¿Salvamos el Congo o no? Vayamos con calma

Por Netfa Freeman (Black Agenda Report)

Traducido por Mariola y Jesús García Pedrajas

La región más rica en recursos de África también “sufre un menor control económico y socio-político sobre sus ‘riquezas’ que cualquier otra parte de África.” Cincuenta años después de su independencia nominal, la República Democrática del Congo- donde cinco millones de personas han muerto en la última década y media – sigue siendo una víctima de “las maquinaciones políticas y económicas extranjeras que hacen imposible un progreso pacífico en el Congo.”

¿Por qué, si hay una campaña Save Darfur, no hay una campaña Save Congo?”

El 30 de Junio señala el 50 aniversario de la independencia de la República Democrática del Congo, pero no todo el mundo están de celebración. La RDC, como es comúnmente conocido, es una de las regiones más ricas del continente africano. Pero el control local de sus recursos es muy escaso, incluso para los estándares africanos. La seguridad y la soberanía que deberían dar 50 años de independencia no cuadra mucho con la realidad del Congo actual, con un conflicto por el control de los recursos que dura catorce años, y que se ha podido cobrar la vida de seis millones y de miles de mujeres violadas.

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A vivir del aire

Por Alberto Montero Soler

Aparecido en Rebelión

Si eres una de las 70.000 personas cuya edad se encuentra entre los 30 y los 45 años, has agotado tu prestación de desempleo, tus ingresos no superan el 75% del salario mínimo interprofesional y no tienes cargas familiares vete encomendando a quien puedas, porque ni siquiera tendrás derecho a la ayuda de 426 euros que acaba de prorrogar el gobierno por otros seis meses.

En efecto, en absoluta consonancia con su retórica fervientemente socialista y defensora a ultranza de los derechos sociales y de la clase trabajadora, el ministro de Trabajo ha anunciado, sin que nadie sepa por qué, que esas 70.000 personas, simplemente por el hecho de tener entre 30 y 45 años, no tendrán derecho a la misérrima ayuda de 436 euros mensuales durante 6 meses.

La cuestión tiene sus bemoles. ¿Podría el ministro explicar qué diferencia la situación de una persona en la que confluyen todos esos requisitos pero que sólo tiene 28 años de una que tenga 32 o de una que tenga 43 años con respecto a una con 47? ¿Qué razón objetiva puede justificar una medida así? ¿Qué maravillosa capacidad se le reconoce a los hombres y mujeres de ese abanico de edad, de los 30 a los 45 años, para que se les excluya de esa ayuda? ¿Tal vez la de haber aprendido a vivir del aire? ¿O es que se supone que sus padres aún deben seguir vivos y, por tanto, pueden volver al hogar para pasar a vivir de las pensiones, por otro lado tan generosas, con las que malviven sus progenitores? ¿Es que porque no tienen cargas familiares por lo que ya no necesitan alimentarse, vestirse, pagar el alquiler o tomarse una cerveza?

Quieras que no, aunque sólo fuera para aparentar que vivimos en una sociedad democrática y las decisiones del gobierno obedecen a alguna causa razonable que, a su vez, debiera ser justificada ante la ciudadanía, el ministro tendría que dar alguna explicación de por qué se ha excluido de la ayuda a esa cohorte etaria. Es lo menos que se puede despachar en una democracia. Tenía que haberse sentado ante los medios de comunicación y explicarles que no se les va a conceder la ayuda a esas personas porque no le da la gana a él; o porque tiene pruebas de que todas esas personas trabajan en el mercado negro y no necesitan la ayuda; o porque sabe de buena tinta que se la van a gastar en vino o en ansiolíticos… Por lo que sea, pero que lo explique y justifique.

Porque, en caso contrario, bien podría parecer que o se ha adoptado por mero capricho o, lo que podría ser aún peor para la imagen de este gobierno “socialista”, que la decisión se toma para ahorrarse los 100 millones de euros que la misma le supondría a las arcas públicas.

