Por Nicolás García Pedrajas

Después de las elecciones generales del mes de marzo, se ha planteado la necesidad de introducir cambios en las leyes que regulan estas elecciones debido al agravio comparativo sufrido principalmente for Izquierda Unida y, en menor medida, por UPyD. Se han dicho muchas cosas, bastantes de ellas sin fundamento, respecto a la ley D’Hondt, el sistema proporcional y otros factores que influyen en los resultados.

Es preciso aclarar algunos conceptos para poder estudiar las medidas necesarias. En primer lugar hay que tener en cuenta que la ley D’Hondt tiene una influencia muy relativa respecto al reparto que perjudica a IU y UpyD. Para hacernos una idea más clara de esto, en la siguiente tabla se comparan diferentes formas de asignar escaños:



Circunscripción
Partido Votos totales Provincial (actual) Autonómica Nacional Proporcional puro
PSOE 11,064,524 169 165 (-4) 161 (-8) 159 (-10)
PP 10,169,973 153 152 (-1) 147 (-6) 146 (-7)
CIU 774,317 11 10 (-1) 11 (=) 11 (=)
PNV 303,246 6 6 (=) 4 (-2) 4 (-2)
ESQUERRA 296,473 3 4 (+1) 4 (+1) 4(+1)
IU 963,040 2 6 (+4) 14 (+12) 14 (+12)
BNG 209,042 2 3 (+1) 3 (+1) 3 (+1)
CC 164,255 2 2 (=) 2 (=) 2 (=)
UPyD 303,535 1 1 (=) 4 (+3) 4 (+3)
NA BAI 62,073 1 1 (=) 0 (-1) 1 (=)
CA 68,344 0 0 0 1 (+1)
EA 50,121 0 0 0 1 (+1)

Lo que se ve claro en la tabla es que no es la ley D’Hondt la responsable del reparto actual de votos, sino el hecho de que las circunscripciones sean provinciales. También demuestra la tabla que la tantas veces repetida teoría de que los nacionalistas están beneficiados por la ley electoral es falsa. Considerando el reparto extrictamente proporcional, Esquerra, BNG, CC CA y EA, están en realidad perjudicados, CIU y Na-Bai reciben justo lo que les corresponde, y sólo PNV tiene una sobrerreprensentación de 2 escaños. Es más, con el sistema proporcional habría 27 escaños de partidos nacionalistas y con el sistema actual sólo 25.

La tabla también muestra que la fuerza más perjudicada, con mucha diferencia, es IU, que en un sistema proporcional debería tener 14 escaños. La razón es doble, por un lado la circunscripción provincial hace que los votos en cada provincia que no alcanzan para al menos un escaño se pierdan. Además, la Constitución establece un mínimo de 2 diputados por provincia, favoreciendo a las provincias menos pobladas.

Aunque quizás lo más justo puede ser una circunscipción única nacional, esta reforma sería difícil dada la tradición de representatividad a nivel provincial desde las primeras elecciones. Una forma alternativa, más fácil de implantar, sería la circunscripción autonómica. Mantendría la representación territorial y sería un sistema bastante más justo. Este sistema se podría además completar con una redistribución de escaños, ya que al no haber representación provincial no habría un mínimo por provincia.