Por Nicolás García Pedrajas

Walter Veltroni ha dimitido como líder de la oposición de “izquierda” en Italia [1] tras acumular una serie de derrotas consecutivas en diferentes elecciones ante la ultraderecha de Berlusconi. El final de Veltroni coincide con una situación casi terminal de la izquierda en Italia que ha cedido todo el poder y todo la iniciativa al conglomerado ultracatólico y neofascista de Berlusconi.

Resulta curioso observar como este patrón se repite una y otra vez a lo largo de toda Europa. El caso de la izquierda italiana es idéntico al de Alemania, donde la gran coalición con la derecha está destruyendo al SPD, o en Francia, donde Segolene Royal ha estado a punto de hundir al PS. Afortunadamente la izquierda francesa ha reaccionado a tiempo.

En todos los casos el proceso es igual. La izquierda se derechiza y pone al frente del partido a líderes que, como Walter Veltroni, no ofrecen ningún postulado de defensa de los derechos de las clases menos favorecidas y de los trabajadores, y siguen con fervor, a veces superior al de la derecha tradicional, los dogmas del capitalismo más salvaje. Este hecho provoca la huída de los votantes más a la izquierda, pero no consigue atraer a votantes más a la derecha. El resultado es la pérdida progresiva de poder a favor de una derecha que se convierte así en hegemónica. Este proceso produce además tal alienación de los votantes de izquierda que suele ser un tarea de muchos años el revertirlo.

La pregunta obligada es por qué los partidos de izquierda se empeñan en transitar una y otra vez el camino que conduce sin ninguna duda al desastre. La respuesta es sencilla, a estos partidos les preocupa menos ganar elecciones que asegurarse el mantenimiento del estado actual de la sociedad. Su mayor preocupación es servir de tapón a movimientos de izquierda real que puedan suponer una alternativa sincera y no simplemente quedarse en pequeños gestos. Es por eso, que sólo suelen recuperar cierta tendencia hacia la izquierda cuando partidos de verdad de izquierdas empiezan a ganar terreno.

Cualquier intento de regenerar la sociedad actual pasa por la denuncia de esta falsa izquierda y la construcción de alternativas viables a estos partidos esbirros de las grandes corporaciones.

[1] http://www.publico.es/201541/dimite/walter/veltroni/lider/oposicion/italia