Por Nicolás García Pedrajas

La última fase de todos los imperios suele ser la de más abosoluta corrupción y decadencia moral. Es frecuente, además, que esta fase final de la caída conviva con un gran poderío militar que trate de imponer el imperio donde ya no se sostiene por otros medios. No hay síntoma más claro de que ha comenzado el principio del fin del imperio de EE.UU. que la degeneración moral de su clase dirigente. Unos de estos ejemplos, que son casi imposibles de creer si no fuera porque vemos las imágenes, fueron las declaraciones del candidato republicano John MacCain sobre su política sobre Irán:

El senador declara su intención de bombardear Irán en tono de broma, e incluso improvisa una canción repitiendo “bomb, bomb, bomb”. Cuando se habla de bombardear un país de de 65 millones de personas y asesinar a cientos de miles de sus habitantes como si fuera algo gracioso, y además el auditorio lo entiende así riéndose de forma general, se ha llegado al nivel más miserable que puede llegar el ser humano.