Por Nicolás García Pedrajas

El Vaticano ha anunciado su oposición [1] a la propuesta de Francia de que se inste a todos los países que forman la ONU a despenalizar la homosexualidad, que es delito en más de 90. El representante del Vaticano en la ONU Celestino Migliore ha afirmado [2]:

 “Con una declaración de valor político, suscrita por un grupo de países, se pide a los estados y a los mecanismos internacionales de actuación y control de los derechos humanos que añadan nuevas categorías protegidas de la discriminación, sin tener en cuenta que, si se adoptan, éstas mismas crearán nuevas e implacables discriminaciones”.

Aparte de lo absurdo de la afirmación, la obsesión del Vaticano con la homosexualidad es ya más una enfermedad mental que otra cosa. Es una lástima que el Vaticano no esté  tan preocupado por otros temas, como la pena de muerte, que si contravienen de forma directa uno de los mandamientos de su secta.

Bien decía Marx que el prinicipio de toda crítica es la crítica de la religión.

Lo único bueno de todo esto es que las actitudes cada vez más retrógradas, intransigentes y enfermizas de la iglesia católica están haciendo nacer un ateísmo militante muy necesario para acabar con el oscurantismo religioso.

[1] http://www.corriere.it/cronache/08_dicembre_01/vaticano_omosessualita_aborto_d7ed9566-bfae-11dd-a787-00144f02aabc.shtml

[2] http://www.publico.es/internacional/179440/vaticano/opone/despenalizacion/homosexualidad