Por Mariola García Pedrajas

El posicionamiento de un sector de la izquierda claramente contrario a la intervención en Libia está siendo criticado por parte de algunos en la propia izquierda. Al parecer opinan que con esta actitud desprestigiamos a la izquierda, haciéndola parecer como tan incapaz de superar rancias motivaciones ideológicas como para apoyar dictadores. Hasta el punto que parecería que uno de los motivos de este ataque a Libia por parte de la OTAN sea que, conocedores de nuestro anti-imperialismo irracional, sabían que picaríamos y tomaríamos está posición, desprestigiándonos. Hay dos hechos que diferencian a simple vista el caso de Libia de lo que ha ocurrido en países como Egipto y Túnez. En primer lugar, en Egipto y Túnez se produjo un movimiento popular masivo con manifestaciones que se prolongaron durante días, sin que en ningún momento aparecieran movimientos armados. En Libia lo que se produjo fue un asalto militar al poder. La segunda diferencia es la actitud que ha tomado el imperialismo euro-estadounidense respecto a lo que estaba ocurriendo, con esta rápida y abierta intervención de carácter militar en Libia para apoyar a los que estaban intentando derrocar al gobierno establecido. ¿Qué es lo que nos desprestigia tanto? ¿Nuestro posicionamiento frontalmente contrario a la intervención de la OTAN? ¿El hecho de que intentemos comprender el origen de esas diferencias? ¿El que conocedores del historial del imperialismo, no demos nada por sentado y no asumamos sin más que si revuelta popular en un país, revuelta popular en todos? ¿El que intentemos comprender a que se debe esta rápida intervención militar de EEUU y Europa en Libia? Es decir, los objetivos perseguidos con el ataque e intento de cambio de régimen en Libia. ¿O qué nos preguntemos por qué parecen perseguir la eliminación física de Gadafi?

Al puro estilo de la mass media cuando prepara nuestras mentes para que aceptemos la agresión militar a un país, y para mantenernos proclives a la misma mientras se produce, algunos en esa izquierda nos enumeran detalladamente los crímenes de Gadafi. Pero curiosamente, no parecen particularmente interesados en explicar igualmente que significa realmente una “intervención de la OTAN”. O como la llama un artículo que leo estos días en medios alternativos, “la intervención militar de una coalición formada por varios países” (1). ¿Una coalición formada por varios países? Sí, vamos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte actuando además como tal desde el 31 de marzo, ¿no? De hecho, la palabra OTAN no aparece ni una sola vez en ese artículo. Si se defiende que criticar el ataque a Libia por parte de la OTAN es irrelevante y lo importante es poner de manifiesto el historial criminal de Gadafi, ¿por qué no ser honesto con el lenguaje y llamar a las cosas por su nombre? Será que en el fondo se es consciente de que si se es honesto con el lenguaje el asunto de la “intervención” se revela para muchos como lo que es, una agresión neocolonial.

Pues yo voy a empezar por hacer aquí algo que esa izquierda no hace, intentar dar una visión de lo que hay detrás de la aséptica expresión “intervención de la OTAN”, o de expresiones que incluso intentan asociar esta intervención militar a conceptos positivos, “coalición”, “varios países”, es decir, multinacional. Respecto a esto último, como indica Glen Ford en un artículo en Black Agenda Report, hablan como si una agresión neocolonial multinacional fuera más legítima legalmente que un crimen en solitario (2). No puedo evitar acordarme de lo que hacían los medios de comunicación de masas llamando “aliados” a las potencias implicadas en el ataque a Afganistán para que, en nuestras mentes, lo asociáramos a la guerra contra la Alemania nazi. Hago esta revisión, en absoluto exhaustiva sino más bien breve, de las acciones de la OTAN-EEUU en Libia para aquellos que quieran hacer un esfuerzo de la imaginación, tan difícil desde la comodidad de nuestros hogares, e intentar hacerse una idea de lo que realmente significan estas intervenciones para los países que las sufren.

