Por Rick Rozoff, Global Research

Traducido por Mariola y Jesús García Pedrajas

A principios de siglo, mientras que EEUU seguía enredado en intervenciones militares en los Balcanes y había desencadenado lo que podría convertirse en la guerra más larga de su historia en Afganistán, con la invasión de Irak todavía por llegar, también estaba preparando el terreno para subordinar al continente africano a un nuevo mando militar.
Con el 4,5 por ciento de la población mundial, EEUU cuenta con el 30 por ciento aproximadamente del consumo de crudo. A pesar de ser el tercer mayor productor de petróleo del mundo, importa el 60 por ciento de lo que consume (12,4 de los 20,7 millones de barriles que usa diariamente). Hace una década el 15 por ciento de estas importaciones provenía de la región del Golfo de Guinea, en la costa del Océano Atlántico en África, principalmente de Nigeria, y está proyectado que la proporción se incremente a un 25 por ciento en los próximos cuatro años.
El Informe de Política Energética Nacional publicado por la Oficina del Vicepresidente Richard Cheny el 16 de mayo de 2001 establecía: “Se espera que África Occidental sea una de las fuentes de petróleo y gas para el mercado americano de más rápido crecimiento. El petróleo africano tiende a ser de alta calidad y a ser bajo en azufre…lo que le da una cuota de mercado creciente para las refinerías de la costa este de EEUU.”

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