Por Mariola García Pedrajas

Tras el brillante triunfo de la revolución popular rebelde en Libia, se puede decir que no ha habido un solo líder revolucionario del panorama mundial que no se haya congratulado por esta victoria o, incluso, que no haya reaccionado con emoción. Barack Obama está exultante y ha puesto este caso como ejemplo de lo que debe ser la toma del poder por parte del pueblo en un país. En rueda de prensa ha manifestado además, su disposición a participar personalmente en la reconstrucción de algún hospital, planta de potabilización de agua o planta de suministro eléctrico, destruidos por las bombas de Gadafi. Según ha dicho, inspirado por Thomas Sankara que mandaba a sus ministros a participar personalmente en los trabajos del país. Mientras declaraba esto, una de las personas que lo rodeaban le ha susurrado algo al oído. La talla de este héroe de las luchas de los pueblos contra la opresión, en particular de los pueblos africanos siendo él mismo un hijo, o como mínimo un sobrino nieto, del continente negro, o más concretamente de la parte negra del continente, se ha puesto de manifiesto con su respuesta en voz alta, “sí, ya sé que las bombas eran todas de la OTAN, pero la culpa es de Gadafi por no entregarnos el país de inmediato rindiéndose sin más dilación a nuestros rebeldes libios, así que se puede hablar con toda justicia de las bombas de Gadafi.”

Otro conocido líder revolucionario, Nicolás Sarkozy, ha protagonizado uno de los momentos más emotivos de su carrera política al prorrumpir en llanto al ser preguntado sobre el tema. Como estaba con la llantina no ha podido articular palabra para declarar nada, pero se hacen una idea que estaba más emocionado que el Che cuando lo de Cuba. Silvio Berlusconi, hablando desde Villa Certosa, donde se encontraba en uno de sus habituales retiros para leer y meditar sobre como avanzar más rápidamente la revolución popular mundial, ha dicho estar profundamente emocionado, y no ha dicho más porque ha tenido que irse a atender una emergencia, “este tipo de emergencias son habituales en Villa Certosa”, ha señalado mientras abandonaba la sala. Angela Merkel, que en ese momento se encontraba con José Luis Rodríguez Zapatero poniéndole las tareas, al ser preguntada por sus impresiones, ha quitado la cara adusta que corresponde a alguien que le está riñendo a un niño para asegurarse que hace sus tareas, y con una sonrisa de oreja a oreja ha declarado que ha sido el momento más feliz de su vida.

Algunos líderes revolucionarios mundiales no se han contentado con las palabras y han viajado personalmente a Libia para ofrecer su ayuda. Este es el caso de James Cameron y Nicolás Sarkozy, este último muy repuestico ya de la emotiva llorera. Algunas fuentes indican que se les ha visto en los alrededores de Trípoli, con el mono azul puesto arreglando un contador de la luz, para ayudar en la reconstrucción. Los demás líderes revolucionarios del mundo han hablado de forma totalmente similar, parecida o semejante, ya sea sucesivamente a los grandes revolucionarios ya mencionados o en paralelo.

