Entrevista con Mohammed Hassam

Por Grégoire Lalieu y Michel Collon

Traducido por Jesús y Mariola García Pedrajas

El Cuerno de África es una de las regiones más mortíferas de este continente, desgarrada por incesantes guerras, hambrunas y pobreza…estas imágenes son familiares para todos. Pero poca gente sabe que Eritrea considera que es posible escapar de este círculo vicioso, que es posible resolver los conflictos por medio de la negociación y alcanzar un alto nivel de desarrollo. Esta posición debería ser celebrada. Sin embargo, a los ojos de la comunidad internacional, Eritrea es un estado paria, sujeto a las acusaciones del Consejo de Seguridad de la ONU. ¿De qué modo este país, del que nadie habla, amenaza a las potencias occidentales? Mohammed Hassam revela todo aquello que se supone que no debería saberse sobre Eritrea.

Grégoire Lalieu & Michel Collon (GL&MC): ¿Es verdad que Eritrea es el origen de toda la violencia que tiene lugar en el Cuerno de África? Eso es lo que parece pensar en Consejo de Seguridad de la ONU ya que recientemente votó a favor de imponer sanciones a ese país. Eritrea ha sido acusada de proporcionar armas a los rebeldes somalíes.

Mohamed Hassan (MH): Estas sanciones son el resultado de una campaña de desprestigio destinada a desestabilizar el gobierno de Eritrea. Ha habido un embargo de armas a Somalia desde 1.992; los expertos internacionales controlan la situación, y todas las armas actualmente tienen un número de serie que permite rastrear su origen. A pesar de todas estas disposiciones, el Consejo de Seguridad no tiene más pruebas de este supuesto tráfico ilegal de armas de las que tenía de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. Y una vez más es a Washington a quién se puede encontrar detrás de esta campaña de mentiras. De hecho, incluso el Secretario de Estado adjunto para Asuntos Africanos, Johnny Carson, no las cree. La verdad, ha explicado, es que Somalia ha estado en guerra los últimos 20 años y está inundada de armas. Cualquiera puede comprarlas o venderlas en el mercado negro. Los somalíes no necesitan ir a Eritrea para obtener sus suministros.

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