Espero que ninguno de vosotros esté pensando tan mal de un gobierno que no cesa de repetir su compromiso con las políticas sociales. Alguna razón profunda tiene que haber para que este gobierno deje desamparado a un colectivo tan vulnerable como es, precisamente, el de personas que no se encuentran trabajando y han agotado su prestación por desempleo, candidatos perfectos a una situación de excluidos sociales en donde es fácil entrar pero de donde resulta muy complicado salir. Sería excesivamente cruel pensar que se pone en riesgo de exclusión social a 70.000 personas simplemente por ahorrarse 100 millones de euros en estos seis meses, ¿verdad?

Máxime sabiendo que, por ejemplo, el rescate de Caja Castilla La Mancha le está costando a las arcas públicas más de 2.000 millones de euros, es decir, el equivalente a prorrogarles la ayuda a estas personas durante 10 años o, lo que es lo mismo, a duplicarles el importe reduciendo la duración de la prestación a 5 años (eso siempre que ninguno llegue a incorporarse al mercado de trabajo, claro está).

Sí, dejad de pensar mal y no tengáis en cuenta las declaraciones del Secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, cuando hace unos días afirmaba que el objetivo de reducir el déficit público al 6% en 2011 es “incondicional” y “no depende de la evolución del cuadro macroeconómico” (por cierto, este pasado fin de semana Sarkozy ha hecho unas declaraciones idénticas a las de Campa así que, una de dos, o Campa se ha vuelto conservador o Sarkozy se ha hecho “rojillo”, pero ambas cosas a la vez no pueden ser). Eso significa que nuestro gobierno está decidido a rebajar el déficit cueste lo que cueste y si ello implica sacrificar a 70.000 desempleados sin prestación a los que se les niega esta mísera ayuda bien empleado estará (disculpad el macabro juego de palabras).

Cuesta seguir con la ironía ante esta muestra de violencia social instrumentada desde el gobierno.

No es ya que un ministro diga una cosa y salga otro al día siguiente y diga la contraria; no es ya que se llamen socialistas y practiquen las mismas políticas con los conservadores; no es que dancen al compás del capricho de los mercados financieros olvidando cuál es la fuente de legitimidad de su poder. No, no es sólo eso; que también. Es la violencia que implica dejar desatendido a quien carece de cualquier atención sabiendo que, en su gran mayoría, acabarán integrando la masa de excluidos sociales de este país. Es la insensibilidad social ante los más desfavorecidos, la prepotencia chulesca ante la parte de la ciudadanía más débil y frente a la que se adoptan medidas que les perjudican más que gravemente sin explicarlas siquiera mientras que se deshacen en explicaciones, excusas y evasivas para evitar un aumento de los impuestos a las personas con más renta de este país y ahí sí que con la mera alusión a la justicia social sobrarían ya todas las explicaciones.

Pero es que, además, con esta medida este gobierno está olvidando dos cosas esenciales.

La primera es que el déficit público no debe ser nunca un objetivo de política económica en sí mismo, sino que es el resultado contable de la utilización de las dos vertientes de la política fiscal: los gastos y los ingresos públicos. Por lo tanto, dejar de gastar 100 millones de euros en una ayuda social que no da siquiera para sobrevivir dignamente a un ciudadano porque hay que recortar el déficit público es olvidar que detrás de esos 100 millones de euros hay 70.000 personas que carecen de cualquier otra fuente de ingresos propia. Ellos y la mejora de su situación deben ser el objetivo a tener en cuenta y no sólo el déficit público.

Y la segunda es que el Estado de bienestar surgió para superar las situaciones de caridad y para convertir la solidaridad en el fundamento que permitiera dar cuerpo a un conjunto creciente de derechos sociales. Sin embargo, con esta medida fuerzan a miles de personas a depender de sus familias cuando debieran estar sosteniéndolas y, en el peor de los casos, a retornar a la caridad y a la humillación de suplicar por la subsistencia.

