Por Netfa Freeman

Traducido por Mariola y Jesús García Pedrajas

Los ataques de los medios de comunicación corporativos occidentales contra Zimbabwe casi siempre se centran en la pretendida corrupción y naturaleza imprudentemente “anti-blanca” del programa de reforma agraria del país. Pero un reciente estudio académico británico tiende a refutar la propaganda europea y norteamericana, argumentando que la reforma agraria no ha sido un fracaso, y no se ha diseñado para beneficiar a los compinches políticos. Otro estudio muestra que, “comparada con la violencia rural y urbana en Sudáfrica, Irlanda o Brasil, el nivel de violencia en Zimbabwe ha sido más bien bajo.”

“El estudio del Instituto de Estudios sobre el Desarrollo proporciona lo que podría considerarse un informe imparcial de la reforma agraria en Zimbabwe.”

Cuando Zimbabwe inició su vía rápida hacia la redistribución de la tierra en 2000 se convirtió en noticia para los medios corporativos que se hicieron eco de denuncias, que caracterizaban el proceso como lleno de corrupción, violencia e ineficacia y condenado al fracaso. Más que ansiosa por unirse a la lucha estaba la izquierda liberal cuyos seudo análisis reiteraban la misma versión acompañada de una aversión a cualquier cosa que pareciera ni remotamente favorable al presidente de Zimbabwe Robert Mugabe y su partido, ZANU PF.

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