlaces: [2][3][4][5]. Baste decir que sus mismos líderes admiten sus tácticas de ambigüedad calculada, ignorar los temas que pueden crear polémica y no decir nada que no obtenga votos [6].

También usan todos ellos un discurso basado en la gente y la horizontalidad, cuando su funcionamiento real es totalmente cesarista. El caso de Podemos es paradigmático en este aspecto, los Círculos apenas tienen poder e influencia real en las decisiones, mientras la propuesta de modelo de partido que se presentará a su congreso [7] es aún más piramidal que en partidos como el PP o el PSOE.

En el caso de Ganemos la situación es similar. Se reúnen un grupo de personas de procedencia heterogénea y afirma hablar en nombre de la ciudadanía. En la mayoría de los casos, como los recientes de Córdoba o Sevilla, hablamos de alrededor de 100 personas, por lo que resulta bastante arrogante erigirse en portavoces de la ciudadanía. Además, se habla de gobernar para todos. Este mensaje tiene una trampa importante, elimina de forma absoluta cualquier distinción de la sociedad de clases sociales. Se trata así de vender la falacia de que se puede gobernar lo mismo para el empresario explotador que para el trabajador explotado. Desde un punto de vista de izquierda es un mensaje de una toxicidad extrema, convierte la política en algo de “sentido común”, que es lo que viene a decir el PP. Cuando se gobierna para las clases trabajadoras no se puede gobernar para todos, porque gobernar para el trabajador significa perjudicar al explotador, al especulador, al que trata de evadir impuestos, al que trabaja en dinero negro, etc. No se puede gobernar para todos, hay que elegir.

Es evidente, que tanto en Podemos como en Ganemos, hay gente de buena fe, y que en sus votantes hay trabajadores. Pero eso no debe llamarnos a engaño, también desafortunadamente hay muchos trabajadores que votan al PP o al PSOE, y eso no puede llevarnos a decir que esos partidos son de izquierda o se preocupan por la clase trabajadora. El mensaje populista y desclasador de estos movimientos es pernicioso para el presente y el futuro de la izquierda. Más aún, todos ellos despiden un fuerte aroma a elitismo, aunque todos ellos hablan del pueblo y los ciudadanos, todos los dirigentes son universitarios de profesiones liberales, politólogos, investigadores, profesores universitarios y demás hierbas. Amas de casa y obreros brillan por su total ausencia. Despotismo ilustrado 2.0.

Pero sin embargo, IU parece atraída de forma irremediable a este magma inconcreto y está dispuesta a perder todas sus señas de identidad por la posibilidad quimérica de ganar poder. Algo que ni siquiera las encuestas pronostican. Cuando la polvareda se asiente, que lo hará como ya está pasando en Italia con el Movimiento 5 Estrellas, quedarán unos cuantos viviendo de la política, un electorado aún más desencantado y desideologizado y las cenizas de IU.

Quizás un 10% de votos no sea mucho, seguro que IU ha cometido también muchos errores, pero es todo lo que tenemos, y la actual estrategia nos lleva al abismo.

Nicolás García Pedrajas

[1] http://www.lasexta.com/noticias/nacional/podemos-sienta-bases-estrategia-proximas-elecciones_2014071700230.html

[2] http://www.larepublica.es/2014/08/por-que-yo-no-puedo-3/

[3] http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2014/09/causas-de-la-crisis-interna-de-podemos.html

[4] http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2014/08/oligarquia-afiliacion-de-aluvion-y.html

[5] http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2014/09/causas-de-la-crisis-interna-de-podemos.html

[6] http://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/Escuela-Verano-Podemos-Sevilla-pragmatismo_6_289481062.html

[7] https://podemos.info/wordpress/wp-content/uploads/2014/07/preborradorPrincipiosOrganizativosPODEMOS.pdf