Por Nicolás García Pedrajas

Cuando la academia sueca concedió el Nobel de la Paz a Barack Obama hubo quién lo criticó como prematuro. Otros lo criticamos como cínico, porque Obama, dejando fuera bonitos discursos, se ha limitado a seguir la política de guerra de sus predecesores.

Quizás ahora aquellos que decidieron darle el Nóbel como acto de pleitesía al emperador, se hayan sentido reconfortados por su decisión. Resulta realmente irónico escuchar al receptor del Nobel de la Paz defender la guerra en su discurso [1]. Y es que Obama ante la paradoja de recibir el Nobel de la Paz pocos días después de anunciar el envío de más tropas a una de las múltiples guerras en las que está embarcado su gobierno, decidió simple y llanamente defender el uso de la fuerza y la guerra como armas políticas.

El discurso está plagado de falsedades e hipocresía. Para empezar, cuando se refiera a la guerra de Afganistán afima “[este] es un conflicto que América no buscó; uno en el cual estamos junto con otras 43 naciones en un esfuerzo por defendernos a nosotros y a todas las naciones de nuevos ataques”. Continúa afirmando que en la actualidad muchas de las guerras no son ya entre naciones, sino dentro de las naciones, por conflictos internos de diferentes causas. Quizás en este punto podía haber recordado el papel de su país en instigar todo tipo de conflictos internos en provecho propio, ya sea para desestabilizar gobiernos legítimos como para hacer depender a gobiernos títeres de su ayuda militar. La lista, en ambos casos, es larga.

Antes de iniciar su defensa de la guerra, tiene el “valor” de citar a Luther King: “La violencia nunca trae paz permanente. No resuelve ningún problema social: solamente crea nuevos y más complicados problemas”. Idea muy interesante, si no fuera porque nada tienen que ver el autor de la frase original y quién la cita. El primero luchó por los derechos civiles, el otro simplemente sirve a los intereses de la plutocracia. Estoy seguro que si Luther King estuviera vivo se avergonzaría profundamente de que alguien como Obama usara su imagen para hacerse publicidad.

Y a partir de aquí empieza lo más interesante. Primero con una defensa directa del imperialismo americano: “Cualesquiera que sean los errores cometidos, el hecho cierto es que los Estados Unidos de América han ayudado a asegurar la seguridad global durante más de seis décadas con la sangre de nuestros ciudadanos y la fuerza de nuestras armas. El servicio y el sacrifico de nuestros hombres y mujeres de uniforme ha promovido la paz y la prosperidad de Alemania a Corea, y ha permitido a la democracia asentarse en lugares como los Balcanes”. Supongo que en esta promoción de la paz durante seis décadas está incluido el genocidio de Vietnan y Camboya, las masacres en Indonesia, la invasión de Haití y Panamá, las dos guerras contra Iraq, o el apoyo a Iraq para atacar y mantener una guerra con Irán. Supongo que en la promoción de la democracia se encuentra también el promover los golpes de estado y los regímenes brutales de Guatemala, Argentina, Brasil, Chile, El Salvador, Nicaragua, Irán, Israel, y una larga lista. Y citar la desmembración de Yugoslavia como un caso de promoción de la democracia resultaría de risa, si no fuera tan macabro [2][3]. Pero además, hay que estar agradecidos al imperio, porque”nosotros no hemos llevado esta carga porque pretendamos imponer nuestra voluntad. Lo hemos hecho por un interés propio ilustrado, porque buscamos un futuro mejor para nuestros hijos y nietos, y creemos que sus vidas serán mejores si las vidas de los hijos y nietos de otros se pueden vivir en libertad y prosperidad”. Si no conociéramos la verdadera cara del imperio americano quizás hasta se nos escaparía una lágrima…

Y para añadir la guinda, su discurso continua con la defensa del papel de una organización militar como la OTAN, como garante de la paz. Y si hasta aquí la hipocresía ha llegado a niveles difícilmente superables, Obama pasa a defender la no proliferación de armas nucleares, él, presidente del país que cuenta con un inmenso arsenal de armas nucleares. Aprovecha además el discurso para atacar a Irán, por un supuesto incumplimento de los tratados de no proliferación de armas nucleares, ignorando que su aliado favorito, Israel, tiene armas nucleares y ni siquiera es firmante de dicho tratado.

Y como parte final de su defensa de la guerra “justa”, esto es, la que promueve EE.UU., defiende la absurda idea de que ellos libran la guerra de manera ética, cumpliendo los tratados internacionales, no practicando la tortura y protegiendo las vidas de los civiles. De nuevo la realidad no tiene nada que ver con el bonito discurso, basta recordar las numerosas prisiones secretas con las que cuenta EE.UU., Guantánamo es sólo una de ellas y aún continúa abierta, en las cuales la tortura es un método habitual; basta recordar las masacres de civiles en Iraq y Afganistán, masacres que además son silenciadas y falseadas [4]; y basta recordar su apoyo al reciente genocidio palestino en Gaza por parte de Israel.

Visto este discurso es cierto de Obama no desentona rodeado de otros asesinos también Nobel de la Paz, como Henry Kissinger, Isaac Rabin, Simon Peres, Mohamed Anwar el-Sadat, Menachem Begin o Woodrow Wilson.

[1] http://www.msnbc.msn.com/id/34360743/ns/politics-white_house/

[2] http://www.michaelparenti.org/yugoslavia.html

[3] http://www.michaelparenti.org/ToKillANation.html

[4] http://www.europapress.es/internacional/noticia-merkel-acepta-dimision-jung-designa-ahora-ministra-familia-20091127183707.html