Si el Estado de bienestar trataba de desmercantilizar la supervivencia del ser humano dotándolo de bienes sociales básicos y de una red de protección contra los riesgos sociales, con esta decisión se obliga a estas personas a lanzarse desesperadas a aceptar cualquier trabajo, ya sea formal o informal, para poder percibir algún ingreso; las arroja a la ley de la selva que, en nuestras sociedades, es la ley del mercado para que en él busquen cómo hacer frente al desamparo en el que los ha abandonado el Estado.

Bonita tarea para un ministerio que se dice de Trabajo de un gobierno que se dice socialista.

Alberto Montero Soler ( amontero@uma.es ) es profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga y puedes leer otros textos suyos en su blog La Otra Economía.

Paul Kagame, el defensor del genocidio de EEUU en África

Por Glen Ford

Black Agenda Radio, 11/08/2010

Traducido por Mariola y Jesús María García Pedrajas

Exactamente igual que su predecesor, el Presidente Obama fortalece a los prooccidentales de Asesinos S.A. en el África negra, una plantilla que incluye los asesinos de masas más despiadados del continente. Una de ellos, el ruandés Paul Kagame, que es culpable de la muerte de millones de personas en Congo, recientemente celebró unas elecciones en las que obtuvo el 93 por ciento de los votos. Pero no escucharás ninguna queja por parte de la Casa Blanca.

“Paul Kagame y Woseri Museveni son los dos principales artífices del genocidio en el Congo oriental.”

Uno de los principales aliados de EEUU en el África Negra recientemente se declaró a sí mismo ganador una la farsa de elecciones presidenciales con un 93 por ciento de los votos. Pero no habrá ninguna protesta por parte del Departamento de Estado de Hillary Clinton o de la Casa Blanca de Barack Obama, ni siquiera un pequeño alboroto por parte del New York Times, porque el Presidente Paul Kagame, de Ruanda, sirve a los intereses de EEUU. Nunca escucharás a los gobiernos occidentales y los medios de comunicación llamar a Paul Kagame por su propio nombre: un dictador y señor de la guerra de la minoria Tutsi que domina sobre la mayoritaria población hutu a través de un reinado del terror. En vez de eso, los capitalistas occidentales inundan su régimen con dinero y alabanzas como un ejemplo de cómo África debería gobernarse.

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HAITI: quemados los regalos de la muerte

Por C. Uzondu, blackagendareport.com

Traducido por Mariola y Jesús María García Pedrajas

Lo último que necesita Haití es ayuda de gente como la de Monsanto Corporation, proveedor de semillas que esclavizan a los granjeros. “En lugar de facilitar la intensificación del saqueo capitalista de Haití, decenas de miles de granjeros eligen resistir al poder corporativo” – con fuego.

“Como todo aquel que trafica con drogas, Monsanto quiere que sus clientes se hagan adictos.”

Las semillas de la muerte fueron quemadas el 4 de Junio de 2.010. Los granjeros haitianos, muchos de ellos miembros del Mouvement Nacional des Paysans de Congrès de Papaye (MPNKP) y del Movimiento Campesino de la Papaya (MPP), no ven con gratitud el “regalo” de Monsanto.

Siguiendo los pasos del terremoto de Haití, Monsanto, la mayor compañía de semillas mundial decidió que donaría semillas “gratis” a Haití. Según la página web de Monsanto, “la donación de semillas híbridas a Haití se hace por los granjeros, el pueblo y la comida.” (1) Mucho más rápido que muchos de los millones prometidos en la conferencia de “donantes” para Haití, llegaron las semillas de Monsanto.

Una cálida – bueno, eso sería quedarse corto, una realmente ardiente – bienvenida esperaba al “regalo” de Monsanto. Los campesinos haitianos protestaron contra ese regalo mortal, la donación de semillas que el Ministro de Agricultura haitiano legitimizó. Las semillas híbridas fueron quemadas. A Monsanto y la agroindustria controlada por las corporaciones multinacionales, los granjeros haitianos le dijeron un fiero: “Ni hablar.”