Leo una información en Global Research fechada el 12 de mayo de 2011, la OTAN confirma que desde el 31 de marzo de 2011 ha llevado a cabo 6000 acciones de combate en Libia, incluyendo 2414 catalogadas como bombardeos (3). En otra información de Global Research del 22 de abril de 2011 se informa de que el Presidente Obama ha autorizado el uso de drones, aviones no tripulados, para los bombardeos en Libia (4). El general James Cartwright afirma que la adecuación de los drones para los ataques en áreas urbanas es excepcional porque pueden volar más bajo y tener una mejor visibilidad de los objetivos potenciales (4). Cualquiera que esté familiarizado con cómo se han usado los drones en Afganistán y Pakistán conoce lo “excepcionalmente adecuados” que son para los bombardeos. Michel Chossudovsky nos hace una lista de los bombarderos y demás parafernalia de guerra desplegada por las Fuerzas Aéreas y los Marines de EEUU (5), a lo que habría que sumar los desplegados por los demás países que intervienen, como por ejemplo los Mirage 2000 de Francia. No estoy familiarizada con estos bombarderos y aviones de combate o de vigilancia de alta tecnología, pero solo hace falta echar un vistazo a las fotos de los mismos para comprender que fueron diseñados con propósitos claramente “humanitarios”. Michel Chossudovsky nos recuerda también que la agresión se había iniciado realmente el 19 de marzo y nos da un enlace a la Wikipedia, en su versión en inglés, donde se da una visión detallada de las fuerzas desplegadas y las acciones de combate del 19 al 31 de marzo (6). Como bien indica Global Research, de lo que estamos siendo testigos es del bombardeo sistemático de un país soberano. No me extiendo más, como digo esta no pretende ser una visión exhaustiva, lo que requeriría un libro más que un artículo, solo intento dar una idea de lo que significa para un país de menos de 7 millones de habitantes un ataque bélico de tal magnitud. Contundente lo llaman algunos, ¡y tanto!

La situación ha llegado a ser tan ridícula que las acciones del país agredido posteriores al inicio del bombardeo de la OTAN, se incluyen como parte de la justificación para la intervención y como una clara evidencia de que el líder en cuestión es un asesino y había que pararlo y cambiar de régimen. Gadafi está ahora mismo bombardeando….. Veamos, Libia es, en este momento, un país agredido militarmente por potencias extranjeras, le hayan declarado la guerra oficialmente o no, por la fuerza militar con más poder destructivo del planeta. Nadie podía pensar que un ataque de la OTAN iba a contribuir a disminuir la violencia. Así que quizás hubiera sido mejor desprestigiarse un poco apoyando acciones que buscaban impedir esto y poner a Gadafi a negociar con los llamados rebeldes. Como se han “desprestigiado” por ejemplo Hugo Chávez, y supongo que la Unión Africana. Perdidos en esa trampa a la que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación de masas que consiste en reducirlo todo a un relato de buenos y malos, tan parecido en realidad a los good guys y bad guys de George W. Bush, genuinos esfuerzos por evitar situaciones que generan mucha más violencia, respetando las leyes internacionales y la soberanía de los países, y evitando que las potencias occidentales, que ya actúan con bastante impunidad, se arroguen el derecho a atacar a quien consideren necesario, se interpretan como acciones que desprestigian al que las acomete por “ponerlo de parte de las dictaduras”, cuando no simplemente se ignoran.

Aquellos que se centran en exponer los crímenes de Gadafi, con escasa o nula crítica a los bombardeos de la OTAN, no se cansan de repetir que en los últimos años ha estado apoyado por Occidente, y parece que de eso se desprende que ahora nos toca apoyar a los “rebeldes”. Supongo que ese nosotros que ahora tiene que apoyar a los rebeldes es Occidente con toda su maquinaria bélica. ¿De verdad piensan que tiene ningún sentido justificar la intervención de la OTAN en un país, o minimizar la importancia de esa intervención, con el argumento de que el dictador, tirano, o malo en cuestión fue previamente apoyado por esas mismas potencias occidentales que están detrás de la OTAN? ¿Usar la crítica a unas interferencias occidentales para justificar otras? Considero más lógico oponerse por principio a la permanente interferencia occidental. Suscribo totalmente las palabras de un artículo de Fritz Pointer en Uruknet (7) que afirma lo siguiente, una vez traducido al español:

Si las intervenciones extranjeras fueran buenas, entonces, los países africanos deberían ser los países más prósperos del mundo, puesto que han tenido la mayor dosis de ellas: comercio de esclavos, colonialismo, neocolonialismo, imperialismo, etc.

