Por Nicolás García Pedrajas

Ganó el sí en Venezuela. A partir de ahora el pueblo venezolano podrá elegir a sus representantes sin restricciones artificiales. Eso es simplemente lo que se votaba, no todas las mentiras que se han podido leer en la prensa estas últimas semanas.

Con esta ley nadie se perpetúa en el cargo, solamente será presidente el que elijan los venezolandos. Nada más.

Y es curioso que se critique desde la prensa de un país como España  donde no hay limitación de mandatos de ningún tipo, y donde el jefe del estado ni siquiera se somete a refrendo popular, sino que es jefe del estado vitalicio y por herencia.

Es curioso también que los ataques más furibundos contra el presidente Chávez vengan de la prensa que se autodefine de izquierdas. Aunque no resulta tan curioso si lo examinamos con cuidado. Por un lado, la gran mayoría de esa prensa “de izquierdas” hace mucho tiempo que es simplemente el departamento de publicidad de grandes intereses comerciales. Y  junto a esa prensa, y en muchos casos en el mismo barco,  están los “intelectuales” de izquierda, intelectuales de salón y perros falderos de los poderosos que no aceptan que en Latinoamérica está naciendo un poderoso movimiento social que no necesita ni la bendición ni la guía de la “izquierda” de Europa. Un movimiento que no acepta tutelas, que se equivoca y lo vuelve a intentar, pero que no olvida a qué poderes se enfrenta. Y no olvida que la oligarquía no pierde sus privilegios sin lucha. Es esta izquierda europea, sin valores ni principios, ni nada por lo que luchar salvo defender su mísero pesebre, la que no acepta la izquierda real que nace en América.

Ganó el sí, ¡ganamos!