Por Nicolás García Pedrajas

Para el capitalismo actual las personas no existen, sólo existen sujetos de posible explotación, ya sea  mediante su uso como mano de obra barata o su uso como clientes de sus productos, a los cuales se les despoja de cualquier derecho como consumidores.

En ninguna otra actividad se pone de manifiesto esta situación de forma tan clara como en el “negocio” de la salud. Diariamente leemos noticias que demuestran hasta que punto de degeneración moral son capaces de llegar las industrias dedicadas a este negocio. Hace unos días leíamos la denuncia del premio Nobel de Medicina, Richard Roberts, de que a las empresas farmacéuticas no les interesa la curación de las enfermedades, sino solamente los tratamientos paliativos crónicos [1], que son los que les generan los mayores beneficios. Hoy aparece la noticia de que tres hospitales de California, el City of Angels Medical Center, el Los Angeles Metropolitan Medical Center y el Tustin Hospital Medical Center, secuestraban indigentes, los llevaban al hospital y les diagnosticaban enfermedades que no tenían para mantenerlos allí durante varios días y así poder facturarle al Estado por tratamientos, transporte y hospitalización [2].

Estos no son hechos aislados, son el producto de convertir la salud en un negocio. Desgraciadamente los ciudadanos no se dan cuenta de la gravedad de la situación hasta que es demasiado tarde. En España estamos asistiendo a un proceso de privatización de la salud en las comunidades de Madrid y Valencia con el apoyo de la mayoría de los votantes. Irónicamente, serán esos votantes que apoyan la muerte del sistema público de salud los primeros en darse cuenta del error cometido. Para entonces, sin embargo, es probable que no haya vuelta atrás.

[1] http://www.publico.es/ciencias/130193/a/farmaceuticas/interesa/buscar/curacion

[2] http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Hospitales/California/ingresan/vagabundos/inflar/facturas/elpepusoc/20080811elpepisoc_5/Tes