Por Jesús García Pedrajas

El ALBA (Alternativa bolivariana para las Américas ) es una esperanza. El ALBA nace como una propuesta integradora regional para América Latina y el Caribe, tiene un espíritu plasmado en la Carta Social de las Américas, presenta unos objetivos claros de lucha contra la desigualdad y el reparto injusto de la riqueza, articulando estos objetivos por medio de la creación de instituciones representativas como la Comunidad Suramericana de Naciones, TELESUR ó PETROAMERICA, así como la firma de tratados, a todos los niveles, entre los países hermanos, en áreas que abarcan la salud, la economía, la educación, la energía, y tantas otras que constituyen, en si mismas, derechos fundamentales de los pueblos.

El ALBA no puede considerarse una respuesta directa al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas); las propuestas integradoras en América Latina y el Caribe son muy anteriores a la propuesta del ALCA, de hecho, la lucha entre la visión oligárquica y la visión bolivariana se ha venido manteniendo desde tiempos de la independencia. El ALBA tan solo es una continuación de esta lucha, planteada eso sí, ante la urgencia que se presenta, cuando se propone la creación del ALCA, de disponer de una alternativa endógena, propia de las comunidades de América Latina y el Caribe, capaz de enfrentar los retos planteados, de una manera conjunta, aunando los intereses regionales y la lucha y esperanza de sus pueblos, contra la visión neoliberal planteada desde el ALCA. No es, por tanto, el fondo del ALBA lo que se plasma como alternativa, sino, más bien, la forma externa de un sentimiento arraigado de resistencia en los pueblos que la forman.

Las propuestas del ALBA no abarcan soluciones coyunturales, aunque se crean instituciones para paliar las carencias más urgentes por medio de Fondos de Reserva; la idea del ALBA es la de permanencia: permanencia de un espíritu de lucha frente al imperialismo, pero también permanencia de una infraestructura política, institucional y económica, capaz de afrontar, con una visión propia, los retos planteados en todas las áreas: salud, vivienda, educación, justicia social, soberanía alimentaria , etc.

El ALBA puede considerarse como una cosmovisión con los pies bien anclados en la tierra, con raíces profundas entrelazadas en los cuerpos y las almas de sus gentes.