Por Jesús García Pedrajas

Las pasadas las elecciones europeas deben, en primer lugar, reivindicarse como tales ya que, para la mayoría de los partidos, han sido de todo menos una consulta para escoger a nuestros representantes en el Parlamento Europeo. Para el PP se trata de un voto de censura encubierto; para su jefe, Mariano Rajoy, son unas primarias de su partido (una más) con las que reforzar su dudoso liderazgo; para el PSOE se trata de un, entienden ellos, ligero correctivo del electorado; mientras tanto, para IU las elecciones han llegado como un balón de oxígeno (algo así como un “que me quede como estoy”), para Rosa Diez se trata de un escaparate en el que mostrar su poder (al PP, obviamente) y dejarle claro que van a necesitar sus votos en las próximas generales; por último, para los partidos nacionalistas se ha tratado de un bello espectáculo en el que se han visto vengados por la derrota del PSOE, que ellos achacan a sus malos actos en su relación con dichos partidos.

Los resultados, en realidad, y enfocados al partido del gobierno, se pueden compararcon el viejo chiste que da título al artículo: susto o muerte. El susto viene por la clara derrota a manos del PP, que dicho susto se convierta o no en muerte (es decir, derrota en las urnas en las próximas generales) depende, casi en exclusiva, del propio presidente: si decide que sus votantes no le han abandonado de manera definitiva, que puede seguir gobernando a la derecha de la derecha, que su voto cautivo es mayor que el del PP, y que no debe hacer caso a los sucesivos (y preocupantes) avisos que se han producido en las últimas elecciones; si esta es la actitud del presidente, el susto que, como a toda persona razonable, debiera hacerle reflexionar sobre los errores cometidos, se convertirá en muerte electoral.

No debe olvidar Zapatero que el voto “base” de su partido es mucho menor que el del PP, al menos actualmente, y que muchos de sus votantes han aprovechado las elecciones europeas para decir a su presidente que su voto no es para siempre, es ajena a la realidad la versión del gobierno (al menos la que pretende dar hacia fuera), que sus votantes le siguen siendo fieles, y que esta pérdida de votos ha sido, tan solo, porque las elecciones les han pillado con la cartera más vacía…No es cierto, si bien la situación económica ha podido influir, no ha sido menor el perjuicio provocado por las propias políticas del gobierno. Está, por tanto, en sus manos que el susto quede en sólo eso.