Ha muerto Hugo Rafael Chávez Frías. Hoy el mundo es un lugar peor. Hoy los pobres han perdido a uno de los suyos. Hoy los miserables, que son muchos, están felices.

Ha muerto la voz de los invisibles. Ha muerto quién demostró que se podía gobernar al servicio del pueblo. Ha muerto quien desnudaba a los políticos serviles de esa “izquierda” humillada y rastrera que se arrodilla ante el poder del dinero mientras  trata de convencer a los pobres para poder engañarlos una vez más.

Hoy la plutocracia cree que ha ganado una batalla, que su enemigo ha sido derrotado. Pero se equivoca, porque su enemigo es el pueblo, y el pueblo unido no puede ser derrotado. Y Hugo Chávez ha enseñado al pueblo a creer en su poder.

Con Hugo se ha ido sobre todo un buen hombre, un gran hombre. Se ha ido uno de los pocos gobernantes realmente del pueblo. Él no gobernaba para el pueblo, él era el pueblo gobernando. Él entendía mejor que nadie a los pobres, porque era uno de ellos. Él entendía lo que era para los pobres enfrentarse al poder absoluto de la plutocracia. Y el pueblo sabía que era uno de los suyos.

Y se ha ido un hombre alegre, un hombre que sabía transmitir esa alegría a todos. Porque para los pobres no hay nada más valioso que la alegría de vivir. Porque es muy difícil vivir cuando no sé tiene nada.

Hugo Chávez deja sus logros en desarrollo social de Venezuela y deja un espíritu que avanza lento pero seguro por toda Latinoamérica.

¡Hasta siempre, comandante! ¡En nuestra memoria vivirás siempre!