olvido

en cunetas y barrancos
sólo el viento
escucha los huesos
de los culpables asesinados.

culpables de vivir
y sudar otras ideas,
de resistir y morir,
de resucitar a cada paso.

acusados ahora de no querer dormir,
de respirar frío al cuello
de los señores y sus abogados
murieron sin ser acusados.

Jesús García Pedrajas