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Las mentiras de Hiroshima son las mentiras de hoy

Por John Pilger

Traducido por Rosa Moya

Cuando fui por primera vez a Hiroshima en 1967, aún estaba allí la sombra sobre los escalones. Era una impresión casi perfecta de un ser humano relajado: piernas separadas, espalda inclinada, una mano en el costado mientras esperaba sentada a que abriera el banco. A las ocho y cuarto de la mañana del 6 de Agosto, su silueta y ella fueron lanzadas ardiendo contra el granito. Estuve mirando la sombra fijamente durante una hora o más, luego bajé andando hacia el río y conocí a un hombre llamado Yukio, en cuyo pecho todavía estaba grabado el dibujo de la camisa que llevaba cuando se lanzó la bomba atómica.

Él y su familia todavía vivían en una casucha construida rápido y mal entre el polvo de un desierto atómico. En su descripción hablaba de un relámpago enorme cayendo sobre la ciudad, “ una luz azulada, algo así como un cortocircuito”, tras el cual el viento sopló como un tornado y cayó una lluvia negra. “ Fui lanzado al suelo y observé que sólo quedaban los tallos de mis flores. Todo estaba quieto y en silencio, y cuando me levanté, había gente desnuda sin articular palabra. Algunos de ellos habían perdido la piel o el pelo. Supe con certeza que estaba muerto” Nueve años después, cuando volví a buscarle, había muerto de leucemia.

En el periodo que siguió al lanzamiento de la bomba, las autoridades de ocupación aliadas prohibieron toda mención del envenenamiento por radiación e insistieron en que las muertes o heridas fueron consecuencia sólo del estallido de la bomba. Esta fue la primera gran mentira. “ No hay radioactividad en la destruida Hiroshima” decía la portada del New York Times, un clásico de la desinformación y la abdicación de los medios, que el periodista australiano Wilfred Burchett incluyó como primicia del siglo. “ Escribo esto como advertencia a todo el mundo”, informaba Burchett en el Daily Express, después de llegar a Hiroshima tras un viaje peligroso. Fue el primer corresponsal que se atrevió. Describió salas de hospital llenas de gente sin heridas visibles , pero que estaban muriendo de lo que él llamó “una epidemia atómica”. Por contar esta verdad, le retiraron su acreditación de prensa, fue expuesto públicamente y difamado – y justificado.

El uso de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki fue un acto criminal de dimensiones épicas. Fue un asesinato masivo premeditado que dio rienda suelta a un arma de criminalidad intrínseca. Por esa razón sus defensores han buscado refugio en la mitología de la reciente “ guerra buena”, cuyo “ baño ( de sangre) ético”, como Richard Drayton lo calificó, ha permitido a Occidente no sólo expiar su sangriento pasado imperialista, sino poner en marcha 60 años de guerra voraz, siempre bajo la sombra de La Bomba Atómica.

La mentira más perdurable es la de que la bomba atómica se lanzó para acabar con la guerra en el Pacífico y salvar vidas. “ Incluso sin los ataques de la bomba atómica,” concluía el informe estadounidense sobre armas nucleares de 1946, “ la supremacía aérea sobre Japón podía haber ejercido la suficiente presión para provocar una rendición incondicional y obviar la necesidad de una invasión. Basándose en una investigación detallada de todos los hechos, y respaldados por el testimonio de líderes japoneses supervivientes, el informe defiende que …

Japón se habría rendido aunque las bombas atómicas no se hubieran lanzado, aunque Rusia no hubiera entrado en la guerra y aunque no se hubiera planificado o contemplado invasión alguna.”