Todas estas intervenciones extranjeras (blancas, occidentales) han sido, sin embargo, desastrosas. Estas mismas potencias occidentales (blancas) participaron en el asesinato de Lumumba, el único líder elegido de Congo, Felix Moumie de Camerún, Barthelemy Boganda de la República Centroafricana, apoyaron a UNITA en Angola, e incluso a Idi Amin al principio de su régimen, etc.

Sinceramente, no comprendo esta actitud de minimizar lo que supone la intervención de las potencias occidentales en su forma más cruenta, el bombardeo de un país, ni siquiera si tengo en cuenta que los que lo hacen parten de la premisa de que el llamado movimiento rebelde en Libia es, o ha sido en algún momento, un genuino representante del pueblo Libio. Pero, ¿de verdad puede creer nadie que EEUU va a ayudar a la caída de un régimen y después no va a usar su poder para controlar quien toma el poder para sucederlo? ¿Y que ese régimen no será necesariamente uno totalmente dócil con los intereses del imperialismo euro-estadounidense y por lo tanto incompatible con los intereses de su propio pueblo? Ni EEUU se va a retirar voluntariamente después de haber intervenido dejando que sea el pueblo el que decida su propio destino, con la malísima costumbre que tienen tantos pueblos egoístas de tener en mente sus propios intereses en vez de aceptar dócil y gustosamente los deseos imperialistas, ni esa guerrilla o movimiento que no fue capaz ni de derrotar a su propio gobierno sin un apoyo decidido de la maquinaria bélica occidental tiene la más mínima posibilidad de enfrentarse a ese Occidente e imponerle su propia agenda por la fuerza. ¿No apoyará la OTAN precisamente a aquellos elementos más corrompibles? ¿Qué imagen creen que puede dar un movimiento que acepta, e incluso promueve, el bombardeo de su país con misiles de última tecnología y la interferencia neocolonial? ¿No pierde toda su legitimidad? Una intervención militar de Occidente no solo genera todo tipo de crímenes durante la intervención sino que es incompatible con un resultado que favorezca ninguna lucha popular. El imperialismo solo entra en un movimiento popular para aplastarlo, no se puede hacer suficiente hincapié en que los objetivos últimos del imperialismo y los de las luchas populares son incompatibles. Así que me pregunto si los que creen en un movimiento popular contra Gadafi en Libia no deberían estar entre los que critiquen con más claridad la agresión militar a Libia. En vez de ello, les oigo argumentaciones que bordean claramente la justificación de tal “intervención”. Lo último, o casi, que he escuchado en este sentido es que no ha habido ninguna manifestación en el mundo árabe en contra del bombardeo de Libia por parte de la OTAN-EEUU. Aunque el que así argumentaba no lo aclaró, supongo que de eso debemos deducir que los pueblos árabes apoyan el bombardeo de uno de sus países por parte de la maquinaria militar occidental, esa esforzada maquinaria bélica apoyando a sus hermanos en lucha popular, supongo. Tampoco ha habido grandes manifestaciones en el mundo árabe durante los bombardeos de Gaza por parte de Israel. Usando el mismo tipo de lógica, ¿debemos pensar pues que los pueblos árabes apoyan a Israel en su guerra contra los palestinos?

El imperialismo “humanitario” necesita crear como mínimo la sensación de que se va a producir una masacre inminente, una crisis humanitaria de grandes proporciones, que nos obliga a actuar con toda celeridad para impedirla. Nos obliga, ¿a quién? A la “comunidad internacional” claro está, ¿pero que países tienen el poder dentro de la misma para parar a los criminales que están cometiendo, o van a cometer, o puede que vayan a cometer, tales masacres, y son a la vez, según nos informa los mass media diariamente, los principales promotores de la defensa de los derechos humanos? Nosotros, los países occidentales con EEUU a la cabeza, claro está. Obama está presionando fuertemente para darle cobertura legal a esta doctrina con su Responsabilidad de Proteger (R2P). Pues algunas en esa izquierda de la que hablo, a la hora de justificar la actual agresión a Libia, o como mínimo restarle importancia, llegan incluso más lejos que la propia doctrina del imperialismo “humanitario”. Si alguna vez se unieron al coro de los que hablaban de una masacre inminente en Libia que no nos dejaba tiempo ni para pensar, solo para actuar, hace tiempo que lo han olvidado. Su principal argumentación se basa al parecer en recordarnos que Gadafi es el malo y los rebeldes los buenos. Parece que no contentos con la casi carta blanca que la R2P le daría al imperialismo para intervenir allí donde desee, quieren quitarle el casi y que sea simplemente carta blanca, promoviendo una especie de R2P expandida, algo así como la Responsabilidad de Proteger y/o Ayudar a los Buenos.

