Por Jesús García Pedrajas

Y en Venezuela, y en Irak, Afganistán, Palestina, Líbano, Cuba, Bolivia, Ecuador… Siempre bien armado, poderosamente financiado, dispuesto a acallar voces y asesinar disidentes, es decir, civiles que piensen que tienen derecho a un destino elegido por ellos mismos, o civiles que tan solo piensen, o, simplemente que vivan, para su desgracia, en países elegidos por el poder imperial para implantar su versión de la democracia. En estos momentos se trata de Irán, que también merece su propia revolución de colores, tras una (al menos eso parecía) una eficaz campaña de descrédito de un candidato y de exaltación de otro, el occidentalista, es decir, el candidato correcto. Tal vez el error fue hacer esta campaña fuera del propio país objetivo, es posible, y difícil de medir desde fuera, que el contento con las políticas del actual presidente de Irán sean mayores de lo que opinan EEUU, Gran Bretaña, o Alemania o el resto de la comunidad internacional, sea esto último lo que fuere.

Resulta una sorpresa, de todos modos, que todavía sigamos discutiendo sobre una de las líneas principales que mueve la política exterior de EEUU es decir, el destino manifiesto, que les da el derecho a intervenir en cualquier lugar del planeta donde alcancen sus intereses, lo que deja pocos lugares donde sentirse seguro; se trata, por tanto, de una sorpresa y de un error que estemos, desde los medios pretendidamente alternativos, argumentando sobre este derecho otorgado así mismo por EEUU, tratando de definir la adecuación de la política de los estados que entran en conflicto con el imperio según su grado de sometimiento a sus designios.

Este comportamiento es al menos compresible, por afín a sus intereses, en el caso de EEUU pero resulta francamente patético cuando se trata de sus aliados, sus lacayos sería más correcto decir. Seguimos soportando que se hable de lo que tienen que hacer los gobiernos para no molestar o enfrentar la política exterior estadounidense, entendiéndose por enfrentamiento cualquier tipo de decisión, soberana de un estado, que no sea considerada admisible por la administración de turno; no importa si se trata de demócratas o republícanos, Bush salió del gobierno bombardeando e interfiriendo en la política de cualquier lugar que le resultara idóneo, y el mismo comportamiento se ve, desde su llegada al poder, en Obama; ya tiene, incluso, su propia revolución de colores, mantiene las tropas (o las aumenta) en todos los frentes posibles, y arrastra tras de si, en esto se diferencia algo en el estilo, una corte de aduladores ansiosos de tener en EEUU un presidente que no ofenda la vista y el intelecto.

Si el problema en Irán es que se han adulterado las elecciones es cierto, eso hay que reconocerlo, que la intervención de EEUU se hace necesaria, para apoyar al actual gobierno, sospechoso de fraude, y ayudarle a robar unas elecciones como Dios y el Imperio mandan, y practican.