Ya en 1943 los Archivos nacionales de Washington contienen documentos del gobierno estadounidense que recogen propuestas de paz japonesas . No se abordó ninguna. Un cable enviado el 5 de Mayo de 1945 por el embajador alemán en Tokio e interceptado por EEUU despeja cualquier duda sobre el hecho de que los japoneses estuvieran desesperados por pedir la paz, incluso “ la capitulación aunque los términos de la misma fueran duros”. En cambio, el secretario de guerra estadounidense, Henry Stimson, le dijo al presidente Truman que temía que la fuerza aérea estadounidense arrasara de tal manera Japón que esta nueva arma no pudiera “mostrar su potencia”. Después admitió que “ no se hizo ningún esfuerzo ni se consideró seriamente conseguir la rendición de los japoneses por el mero hecho de no tener que usar la bomba.” Sus compañeros en política exterior estaban ansiosos “ por intimidar a los rusos con la bomba que tan ostentosamente llevábamos en las caderas”. El General Leslie Groves, director del proyecto Manhattan que fabricó la bomba, testificó: “ Nunca tuve la impresión de que Rusia fuera nuestro enemigo, ni de que el proyecto se basara en esas premisas.” El día en que Hiroshima fue arrasada, el presidente Truman expresó su satisfacción calificando el “experimento” como “éxito abrumador”.

Desde 1945 se cree que EEUU ha estado a punto de usar armas nucleares al menos en tres ocasiones. Haciendo su falsa “ guerra contra el terror”, los gobiernos actuales de Washington y Londres han declarado que están preparados para realizar ataques nucleares “preventivos” contra estados no nucleares. A medida que suenan las campanadas de medianoche de un Armageddon nuclear, las mentiras para justificar posibles ataques se vuelven más escandalosas. La “amenaza” actual es Irán. Sin embargo, Irán no dispone de armas nucleares y la información errónea sobre su arsenal nuclear en proyecto procede en buena parte de un grupo de oposición iraní desacreditado financiado por la CIA, el MEK- al igual que las mentiras sobre las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein procedentes del Congreso nacional iraquí, erigidas por Washington.

El papel desempeñado por el periodismo occidental en erigir este hombre de paja es crucial. Que la estimación de la Inteligencia de Defensa de EEUU dice “ con gran confianza” que Irán abandonó su programa de armas nucleares en el 2003, eso se ha colocado en un lugar olvidado de la memoria. Que el presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad no ha amenazado nunca con “ borrar a Israel del mapa” tampoco es de interés.

Esta sucesión de mentiras nos ha reportado una de las crisis nucleares más peligrosas desde 1945, porque la amenaza real no se menciona en los círculos del sistema occidental ni en los medios. Hay sólo una potencia nuclear desenfrenada en el Oriente Medio y esa es Israel. El heroico Mordechai Vanunu intentó advertir al mundo en 1986 cuando obtuvo en secreto pruebas de que Israel estaba construyendo nada menos que 200 cabezas nucleares. Desafiando las resoluciones de las Naciones Unidas, Israel está claramente impaciente por atacar Irán, con el temor de que una nueva administración americana pudiera, sólo pudiera llevar a cabo auténticas negociaciones con una nación que Occidente lleva profanando desde que Gran Bretaña y América derrocaron la democracia iraní en 1953.

En el New York Times del 18 de Julio, el historiador israelí Benny Morris, una vez considerado liberal y ahora un asesor del sistema político y militar de su país, amenazó con “ un Irán convertido en un desierto nuclear” . Esto sería una masacre. Para un judío, resulta escandalosamente irónico.

Y nos debemos preguntar: ¿ vamos a convertirnos en meros testigos, argumentando, como los buenos alemanes hicieron, que “no teníamos conocimiento”? ¿ Nos escondemos cada vez más detrás de lo que Richard Falk ha denominado “ una pantalla legal/ moral, en un sólo sentido, con pretensiones de superioridad moral [con] imágenes positivas de los valores occidentales donde la inocencia se representa amenazada, dando validez a una campaña de violencia incontrolada”? Capturar criminales de guerra vuelve a estar de moda. Radovan Karadzic está en el banquillo de los acusados, pero Sharon y Olmert, Bush y Blair no. ¿ Por qué no? La memoria de Hiroshima necesita una respuesta.

