Por Nicolás García Pedrajas

Esperanza Aguirre ha negado la relación de su partido con la dictadura [1] a la vez que acusaba al PSOE de reivindicar un pasado violento por tener en sus sedes retratos de líderes políticos de la República. Aparte de la barbaridad que significa comparar los simbolos franquistas con los representantes elegidos democráticamente por el pueblo durante la República, surge la pregunta obligada, ¿es verdad que el PP no es el heredero del franquismo? Para contestarla repasemos un poco la historia de sus líderes:

  • Manuel Fraga. Fundador del partido y aún hoy ocupando el cargo de Presidente Fundador. Fue ministro con Franco y también con el gobierno predemocrático después de la muerte del dictador. Sobre su relación con la dictadura no es necesario añadir mucho más, ya que ocupó cargos en la dictadura desde 1951.
  • Margarita Mariscal de Gante, ministra de Justicia con Aznar, es hija de Jaime Mariscal de Gante [2], miembro del Tribunal de Orden Público y Director General del Régimen Jurídico de la Prensa con la dictadura.
  • Rafael Arias-Salgado Montalvo, ministro de Relaciones con las Cortes (1979-1980), ministro adjunto al Presidente (1980), ministro de la Presidencia (1980-1981), ministro de Administración Territorial (1981-1982). Su padre fue nombrado tras la guerra Gobernador civil de Salamanca. Ocupó posteriormente los cargos de Vicesecretario de Educación Popular y simultáneamente Delegado Nacional de Prensa y Propaganda de Falange Española Tradicionalista y de las JONS (1941-1946). También fue Ministro de Información y Turismo desde 1951 hasta 1962.
  • Pío Cabanillas Alonso, fue Ministro portavoz del Gobierno (2000-2002). Su padre, Pío Cabanillas Gallas, fue secretario en el Ministerio de Información y Turismo con Manuel Fraga y más tarde nombrado Ministro de Información y Turismo en el gobierno de Carlos Arias Navarro (1974).
  • Enrique Fernández Miranda, Delegado del Gobierno para la Inmigración con Aznar es hijo de Torcuato Fernández Miranda que fue Presidente del Gobierno interino con la dictadura en diciembre de 1973.
  • José Manuel Romay Beccaría, exministro de Sanidad y Consumo en el primer Gobierno Aznar. Romay ostentó en la dictadura franquista los cargos de secretario general de Sanidad (1963), director del Instituto de Estudios de Administración Local (1973), subsecretario del Ministerio de Presidencia de Gobierno (1974) y subsecretario del Ministerio de Gobernación (1975) [3].
  • Jesús Posada, exministro de Administraciones Públicas, es hijo de Jesús Posadas Cacho, gobernador cívil de Soria durante la dictudura.
  • Federico Trillo, exministro de defensa y uno de los personajes más relevantes dentro del actual PP. Su padre fue togado militar, alcalde Cartagena, procurador en las Cortes franquistas y gobernador civil de Teruel y Burgos.
  • José María Aznar, expresidente del Gobierno y actualmente presidente de honor del partido. Su abuelo, Manuel Aznar Zubigaray, ocupó durante la dictadura la Dirección de la Agencia EFE (1958), la embajada española de Marruecos (1962) y hasta su fallecimiento en 1975, la presidencia del Consejo de Administración de EFE. Recibió el premio de periodismo “Francisco Franco” (1939) y presidió la Asociación de la Prensa de Madrid (1955).  Su padre, Manuel Aznar Acedo, fue director de la Red de Emisoras de Radio Nacional de España (RNE) (1962), subdirector general de Radiodifusión (1964) o director de la Escuela Oficial de Radiodifusión y Televisión (1967) durante el Gobierno franquista [3].
  • Rita Barberá actual alcaldesa de Valencia. Su padre,  José Barberá Armelles, fue director desde 1953 del periódico Jornada, fundado por el Movimiento Nacional en 1941. También en 1953 fue elegido por los periodistas valencianos presidente de la Asociación de la Prensa, cargo en el que se mantuvo durante 30 años [4].

Es obvio que ser hijo de un alto cargo de la dictadura no significa que se sea menos demócrata. Pero también es obvio que cuando en un partido político coinciden en sus altos cargos tantos personajes de familias totalmente vinculadas a la dictadura la posición del partido estará claramente sesgada en favor del franquismo.

 

Si a esto añadimos las declaraciones reiteradas de los dirigentes del PP negándose a condenar el franquismo, como Mayor Oreja que se negó a condenarlo [5] y defendió su “extraordinaria placidez”. O que Aznar escribía en 1979 en el periódico La Nueva Rioja: “Vientos de revancha son los que parecen traer algunos de los Ayuntamientos recientemente constituidos. Las calles dedicadas a Franco y a José Antonio lo estarán a partir de ahora a la Constitución. En Valencia la Plaza del Caudillo pasará a llamarse del País Valenciá. Y no hemos hecho más que empezar. Se dedican a borrar la historia.” De la misma forma Ana Botella comparaba la revolución obrera de Asturias en 1934 con el golpe de estado del 36. La alcaldesa de Valencia Rita Barberá a la vez trata de borrar las fosas comunes más grandes del franquismo, con más de 26.000 muertos estimados, con una pretendida reforma del cementerio de Valencia. Asimismo, el PP acusaba al gobierno de radical por retirar una estatua de Franco [6]. Muchos más ejemplos se pueden encontrar sin esfuerzo en cualquier hemeroteca.

Después de todo esto, ¿alguien duda de cuál es la respuesta a la pregunta del inicio de este artículo?

[1] http://www.publico.es/175684/aguirre/psoe/pasado/violento

[2] http://www.udel.edu/leipzig/texts/elb25066.html

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[3] http://www.franjadigital.com/page.jsp?noticia=23435

[4] http://www.elpais.com/articulo/agenda/BARBERa_NOLLA/_RITA_/ALCALDESA_DE_VALENCIA/PP/Jose/Barbera/periodista/padre/alcaldesa/Valencia/elpepigen/19931006elpepiage_3/Tes

[5] http://www.lavozdegalicia.es/espana/2007/10/14/0003_6226393.htm

[6] http://www.elmundo.es/elmundo/2005/03/17/madrid/1111065718.html