Por Nicolás García Pedrajas

En los últimos  tiempos la deriva hacia el racismo del Partido Popular era más que evidente. Desde la afirmación de que los inmigrantes no están cualificados ni siquiera para tomar una comanda del dirigente Arias Cañete [1], las repetidas acusaciones ridículas de que colapsan la educación o la sanidad, o el contrato de integración, toda la política del PP en el tema de la inmigración se basa en la criminalización del inmigrante, fomentando el odio al extranjero, que viene a robarnos el trabajo y aprovecharse de nuestro sistema educativo y sanitario.

Hasta ahora, estas acusaciones se hacían más o menos veladamente para evitar acusaciones de racismo. Sin embargo, Mariano Rajoy ha traspasado la línea de las alusiones equívocas, para situarse a la cabeza de la manifestación racista. Con sus declaraciones poniendo en cuestión el derecho de los inmigrantes a las prestaciones de desempleo y contraponiendo el paro de los españoles al cobro de estas prestaciones, no hay vuelta atrás, el PP es el partido del racismo.

Negar a un trabajador el derecho a una prestación social como la educación, la sanidad, o, ahora, el seguro de desempleo, a la que tiene derecho porque ha contribuido con sus impuestos, es simplemente negarle el derecho a ser un ciudadano más. Es considerarlo poco más que un esclavo, que tiene derecho a trabajar cuando se le necesita y a morirse de hambre cuando no.

Da usted asco Sr. Rajoy.

[1] http://www.elpais.com/articulo/espana/Arias/Canete/mano/obra/inmigrante/cualificada/hay/camareros/elpepuesp/20080207elpepunac_3/Tes