Artículo original: http://www.johnpilger.com/page.asp?partid=499

Obama

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Asesinos miserables

Y sus defensores y herederos quieren matar nuestra memoria…

“Quédate la chaqueta”. Se la entregó, ya maniatado, Isidoro Cabañas a su hermana. Su improvisado carcelero (”Valentín el del tejar”, según testimonios de familiares) asintió: “Sí, adonde vas no te hará falta”. No había pasado ni un mes del fin de la guerra. “Los fueron sacando casa por casa, como a conejos de la madriguera”. 28 vecinos de entre 17 y 55 años. Se los llevaron en un camión y los fusilaron por orden presuntamente del jefe de la Guardia Civil Bernardo Gómez del Arrollo. Tras el tiro de gracia, “los dejaron caer unos encima de otros” en una trinchera. Aquella tarde del 25 de abril de 1939 “hasta las encinas tiritaron”, cuenta Julio, un familiar.

71 años y 34 días después. Un equipo de arquéologos dirigidos por César Pacheco localizó al tercer intento los restos de los ajusticiados. A partir de testimonios de familiares, y con la ayuda de un georadar, exhumaron diez cuerpos de una zanja y otros 18 de otra, separados apenas por dos metros. En su mayoría labriegos, dos tenderos y el último alcalde republicano del pueblo, que gritaba cuando se lo llevaban: “Dejad a mi hijo, ¿para qué lo queréis?”. El chico tenía 17 años. “¿Por qué los mataron? Porque les dio la gana”, responde una hija de Benito Durán, otro agricultor que perdió la vida. Ella tenía 16 años y recuerda cómo a las mujeres e hijas les raparon la cabeza y las obligaron a caminar desnudas por el pueblo. “A mí no me dieron aceite de ricino como a otras; menos mal, porque me sentaba fatal”, cuenta.”

Aparecido en Público

La guerra apoyada por EEUU en Somalia llega a Uganda, amenazando con incendiar toda la región

Por Glen Ford, Black Agenda Report

Traducido por Mariola y Jesús María García Pedrajas

La guerra de EEUU contra Somalia se extiende alrededor, y “se ha ampliado ahora a Uganda,” el aliado de EEUU que, “con la minoría tutsi en el poder dictatorial en Ruanda, es la fuerza mercenaria más fiable de EEUU en el África Negra.” Etiopía y Kenia se preparan para unirse a Uganda en una ofensiva contra la resistencia somalí, para salvar el mini-estado marioneta de EEUU en Mogadiscio.

Las bombas en Kampala deben entenderse dentro del contexto de una planeada extensión de la guerra en Somalia.”

Las bombas que explotaron en Kampala a principios de mes, asesinando a 76 personas y desatando una ola de arrestos y deportaciones por parte del régimen ugandés, no son más que las consecuencias de la guerra promovida por EEUU en Somalia. Los medios corporativos de EEUU suelen evitar decir, de manera rutinaria, que el ejército ugandés y otros aliados africanos de EEUU son los que evitan que el ridículo mino gobierno apoyado por EEUU sea expulsado de los pocos vecindarios que todavía controla en Mogadiscio, la capital somalí. El resto del sur y el centro de Somalia pertenece a Shabab y otro grupo islamista, que han ganado sus credenciales nacionalistas luchando contra las tropas etíopes que invadieron Somalia con un apoyo total de EEUU en 2.006. la invasión interrumpió un breve periodo de relativa paz en Somalia y dejó inmerso al país en lo que los funcionarios de las Naciones Unidas han llamado la “peor crisis humanitaria de África – peor que Darfur.”

Shabab ha justificado los ataques con bomba en Uganda argumentando que las tropas ugandesas han estado asesinando civiles somalíes durante años. Bajo el disfraz de las fuerzas de paz de la Unión Africana, los soldados ugandeses y burundeses han mantenido abierta la carretera al aeropuerto de Mogadiscio, el hilo que mantiene al régimen somalí conectado a las armas y suministros de EEUU. Pero el estado marioneta es un gobierno sólo de nombre, sin el apoyo popular para formar un ejército capaz de de defenderse a si mismos. La facción que se mantiene en el poder se ha visto reducida a reclutar niños soldados de hasta 12 años, provocando que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas amenace con sanciones. De todos los estados del mundo, sólo EEUU y Somalia no han ratificado la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño, que ilegaliza el uso de niños soldados.

