Por Nicolás García Pedrajas

Es bien conocido que la voracidad imperialista del capital en el mundo no tiene límites. No importa lo pobre que sea un país cuando se trata de robarle sus materias primas, no importa lo pobre que sea un ser humano si se puede hacer negocio con él, aunque sea encareciéndole el agua potable o la comida, el acceso a la sanidad o a las medicinas. Todo vale para hacer negocio.

Sin embargo, en el caso de los biocombustibles, la avidez y la rapiña ha llegado a cotas difíciles de superar. El negocio de unos pocos se está construyendo sobre el hambre y la muerte de millones, sin que a nadie parezca importarle. La actual subida de precios de los alimentos básicos, que los hace inalcanzables para los más pobres, tiene muchas causas, pero sin lugar a dudas una de las más importantes es la utilización de cultivos de maíz, trigo o arroz para la producción de biocombustibles. Así lo afirman diferentes estudios como el de  International Food Policy Research Institute [1]. Incluso periódicos tan cercanos al neoliberarismo como el New York Times han alzado su voz contra el alto costeque está suponiendo el empleo del etanol [2] en los precios de los alimentos. También, Jean Ziegler, relator especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, ha calificado la producción masiva de biocombustibles de “crimen contra la humanidad” [3].

Algunos productores de biocombustibles alegan que también han subido productos agrícolas que no se usan para este fin, lo cual probaría que no son los biocombustibles los responsables de la subida de precios de los alimentos. El argumento es tan ridículo que casi no merece la pena rebatirlo. Si un agricultor que antes cultivaba un producto para la alimentación que no puede ser usado como biocombustible, ahora ve que puede obtener muchos mayores beneficios con un cultivo para biocombustibles, abandonará el cultivo anterior por el de biocombustibles. Así, no hace falta que el producto que suba su precio sea usado para biocombustible.

En realidad, todo el hecho de la producción de  biocombustibles no es nada más que el negocio de unos pocos, a costa del hambre de millones. Además, se da la gran paradoja que desde el punto de vista energético los biocombustibles no son rentables, teniendo su producción un balance energético negativo [4], esto es, para producir un litro de biocombustible se emplea más energía que la que se consigue de ese litro. El Energy Bulletin [5] afirma que el balance energético es de 1 a 6, es decir, para producir 1 unidad de energía de etanol es necesario invertir 6 unidades de energía. Sólo las subvenciones estatales hacen de los biocombustibles un negocio rentable. Y las subvenciones son muy generosas, en 2007, sólo en EE.UU., la producción de etanol obtuvo más de 7.000 millones de dólares en dinero público.

Las mentiras que tapan lo que es un simplemente un negocio sucio son muchas y variadas. La primera es su menor impacto en la produccion de CO2. Hartmut Michell, Premio Nobel de Química, explicaba en una reciente entrevista [6] que la producción de CO2 es mayor cuando se usan biocombustibles que cuando se usan combustibles fósiles: “Para producir algunos biocombustibles, como el etanol, hace falta invertir mucha energía en forma de fertilizante, de transporte… Y también en el destilado del alcohol. Lo que obtienes al fermentar el vegetal es algo como el vino, con un 10% de alcohol, y hay que convertirlo en alcohol 100%. Para eso hay que invertir casi tanta energía como la que hay en el etanol. Y si obtienes esa energía de combustibles fósiles, acabas emitiendo más CO2 de lo que emitirías simplemente usando gasolina en el coche.”. Además, en esta misma entrevista se explica algo bastante sorprendente, desde el punto de vista del aprovechamiento energético, las placas solares son mucho más eficientes: “Incluso si no contamos la energía que hay que invertir en producir los biocombustibles, hay que tener en cuenta que cubrir la demanda de electricidad de Alemania con biocombustibles exigiría dedicar toda la superficie del país a cultivos energéticos. En comparación, las células fotovoltaicas son entre 50 y 100 veces más eficientes en lo que respecta a convertir la energía solar en eléctrica, y necesitan de mucho menos suelo. Los cultivos energéticos son una manera muy poco eficiente de usar el suelo.” Del mismo modo la revista Science publicaba un trabajo de investigación en el cual se afirma que los biocombustibles producen casi el dobre de gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles [7]. Es pues, simplemente un negocio que no consigue menor contaminación, mejor aprovechamiento de la energía y que es el máximo responsable del encarecimiento de los alimentos básicos.

Por ello es especialmente triste ver como algunos de los más firmes valedores de los biocombustibles provienen de países pobres, como Brasil, donde su presidente se ha convertido en uno de los adalides de esta masacre. Sin embargo, a pesar de toda la campaá de mentiras en favor de los biocombustibles, son ya algunas las voces que se están alzando contra el asesinato de seres humanos por hambre que implica la generalización de los biocombustibles. Friends of Earh International [8] ha pedido recientemente que los gobiernos digan no a los biocombustibles. Incluso la ONU ha planteado una moratoria de los biocombustubles mientras exista la crisis alimentaria actual [9].

A pesar de todo, dados los precedentes, permitanme ser pesimista. Si hay negocio, a qué multinacional o gobierno le importan unos millones más de pobres muertos.

Postdata: Algunos podrán argumentar que genocidio es la “eliminación sistemática de un grupo social por motivos de nacionalidad, etnia, raza o religión”, por lo tanto la muerte de millones de pobres en todo el mundo no sería genocidio. Yo creo que sí lo es, todos ellos comparten una nacionalidad, la pobreza.

[1] http://www.ifpri.org/pubs/bp/bp001.asp#read

[2] http://www.nytimes.com/2007/09/19/opinion/19wed1.html

[3] http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=8782

[4] http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=6933

[5] http://www.energybulletin.net/5062.html

[6] http://www.elpais.com/articulo/futuro/biocombustibles/ahorran/emisiones/CO2/elpepusocfut/20070912elpepifut_4/Tes

[7] http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=87416

[8] http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=7483

[9] http://www.canalsolidario.org/web/noticias/noticia/?id_noticia=9964