Por Jesús García Pedrajas

Cada día aumentan los motivos para el pesimismo sobre la situación en Honduras. Las víctimas y los verdugos se convierten en partes, el crimen se torna en conflicto y la mediación sustituye a los esfuerzos para reponer el orden constitucional. No se está discutiendo aquí la permanencia de Micheletti en el gobierno autoproclamado, el fondo de la cuestión es el ejemplo y el mensaje que se quiere transmitir a todo el continente: la democracia será válida dentro de unos límites permitidos, cualquier intento de reforma institucional o, como en el caso de Honduras, de consulta al pueblo para ver apoyo con el que se cuenta para dichas reformas, estará condenado al fracaso, puesto que podrá ser abortado, bien con las armas, bien con el recuerdo, a partir de este momento, de lo que puede pasarle a un gobierno soberano que se salga de los cánones establecidos.

No se trata tampoco de un retorno del presidente Zelaya a cualquier precio, no tendrá valor sus restitución si se hace a costa de ceder en los aspectos fundamentales: imposibilidad de juzgar a los culpables, sometimiento del gobierno constitucional a los poderes militar y oligárquico, abandono de la consulta popular para la creación de una constituyente…de nada servirá el retorno del presidente, si este se produce con un adelanto de las elecciones, y dejándole las manos atadas para cualquier decisión que no guste a los golpistas.

La mediación, con el aval indispensable de EEUU, está tomando el papel jugado hasta ahora por la presión internacional para restituir en sus cargos a los poderes elegidos por el pueblo; no debe servir en este caso, no existe ninguna clase de conflicto entre partes iguales, hablamos de un golpe de estado tendente, además, a parar el proceso de reformas en América Latina, extendiendo el miedo, tal como ahora se está contagiando el fervor revolucionario. Es ahora o nunca, piensan los gobiernos de izquierda de todo el continente; bien, será nunca, le están respondiendo, con estos actos, las oligarquías, los militares y el Imperio.