Por Nicolás García Pedrajas

Uno de los principales argumentos de la derecha para defender el liberarismo más radical consiste en afirmar que dicho sistema recompensa el esfuerzo y el trabajo de los más preparados, de manera que aquellos que se encuentran en una situación de empobrecimiento y exclusión social lo deben a su propio demérito. A este sistema lo suelen denominar meritocracia.

No es necesario deternerse mucho en la estupidez del argumento, que soslaya la diferencia de oportunidades y pone en supuesta igualdad a una persona que se ha criado en una barrio mísero, rodeada de droga y desesperación, con la que ha tenido todas las oportunidades para educarse.  Uno de los representantes más de moda de esta demagogia neoliberal es Nicolás Sarzoky, que siguiendo este argumento no dudaba en insultar a los jóvenes de los barrios pobres de París afirmando que su situación miserable se debía a su propia desidia.

Sarkozy siempre ha sido uno de los defensores de que el neoliberarismo permite a cada uno situarse en el puesto que se merece. Y mira por donde, él mismo nos ha servido en bandeja un ejemplo que ilustra perfectamente lo que significa esta supuesta “meritocracia” en manos de la derecha. Sarkozy ha decidido nombrar a su hijo Jean para estar al frente Establecimiento Público de La Défense (Epad), el equivalente de la capitanía del barrio de negocios de París, donde residen miles de empresas y decenas de sedes de multinacionales de primer orden, con sus elevados rascacielos acristalados [1]. El niño tiene 23 años y su único mérito es haber acabado el primer año de la carrera de derecho. Sin duda un deslumbrante currículo para acceder a un puesto tan importante.

Así que la próxima vez que alguien de la derecha te cuente historias de la “meritocracia”, ya sabes que sólo tienes que prouniciar el nombre del hijito de su ídolo.

[1] http://www.publico.es/internacional/260082/sarkozy/jean/nicolas/defense