Los aliados africanos de Washington proponen enviar 15.000 soldados más a Somalia para integrarlas en sus ofensivas.”

Frustrado por el fracaso de los envíos masivos de EEUU de armas y dinero a Somalia, Washington ha animado a los estados clientes de EEUU, Uganda, Kenia, Etiopía y otros, para que lancen su propia ofensiva contra la resistencia de Somalia, violando las resoluciones de las Naciones Unidas. Los aliados africanos de Washington proponen enviar 15.000 soldados más a Somalia para integrarlas en sus ofensivas. Esto podría incluir la re-entrada formal de los soldados etíopes, algunos de los cuales nunca han abandonado Somalia, y la de miles de tropas de la numerosa minoría somalí en Kenia, y de otros de los campos de refugiados somalíes – una violación de las leyes internacionales.

Las bombas en Kampala deben entenderse dentro del contexto de una planeada extensión de la guerra en Somalia. El conflicto se ha ampliado ahora a Uganda, cuyo hombre fuerte, Yoweri Museveni, usa las bombas para justificar la invasión de Somalia, ya planeada. Junto con la minoría tutsi en el poder dictatorial en Ruanda, es la fuerza mercenaria más fiable de EEUU en el África Negra. Los dos países cargan con la mucha de la responsabilidad de la muerte de millones de personas en el Congo oriental, que siguieron a sus invasiones apoyadas por EEUU.

Kenia también se verá más desestabilizada en el curso de la ofensiva contra Somalia.

Esto es lo que pasa por ser el “poder suave” en la administración Obama: armar e instigar a los africanos para que luchen unos contra otros. Se volverá contra EEUU – más pronto que tarde – pero no antes de que miles de africanos más hayan muerto.

Artículo original

http://www.blackagendareport.com/?q=content/us-backed-war-somalia-comes-uganda-threatens-set-whole-region-aflame

Todo lo que se supone que no deberías saber sobre Eritrea

Entrevista con Mohammed Hassam

Por Grégoire Lalieu y Michel Collon

Traducido por Jesús y Mariola García Pedrajas

El Cuerno de África es una de las regiones más mortíferas de este continente, desgarrada por incesantes guerras, hambrunas y pobreza…estas imágenes son familiares para todos. Pero poca gente sabe que Eritrea considera que es posible escapar de este círculo vicioso, que es posible resolver los conflictos por medio de la negociación y alcanzar un alto nivel de desarrollo. Esta posición debería ser celebrada. Sin embargo, a los ojos de la comunidad internacional, Eritrea es un estado paria, sujeto a las acusaciones del Consejo de Seguridad de la ONU. ¿De qué modo este país, del que nadie habla, amenaza a las potencias occidentales? Mohammed Hassam revela todo aquello que se supone que no debería saberse sobre Eritrea.

Grégoire Lalieu & Michel Collon (GL&MC): ¿Es verdad que Eritrea es el origen de toda la violencia que tiene lugar en el Cuerno de África? Eso es lo que parece pensar en Consejo de Seguridad de la ONU ya que recientemente votó a favor de imponer sanciones a ese país. Eritrea ha sido acusada de proporcionar armas a los rebeldes somalíes.

Mohamed Hassan (MH): Estas sanciones son el resultado de una campaña de desprestigio destinada a desestabilizar el gobierno de Eritrea. Ha habido un embargo de armas a Somalia desde 1.992; los expertos internacionales controlan la situación, y todas las armas actualmente tienen un número de serie que permite rastrear su origen. A pesar de todas estas disposiciones, el Consejo de Seguridad no tiene más pruebas de este supuesto tráfico ilegal de armas de las que tenía de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. Y una vez más es a Washington a quién se puede encontrar detrás de esta campaña de mentiras. De hecho, incluso el Secretario de Estado adjunto para Asuntos Africanos, Johnny Carson, no las cree. La verdad, ha explicado, es que Somalia ha estado en guerra los últimos 20 años y está inundada de armas. Cualquiera puede comprarlas o venderlas en el mercado negro. Los somalíes no necesitan ir a Eritrea para obtener sus suministros.

