Por Jesús María García Pedrajas

Tal como lo describiría el anterior ministro de exteriores del gobierno español, se está produciendo otro malentendido en el difunto “campamento de la dignidad”, a las afueras de la ciudad de El Aaiun: la gendarmería del monarca marroquí, Mohammed VI, el amigo especial de nuestro rey, el que tiene un trato preferencial de la Unión Europea, ha entrado a sangre y fuego en el campamento de Gdeim Izik, atacándolo criminalmente con gases lacrimógenos, chorros de agua a presión y un eficaz uso de las porras y otros objetos contundentes, lo que ha provocado la muerte confirmada de dos ciudadanos saharauis, aunque la cifra real de muertos y heridos es difícilmente cuantificable en estos momentos; se sospecha que pueden ser varios miles las víctimas, entre muertos y heridos.

El campamento ha sido arrasado, la población, más de 25.000 personas, que habitaban en el campamento ha huido, perseguida por las fuerzas policiales, a la vecina ciudad de El Aaiun, donde se están llevando a cabo registros policiales, casa por casa, con continuos malos tratos a sus habitantes, así como la detención y secuestro de los miembros más jóvenes de las familias.

Tal vez mañana asistamos a otra victoria de la diplomacia, española y europea, cuando le resten importancia al “incidente” y le afeen levemente la conducta al monarca marroquí, manteniendo, eso sí, su trato de favor al criminal régimen vecino. Parapetados tras los intereses económicos de empresas españolas y francesas, y de la supuesta labor de control del terrorismo del régimen de Mohammed VI, los gobiernos español y europeo palmearan alegremente la espalda del rey aluí, evitando enfadar a un aliado importante en la “lucha contra el terror”.

No queda respuesta posible que no venga del pueblo español, y esa respuesta puede y debe pasar por un alto costo en lo único que puede dolerle a nuestro presidente actual: vincular de manera directa su actuación, presente y futura, con la pérdida de los votos de aquellos que consideren que ningún presidente que se dice de izquierdas, pueda permitir, sin ninguna respuesta, una situación de este tipo.

Nos tememos, eso sí, que esa “amenaza” pese menos en el ánimo de Zapatero que sus enrevesados procesos mentales, que la hacen pensar que, cuanto más a la derecha se sitúe, más cerca tendrá a sus votantes más a la izquierda. Tan claro como que puedes llevar un caballo al agua pero no le puedes dar de beber, la decisión final de nuestro gobierno no estará en nuestras manos, pero si está en ellas avisar al (aún) presidente de lo que le puede costar su falta de actuación ante la injusta y criminal situación a la que se ve abocada la población saharaui, en las zonas ocupadas y en los campamentos de refugiados.

INDIFERENCIA POR LAS MUERTES DEL SAHARA, CON MI VOTO NO!!!

IMPUNIDAD POR LOS CRIMENES DEL SAHARA, CON MI VOTO NO!!!

PRESIDENTE ZAPATERO, CON MI VOTO NO!!!