Por Nicolás García Pedrajas

Después de la victoria de Barak Obama en las elecciones de EE.UU. estamos asistiendo a un espectáculo bastante patético dentro de los medios de comunicación e intelectuales de “izquierdas” sobre el cambio que va a suponer Obama para el mundo. A todos ellos les recomendaría simplemente leer las propuestas de Obama para tener claro qué es lo que piensa hacer.

Aparte de las alusiones vacuas al futuro, el cambio, la esperanza, etc., las cosas concretas que ha dicho dejan muy a las claras el “cambio” que nos espera. Ha prometido seguir la guerra contra el terror (es decir la guerra contra todo aquel que no se doblegue a los intereses imperialistas de EE.UU.). La única diferencia con Bush es que Obama ha marcada como principal objetivo a Afghanistán, en lugar de Iraq. Ha prometido usar todos los medios posibles para acabar con la “amenaza” nuclear de Irán, es decir, volvemos a las mentiras de las armas de destrucción masiva para justificar otra guerra de agresión que costará cientos de miles o millones de muertos. Sobre Palestina ha dado su apoyo total a Israel, incluso llegando a defender un Jerusalén sólo judío, algo que ni siquiera Bush apoya.

Sobre Cuba ha abogado por mantener el bloqueo. En política económica ha defendido con mayor entusiasmo aún que McCain el plan de Bush de pagar los desmanes de Wall Street con dinero público para que continúen robando a los más pobres del mundo.

Sí, ya sé que al principio habló de dialogar con Irán, levantar el bloqueo a Cuba, etc. Pero eso era cuando creía que no tenía posibilidades.

Cómo decía aquella canción, ¿cambio?, ¿qué cambio?