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50 aniversario de la independencia de la República Democrática del Congo

Por Jesús García Pedrajas

Se cumplen ahora 50 años de la formación del primer gobierno democrático y autóctono de la RDC, y también se cumplen 50 años del pronunciamiento de uno de los discursos más valientes presenciados en un parlamento: el discurso de Patrice Lumumba frente al recién constituido parlamento de la RDC.

Cuando empezaron los discursos que le precedieron el joven primer ministro debió sentir que se acumulaba su rabia: no podría consentir que un día de felicidad y logros como aquel se convertía en un perverso homenaje al pasado por parte del rey Balduíno y de un humillante reconocimiento por parte del presidente Kasavubu de la superioridad moral e intelectual de sus amos blancos.

El rey belga había glosado, cruelmente para poder eliminar todo rastro de victoria del pueblo congoleño, los logros de su criminal predecesor, Leopoldo II, el antiguo amo colonial de un país entero al que, en el colmo del cinismo, se había llamado Estado Libre del Congo. Habló de los beneficios del pasado colonial, de la civilización y la modernidad que se había llevado a aquel rincón perdido del continente negro. Olvidó hablar del número indeterminado de millones de víctimas provocados por la esclavitud para obtener los máximos beneficios del saqueo del caucho, el marfil y los minerales; no dijo nada tampoco sobre las “legiones de mancos del rey Leopoldo”, mutilados por no cubrir su cuota de recogida del caucho; no recordó las violaciones ni los malos tratos.

El discurso del presidente Kasavubu no fue mejor: mencionó mucho a Dios y muy poco a los hombres y sus pecados, quiso dejar claro, al parecer, que él era un negro obediente no como aquel otro, con el que compartía gobierno, más carismático pero menos fiable para las multinacionales, para Bélgica y para EEUU.

Al parecer no estaba previsto que Lumumba hablara pero los presentes pudieron observar como tomaba notas frenéticamente mientras hablaban el rey Balduino y Kasavubu; entonces se levantó, se acercó a la tribuna y dejo escapar no sólo su ira, reflejada en sus palabras, sino de la todo un pueblo como el congoleño, demasiado acostumbrado a sufrir y morir en silencio. Habló, fría y directamente, de todas las crueldades infligidas a su pueblo, de todas las humillaciones, habló de la verdadera historia del Congo.

Uno de los efectos de sus palabras fue inmediato: los asistentes blancos de la antigua metrópoli y sus próximos colaboradores dentro del país se revolvían inquietos en sus sillas, hablaban entre ellos, se incomodaban por las palabras del aquel negro que osaba salirse de su papel, del papel de encargado de la plantación que se le había encomendado, la voz de Lumumba se mezcló con los aplausos del público, al menos de aquella parte del público que amaba su país.

El otro efecto del discurso de Patrice Lumumba fue igualmente rápido pero no se dejo notar en ese momento: se puedo ver, en los rostros del rey, del presidente, de los enviados de los gobiernos y empresas, que reflejaban odio y sorpresa a parte iguales, que aquello era una declaración de intenciones del todavía primer ministro pero que también se trataba de sus propia sentencia de muerte. El peligro de dejar con vida a semejante mal ejemplo para los nacientes estados independientes en todo el continente era demasiado grande: no bastaba con alejarlo del poder, había que eliminarlo, palabra frecuentemente usada en las comunicaciones entre las agencias de inteligencia y la Secretaría de Estado de EEUU.

Así fue: en unos meses, en Septiembre de 1960, Lumumba fue arrojado del gobierno por Kasavubu y en Enero del año siguiente torturado y asesinado por las tropas al mando del futuro dictador Mobutu. Del primer ministro asesinado nos quedaron sus palabras y su recuerdo.