Por Nicolás García Pedrajas

En los últimos días la prensa ha incluido con frecuencia información sobre la guerra del Congo, una de esas guerras que se suelen calificar como olvidadas. Como es habitual  en el tratamiento de las noticias sobre África, la información varía entre la condescendencia y el racismo. La guerra se presenta como un episodio más del salvajismo africano, como una guerra ancestral entre hutus y tutsis, que se asesinan entre ellos sin más.

Y como también es habitual, se soslaya cualquier análisis serio sobre las causas del conflicto. Y se soslaya porque, como en la mayoría de los conflictos en el mundo, el origen del conflicto está en el muy civilizado occidente. Las multinacionales europeas y americanas son las que han creado y armado al ejército rebelde de Laurent Nkunda. Esta guerra no gira en torno a hutus y tutsis, gira en torno a algo mucho más concreto que los odios ancestrales entre etnias, gira en torno a la casiterita, el oro, los diamantes y sobre todo el coltán. Este mineral es fundamental para la construcción de dispositivos electrónicos y el Congo tiene el 80% de las reservas mundiales de coltán.

Esta guerra además es sólo un episodio del saqueo y genocidio europeo y norteamericano en África para obtener sus recurso naturales y esclavizar a su población. De hecho el primer presidente democrático del Congo y líder de su independencia, Patrice Lumumba ya fue asesinado con la colaboración de la CIA y Bélgica tras intentar convertir la independencia del Congo en algo real y no meramente formal.

El conflicro actual comenzó cuando el presidente, democráticamente elegido,  Laurent-Désiré Kabila inició un acercamiento a China y Venezuela en busca de contratos de explotación de sus recursos naturales más justos. El gran capital decidió que había que acabar con él. Para ello se urdió un complot para asesinarlo dirigido por el presidente de Ruanda, Paul Kagame, aliado incondicional de EE.UU. en la zona. Así lo ha afirmado  el presidente del Fórum Internacional por la Verdad y la Justicia en el África de los Grandes Lagos, Juan Carrero [1]. Según información de  un testigo protegido, un comando de ruandeses asesinó, en 2001, al asesino del presidente Laurent Kabila “por mandato” del líder ruandés Kagame. Este asesinato tenía como fin el evitar que se conociera la implicación de Kagame en el asesinato de Kabila. Juan Carrero también dejo clara la connivencia de la ONU con Nkunda, afirmando que no es comprensible que 4.000 rebeldes sean capaces de intimidar a 16.000 cascos azules y afirmando que cuando las tropas de Nkunda aparecen los cascos azules se retiran. De todo esto culpó al control que ejerce EE.UU. sobre la misión de la ONU en el Congo.

Después de los primeros acuerdos de paz, los aliados de las grandes corporaciones no fueron capaces de tomar el poder, que acabó tras las elecciones en Joseph Kabila, hijo del presidente asesinado. Ha sido la continuación de las alianzas de éste con China lo que provoca la intervención del gran capital, armando y apoyando a Nkunda. Como evidencia fundamental de los objetivos de esta guerra, el lider de la guerrilla Laurent Nkunda incluye entre sus condiciones de paz [2] que se rescindan los acuerdos económicos con China. Eso a pesar de que son mucho más ventajosos para el Congo que los acuerdos con otras multinacionales y de que China también participa en la construcción de carreteras, viviendas y hospitales.

Respecto al apoyo popular de Nkunda basta recordar los resultados de las últimas elecciones celebradas en Congo.  Azarias Ruberwa, lider del Movimiento por la Democracia en el Congo (RCD), el movimiento que ahora comanda Nkunda, se convirtió en vicepresidente tras los acuerdos de paz. En las  elecciones celebradas en 2002, el RCD recibió menos del 1% de los votos [3]. Entre otras cosas porque la población congoleña reconoce perfectamente al RCD como un movimiento ruandés que trata de apoderse del coltán. Incluso se da la paradoja de que Ruanda es un gran exportador del coltán a pesar de no tener minas en su territorio.

Siempre que se leen informaciones sobre cualquier tipo de conflicto no hay que olvidar que el origen de la mayoría de  las guerras es económico, y que las grandes corporaciones están siempre detrás de ellas.

[1] http://www.diariodemallorca.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008111300_2_409161__Mallorca-Forum-Justicia-Grandes-Lagos-afirma-Kagame-ordeno-matar-asesino-Kabila

[2] http://www.gaceta.es/21-11-2008+condiciones_paz_que_imponen_rebeldes_congo,noticia_1img,8,8,38934

[3] http://www.congoplanet.com/article.jsp?id=45261306