Por Nicolás García Pedrajas

Algunas de las actitudes de los sectores más reaccionarios de la derecha son difícilmente explicables desde un punto de vista racional. Sólo se comprenden si las entendemos desde el convencimiento de que pertenecen a obsesiones profundas de las personas que las apoyan. Así, resulta difícil entender de otra forma la repetitiva obsesión de la jerarquía de la iglesia católica por las prácticas y opciones sexuales de los ciudadanos, especialmente por partir de personas que, en teoría, han renunciado a ejercer esa parte de su condición humana.

Lo mismo ocurre con el odio que una parte de esa derecha profesa a los homosexuales. Sólo desde obsesiones propias se puede comprender que para alguien sea una afrenta la opción sexual de otra persona. Sobre todo cuando la expresión de este rechazo se manifiesta en toda su sinceridad, y expone todo el odio que llevan dentro.   Resulta realmente preocupante leer cosas como la columna de Mónica Fernández Aceytuno [1] en el periódico ABC de ayer. En esa columna, titulada “El Aborto”, se pueden leer cosas como esta:

“Las que somos heterosexuales, que somos mayoría, solemos reproducirnos, y tenemos un cincuenta por ciento de posibilidades de que sea un varón; de ahí tal vez el hecho de que no alberguemos un rechazo visceral hacia los varones, ya que traemos hombres al mundo. Por otro lado, la mujer homosexual suele renunciar a la maternidad, y por lo tanto a la posibilidad de dar a luz a un varón.”

La cita es literal, aunque pueda paracer que nadie en su sano juicio pudiera escribir tal barbaridad. Y lo peor es que no se encuentra en un periódico de ultraderecha con unos cientos de ejemplares de difusión, se encuentra en un periódico de tirada nacional con cientos de miles de lectores.

[1] http://www.abc.es/20080707/prensa-opinion-firmas/aborto_200807070257.html