Parece que en este caso el imperialismo euro-estadounidense y esa parte de la izquierda están de acuerdo sobre cual es el bando al que hay que ayudar militarmente para que tome el poder, y sobre que líder tiene que ser marcado para su eliminación – nos dicen que no, que el imperialismo al que quiere es a Gadafi, pero los hechos son los hechos, y el enorme poder bélico de la OTAN está siendo usado para ayudar a los que se le oponen y derrocarlo – pero puede que cuando el próximo país sea atacado no sea así. Y si se destruye ese marco legal internacional que intenta restringir las intervenciones militares extranjeras y hasta el propio concepto de soberanía de los países, su única forma de oponerse a ese ataque será intentando argumentar que no es cierto que el bando al que se está ayudando sean los buenos. Y no sé si lo han notado, pero son otros y no nosotros los que tienen copados prácticamente todos lo altavoces donde difundir su visión tan interesada del mundo, y que ésta se acepte como la realidad por la mayoría de la población. Si quieren comprobarlo, simplemente intenten decirle algo positivo de Hugo Chávez a su compañero de asiento en el autobús, aunque solo sea un hecho tan simple como que ha sido elegido democráticamente. Hace tan solo un par de días pasaba ante un grupo de compañeros de trabajo que estaban charlando y al saludarlos me espetaron sin ningún preámbulo que si me había enterado que Irán había puesto una base de misiles en Venezuela. En este clima de opinión que se está creando la mayoría de nuestros compatriotas, guiados por los medios de masas, aceptarían sin problemas que se promueva un cambio de régimen por la fuerza en Venezuela, si no con bombardeos sí con un golpe de estado, y en Irán incluso con bombardeos. Porque ese es otro tema que merecería un artículo completo, la peligrosidad de promover tales doctrinas en un mundo dominado por unos poderosos medios de comunicación totalmente el servicio de los intereses de las oligarquías occidentales. Medios de comunicación que propagan una visión tan distorsionada del mundo que nos obligan a hacer un esfuerzo permanente para no acabar olvidando el significado real de las palabras.

Estamos llegando a una situación tal que EEUU y la OTAN pueden agredir militarmente a un país soberano sin declararle la guerra oficialmente. De hecho la situación es tan ideal que se pueden congratular por la ocurrencia. Como la OTAN no está oficialmente en guerra con Libia sino “protegiendo a la población civil”, no tiene que seguir ninguna normativa internacional al respecto, ¿no? Además, cualquier reacción del país agredido no será catalogada como una legítima reacción de defensa ante una agresión militar extranjera, sino puro terrorismo y tiranía. Con la destrucción de hasta la propia idea de que deben existir unas normas aceptadas de comportamiento entre países, que se aplican a todos, y una poderosa maquinaría de propaganda a su servicio, ese Occidente liderado, o mandado, por EEUU tiene las manos libres para actuar con impunidad.