Los países de la OTAN, en total consonancia con sus líderes revolucionarios y a pesar de de la enorme diferencia en la correlación de fuerzas, a su favor, han decidido retirarse y no influir para nada en la implantación del régimen popular y revolucionario que está teniendo lugar en Libia, actuando solo cuando, y en la dirección, que le pida el pueblo libio, para ayudar a que gobierne el pueblo no más. Un general de la OTAN de una graduación altísima ha declarado, aunque pidiendo permanecer en el anonimato, “no creo que las 9.000 misiones de bombardeo que la OTAN ha llevado a cabo sobre territorio libio hayan tenido un papel relevante en este victoria, ha sido todo una gloriosa gesta de los rebeldes. Y aunque algo hubiéramos tenido que ver en la victoria, es conocido de todos nuestro respeto por la soberanía popular, y el buen talante con el que nos tomamos la implantación de gobiernos revolucionarios que gobiernan a favor de su pueblo y no de los intereses económicos y geoestratégicos de nuestros países, vamos de nuestras oligarquías económicas, ya me entienden. Así que en la OTAN jamás intentaríamos usar nuestro inmenso poder, y más en las circunstancias de haber sido los que han ganado la guerra, para arrimar el ascua a nuestra sardina. Bueno, en realidad ha dicho “to bring the ember closer to our sardine”, porque como comprenderán un general de la OTAN de una graduación altísima no va a hablar en español sino en inglés. También ha añadido, “si bien es cierto que si lleváramos la comparación del poder relativo de la OTAN y los rebeldes libios al campo de la zoología, podríamos considerar a la OTAN un elefante y a los rebeldes una cucaracha, les juro que la OTAN-elefante no tiene intención de aplastar la cucaracha-rebelde ni aunque ésta quisiera seguir una senda independiente en contra de nuestros intereses” y ha añadido con su habitual campechanería, “puedo añadir con inmenso placer que de momento nos están sirviendo de puta madre”. Bueno, ha dicho “mother bitch”, que como decíamos este militar importantísimo habla en inglés, como debe ser. Ya ven que el general este ha dicho un montón de cosas, pero es que en el cuartel general de la OTAN habían estado celebrando la victoria de la revolución popular del pueblo libio y con el vinillo se le soltó la lengua. Los rebeldes libios, en un gesto poco habitual ya que su sintonía con la OTAN es casi perfecta, han mostrado cierto malestar por la comparación zoológica, argumentando que las cucarachas tienden a ser negras y a ellos ese color no les va, y han pedido que se cambie la cucaracha por un grillo, de los verdes, se han apresurado a añadir.

Un importantísimo ejecutivo de Fox News se ha manifestado también sobre el tema con visible emoción, “si a alguien le quedaba alguna duda de lo que esto representa para la revolución mundial y las luchas de los pueblos contra la opresión, no tiene más que ver la reacción unánime de los medios de comunicación de masas, conocidos portavoces de la visión e intereses de las clases trabajadores, populares, e incluso obreras.” Este ejecutivo no ha pedido permanecer en el anonimato, pero como en la Fox también habían estado celebrando a lo grande este triunfo de las luchas populares, no pudo dar su nombre al no recordarlo en ese momento.

Se puede decir sin temor a equivocarse que las actuaciones de los rebeldes libios les están ganando las simpatías y la admiración de otros movimientos revolucionarios. Así, el Sr. Pale White, líder de KKK, ha declarado que su organización ha enviado una delegación a Libia para estudiar los métodos rebeldes de limpieza étnica de la población negra. Son muy numerosos los ejemplos de como los rebeldes de Libia están inspirando a movimientos revolucionarios en todo el mundo. La oposición venezolana, sin ir más lejos, ha decidido incluir en su programa, junto a la petición de que los recursos naturales de su país se vendan a precio de saldo a los gringos con una buena tajada para las oligarquías locales, que Venezuela se convierta en una monarquía; “algún descendiente de Fernando VII debe andar todavía suelto por España, digo yo” ha declarado un conocido líder de la oposición venezolana. Bueno, ni tan conocido, pero ya se encargarán de que lo sea los medios de comunicación de masas, en bloque compacto, cuando empiece la revolución popular venezolana del propio pueblo en sí mismo.

La lista de actos revolucionarios de los rebeldes libios es tan extensa que apenas hay espacio para unos pocos ejemplos, y se remonta al momento mismo en que los medios de comunicación de masas, en bloque compacto, dieran a conocer al mundo tales héroes revolucionarios. No había empezado aún la lucha cuando los rebeldes crearon su propio Banco Central de Libia, con sede provisional en Bengasi. ¿Qué movimiento rebelde puede pensar siquiera en lanzar una revuelta sin antes crear un banco central para poder relacionarse con ese agente revolucionario de primera magnitud que es el sistema bancario dominado por Occidente? Otros contactos y promesas de los rebeldes libios han sido igualmente críticos porque, ¿es que sería posible una revolución sin un agente revolucionario tan importante como las multinacionales o transnacionales occidentales? En cuanto a convertir la bandera monárquica en su emblema, ¿es que sería posible una revolución popular sin apelar a algún monarca, habido o por haber, de aquí o de allá? Todos sabemos que la vieja polémica en la izquierda de si es posible una revolución sin enarbolar una bandera monárquica de algún tipo se resolvió hace ya tiempo a favor de los que dicen que no, que tal cosa no es posible.

