Por Nicolás García-Pedrajas

Una de los elementos más patéticos de la estrategia política de los medios afines a la ultraderecha española, como El Mundo o la COPE, en las últimas elecciones generales, ha sido el intento de lanzar el partido Unión, Progreso y Democracia como una opción de izquierdas. La idea era intentar restar votos al PSOE por su parte más a la derecha, vendiendo como opción progresista una alternativa política que en muchos casos está a la derecha del PP. El mismo hecho de que el nombre del partido apenas sea conocido y que todo el mundo lo llame “el partido de Rosa Díez” demuestra hasta que punto se trata de una construcción de laboratorio.

Hasta ahora la única referencia política que teníamos de este partido es su furibundo odio a los nacionalistas de Galicia, Euskadi o Cataluña, por supuesto no al nacionalismo español. Ahora también tenemos información sobre su curioso concepto de democracia. En la discusión que se ha abierto sobre la reforma de la ley electora, UPyD ha propuesto el paso a la circunscripción autonómica y dividir el Congreso, de 400 diputados, en dos colegios. El primero repartiría 200 escaños por población. Los 200 restantes se elegirían en una circunscripción nacional entre aquellas listas que recaben votos en un conjunto de CCAA que sumen “al menos el 65% de la población” [1]. El representante de UPyD Mikel Buesa afirma “UPyD pide más proporcionalidad y una merma a los nacionalistas”. Pero la clave de todo esto es que los nacionalistas no están beneficiados por la ley electoral, es más, con el sistema proporcional puro habría 27 escaños de partidos nacionalistas y con el sistema actual sólo 25 [2]. Lo que pide UPyD es lisa y llanamente un sistema electoral en el cual ellos deciden quién merece estar en el parlamento y con qué representación. Y eso no se llama democracia.

[1] http://www.publico.es/espana/080505

[2] http://www.agendaroja.org/?p=21