Me pregunto además ante quién se supone que nos desprestigiamos exactamente. Volviendo a la trampa que nos tienden los medios de comunicación de masas, y algunos más según parece, con su reducción de todo a un relato de buenos y malos, simplemente el hecho de hacerte preguntas te desprestigia. O de tener muy presente que existe la posibilidad muy real, entre otros peligros, de que EEUU use lo que está pasando en el mundo árabe para efectuar cambios que hace tiempo quería hacer. Cambios que tienen todo que ver con aumentar su control de la zona a través de gobiernos títeres, que pueden adoptar la fachada que sea necesaria, y nada con contribuir a ninguna lucha popular. Nos desprestigiamos imagino ante aquellos que quisieran que olvidáramos el historial de Occidente y tratáramos cada situación como borrón y cuenta nueva. Los escucho y parece como si la manipulación de la información en los grandes medios dando una imagen totalmente distorsionada de la realidad fuera producto de nuestra imaginación, las guerras sucias de la CIA fueran producto de nuestra imaginación, los cambios de régimen, o intentos de cambio de régimen, mediante “revoluciones de colores” fueran producto de nuestra imaginación, la financiación y entrenamiento de grupos y movimientos opositores a gobiernos que no les son dóciles, incluidos grupos armados, fueran producto de nuestra imaginación. Parece que nos hemos inventado nosotros que EEUU, y por extensión las potencias occidentales, no saben, ni hacen distinción alguna, entre tiranos y demócratas, solo entre aquellos que se avienen a ser títeres de Occidente y los que persiguen, dice el imperialismo ofendido, una senda nacionalista. Y cuando nos admiten que es cierto es para, a continuación, argumentar que en este caso tenemos que olvidarlo, que carece de importancia y no ha de formar parte de ningún análisis. Nos dan unas razones tan banales de por qué, a pesar de que el imperialismo está con Gadafi, lo marca para ser eliminado y pone toda su fuerza aérea al servicio de los “rebeldes” que me pregunto si no será que los habré entendido mal. Y que no intentemos otros buscar razones más serias de por qué persiguen este cambio de régimen en Libia, porque entonces es que estamos apoyando dictaduras en vez de al pueblo en lucha. Así que algunos nos seguiremos desprestigiando más y más porque, no habiendo notado ninguna disminución en la capacidad, y muy especialmente en la voluntad, de interferir en otros países de EEUU – siguen con los métodos de siempre e incluso ensayan nuevos como las “revoluciones de colores”– no pretendemos comportarnos como si tal disminución se hubiera producido.

Están también aquellos ante quienes no nos hemos desprestigiado ahora sino que siempre nos han considerado desprestigiados. Por esa insufrible e inexplicable cerrazón de la que hacemos gala una y otra vez al negarnos a aceptar el excepcionalismo estadounidense, que tanto defienden aunque intentando evitar llamarlo por su nombre. Por no comprender que cuando EEUU interfiere en un país lo hace legítimamente, siendo la culpa del propio país objeto de la interferencia por llevar a cabo políticas contrarias a los intereses de EEUU. Con sorpresa y algo de burla nos miran, por no comprender esta idea tan simple, que son los que intentaron implementar políticas, aunque fueran las que quería la mayoría, sin sopesar si contrariaban o no al imperialismo, los que trajeron la desgracia sobre su país. Que EEUU reaccionó ante esas políticas. Por negarnos a aceptar supuestas superioridades morales, culturales o intelectuales de quienes tienen una larga lista de crímenes por los que responder, han hecho de la explotación de otros su modo de vida, y promueven agresivamente un modelo económico y social que a la vez que promueve el consumismo hasta el punto de poner en peligro la propia supervivencia del planeta, destruye la vida y condena a la miseria a millones de personas.

Los que creemos en el bien común, en la justicia social, en la lucha de los pueblos por sus derechos, en la acción colectiva como único medio para oponerse al poder de esa casta privilegiada que gobierna el mundo para su propio beneficio, conocemos poco más que una derrota tras otra, y eso evidentemente afecta a nuestra psique. Pero estos pueblos no están ahí para provocarnos un orgasmo revolucionario que nos compense de tanto sentimiento de derrota y desmovilización. Están luchando por sus derechos y por un futuro que solo es posible siendo un pueblo soberano. En mi opinión, la mejor forma de mostrarles respeto a estos movimientos desde nuestra izquierda, la occidental, es no contribuyendo a que cale, sino muy por el contrario denunciando permanentemente, un discurso insidioso y perverso que convierte en nobles empresas humanitarias las guerras de conquista, y criminaliza a aquellos que se oponen a ellas como personas que carecen de preocupación por los derechos humanos. Un discurso tan efectivo a la hora de desactivar críticas que fortalece al imperialismo y aumenta su capacidad de maniobrar sin oposición. Así que yo por mi parte, no teniendo ningún prestigio previo por el que velar, seguiré haciendo esta transición directa de la nada al desprestigio, tanto como me permita mi escasa energía mental. De hecho, he estado tentada de titular este artículo Antes desprestigiada que imperialista “humanitaria”.

(1) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128539

(2) Versión en español aparecida en Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128579&titular=la-estrategia-de-obama-de-%E2%80%9Cmatar-a-voluntad%E2%80%9D-

(3) http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=24736

(4) http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=24456

(5) http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=24393

(6) http://wikipedia.org/wiki/Operation_Odyssey_Dawn

(7) http://www.uruknet.info/?p=m77708&hd=&size=1&l=e