Mostrando con claridad sus credenciales no ya revolucionarias sino hasta democráticas, los rebeldes han hecho gestos de aproximación a la “única democracia de Oriente Medio”. Es verdad que también están bastante contentos con ellos los regímenes de Arabia Saudita, Qatar, los Emiratos Árabes, Kuwait, Bahréin y Omán, que no vamos a ser tan cínicos de llamarlos democracias – porque además no queremos quitarle mérito a la única democracia de Oriente Medio haciendo parecer que no es la única – pero sí es cierto que tienen otra de las características clásicas de los gobiernos revolucionarios, son monarquías hereditarias, emiratos y teocracias.

Hemos de señalar que los rebeldes libios se encuentran en estos momentos reunidos con delegados de los países que, tras librarse de sus tiranos con los oportunos, y nunca suficientemente alabados, bombardeos de EEUU y la OTAN, y/u otras ayudas semejantes de Occidente, como invasiones o golpes de estado, han establecido vibrantes gobiernos revolucionarios. Hay numerosos ejemplos de países en los que ha ocurrido esto, y todos han querido mandar delegados, con lo cual éstos están algo apelotonados porque la sala de reuniones es pequeña. Especialmente sentida ha sido la intervención del delegado de Haití, quien ha explicado como su país, tras el golpe de estado de EEUU y Francia que derrocó al tirano dictador elegido democráticamente Jean-Bertrand Aristide, y con apenas unos cuantos bombardeos de los barrios de delincuentes, es ahora un modelo de gobierno revolucionario en la región del Caribe. Con estos delegados los rebeldes analizarán la situación y seguirán sus consejos de cómo proceder a partir de ahora. Pedimos aquí públicamente a la izquierda que apoye sin fisuras este proceso, y que algunos recalcitrantes en la misma se dejen ya de ser unos rancios.

Aquellos en la izquierda que sí han apoyado este proceso de principio a fin, están, con toda la razón, tan exultantes como el propio campeón de la lucha de los pueblos contra la opresión Obama, habiéndose cumplido punto por punto todo lo que pedían. Hemos promovido un cambio de régimen en Libia desalojando a Gadafi del poder, hemos armado a los rebeldes, hasta los dientes, y han cesado los bombardeos de la OTAN. Bueno, esto último más o menos, pero vamos que a partir de ahora lo que se espera es que vayan bajando hasta desaparecer por completo, que tampoco queda ya mucho, ni a muchos, que destruir en el país, y tampoco es cuestión de desperdiciar bombas, algunas carísimas como los misiles de crucero, que buena falta nos van a hacer para apoyar los movimientos rebeldes revolucionarios populares de Siria e Irán y lo que venga después, que Dios lo dirá. Bueno, Dios y unos documentos que andan por ahí circulando por la OTAN, con mapas y todo.

Así que tras este rutilante éxito de los pueblos y los movimientos revolucionarios no nos queda más que felicitarnos en la izquierda. Y como quedan muchísimas revoluciones rebeldes populares que hacer, y desde la izquierda occidental de la única manera que podemos contribuir es ayudando en la batalla ideológica, vuelvan a afilar sus lápices y sigan preparando el terreno para que se acepte con normalidad la idea de que el imperialismo, según que circunstancias, es un aliado posible de las revoluciones populares, de que la revolución popular puede viajar en la cabeza de los misiles de las superpotencias, y que aquellos que piden que tales horrores se inflijan a su propio país pueden ser de alguna manera revolucionarios preocupados por el bienestar de sus pueblos. Después de todo, una vez que la boca se hace lo suficientemente grande para que entre la primera rueda de molino, las demás se tragan ya con más facilidad.